Arráncame la vida

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La popular novela de Ángeles Mastretta es llevada al cine en una versión que conserva el espíritu y gran parte de la trama original con un par de actores descollantes Una vez más la cinematografía mexicana demuestra su vigencia, trasladando acertadamente a la pantalla una de las novelas más leídas en América Latina. El mayor desafío que planteaba el paso al cine de ?Arráncame la vida? era hacer accesible al público no mexicano una historia llena de localismos y con amplias referencias a figuras poco conocidas del país azteca.

Ambientada en las décadas del ?30 y ?40 del siglo pasado, está centrada en la figura de Catalina Guzmán, quien con apenas quince años se casa con el General Andrés Ascencio, que la duplica en edad y es gobernador de Puebla. Es conocido, la propia escritora lo ha admitido, que el personaje masculino está basado en la figura del general Maximiliano Ávila Camacho, quien fue gobernador de Puebla de 1937 a 1941 y hermano del presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946).

El director Roberto Sneider, cuyos antecedentes eran apenas un primer film (?Dos crímenes?) y su colaboración como asistente de localización en ?Gringo viejo? y coproductor de ?Frida?, logró eludir las dificultades de traslación señaladas al hacer énfasis en la problemática del machismo y la incipiente liberación femenina. Contó para ello con la ajustada interpretación de Ana Claudia Talancón (?El crimen del padre Amaro?, ?Fast Food Nation?), quien va descubriendo que su maduro marido no es precisamente un ejemplo de honestidad ni tampoco de fidelidad conyugal. Ascencio en verdad es un político corrupto y con múltiples intereses económicos que recuerdan a otras figuras latinoamericanas incluidas algunas de nuestro propio país. La composición del español Daniel Jiménez Cacho es estupenda, seguramente como producto de una carrera en gran parte cimentada en México. Basta recordar que Arturo Riptsein lo dirigió en algunos de sus películas más logradas (?Profundo carmesí?, ?El coronel no tiene quien le escriba?, ?la virgen de la lujuria?) y que en España trabajó bajo la batuta de Almodóvar en ?La mala educación?.

Un tercer personaje que aparece en la segunda mitad del film (y la novela) es un director de orquesta, Carlos Vives, cuya presencia y destino alterará profundamente la vida de Catalina. Si bien la forma en que se llega al desenlace no es exactamente igual a la de la novela, las diferencias no alteran el espíritu de la misma. Puede lamentarse que el actor que encarna a Vives (José María de Tavira) no esté a la altura de los dos centrales, pero el reparo es menor y se compensa con otros atributos de la película, particularmente la fotografía de Javier Aguirresarobe y la música. La escena en que la cantante Toña (Eugenia León) pronuncia las palabras de la canción que da título a la obra (?Arráncame la vida, arráncala, toma mi corazón, arráncame la vida y si acaso te hiere el dolor ha de ser de no verme porque al fin tus ojos me lo llevo yo?) es a no dudarlo una de las más emotivas.

?Arráncame la vida? cuenta con un reparto multiestelar (más de sesenta actores) de figuras poco conocidas en nuestro país pero de pareja interpretación, luciéndose la pareja central, y justificando que haya sido elegida por México en la carrera en pos del Oscar al mejor film extranjero.

Publicado en Leedor el 29-11-2008