La leyenda

0
6

Un guión plagado de estereotipos y lugares comunes no augura un buen futuro a esta nueva producción nacional
Uno más de tantos estrenos argentinos, que no pasará seguramente muchas semanas en cartel cerrando otro año pobre en lo que a calidad y taquilla se refiere.

- Publicidad -

Comparado con el año anterior, el número de estrenos argentinos en el 2008 se perfila como levemente inferior, pero aún significativo. El que ahora nos ocupa parece condenado a la misma suerte que la mayoría de las aproximadamente setenta y cinco películas argentinas que se presentan este año. Todo indica que ?La leyenda? ha de quedar pocas semanas en cartel en razón de la ausencia de público interesado en ésta y otras expresiones del cine nacional. En verdad el único éxito de taquilla de origen local ha sido ?Un novio para mi mujer?, gracias a la confluencia de varias circunstancias que incluyen un sólido comentario ?boca en boca?, la fuerza mediática de Suar y una buena actriz como Valeria Bertucelli.

A priori, el tema del turismo de carretera 2000 y la presencia de un trío de actores relativamente populares generaron en la prensa cierta expectativa favorable a un producto que acertadamente no oculta el hecho de que una conocida marca de autos está detrás de la producción. Si a ello se agrega una lograda calidad de las imágenes y un excelente diseño del sonido, a cargo de Carlos Abbate, las condiciones estaban dadas para que resultara una producción digna y entretenida. Lamentablemente la mayor falla en el film de Sebastián Pivotto se encuentra en un guión plagado de lugares comunes y hasta algunos golpes bajos.

Quien mejor sale a flote es Pablo Rago como uno de los dos corredores de la escudería patrocinante. Su personaje, Migliardi, es de una rectitud francamente estereotipada que contrasta con la que representa Benjamín Rojas (Vallejos), casi en las antípodas. Entre ambos Leonora Balcarce no convence en el poco creíble rol de Bea, la ingeniera que los lidera. Cuesta creer que ella haya sido pareja de Vallejos y aún más que cambie de golpe tan radicalmente su actitud inicial de desprecio hacia Migliardi. Para ello el guión acude a la improbable situación de estar alojado este último en un hotel en una habitación contigua a la de la chica. Cuando ya la nueva pareja esté formada se asistirá a escenas con diálogos muy fallidos como el brindis en que él lo hace ?por nuestros padres? y ella responde ?por nuestros hijos?. Justamente es la patética figura del padre de Migliardi uno de los máximos exponentes de los golpes bajos antes referidos. Entre los actores de reparto sorprende el pobre aprovechamiento de Luis Luque, Marcelo Mazzarello, Carlos Belloso y Osvaldo Santana.

La carrera final es un cierre lamentable propio del ?happy end? de tantas producciones norteamericanas. Cuesta creer que alguien pueda festejar un segundo puesto pese a la afirmación de uno de los contrincantes de que ?nunca vamos a ser amigos?. (El lector habrá notado que en ningún momento se hace referencia al título del film, dado que ?la leyenda? es apenas el nombre del irrelevante auto que Migilardi pierde injustamente en una apuesta al principio de la trama.)

Publicado en Leedor el 21-11-2008