Mar del Plata 08:Still Walking

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Exquisita muestra de Cine japonés en Mar del Plata.Los primeros planos de Still Walking engañan. Lo que parece que será una película de comidas y cocinas hogareñas, con recetas ancestrales (riquísimo el choclo desgranado y frito), zanahorias y nabos que preparan la comida de ese día, se transforma en una película de encuentros y desamores.

En orden de aparición y en primer lugar la cocina, después el comedor, en el centro del conflicto, una pareja de ancianos que reciben la visita de sus hijos a pasar el día. En el centro el padre, médico. Que la vida de esa familia esté marcada por la muerte de un hijo ace varios años, es una referencia para desgranar ciertos actos de crueldad de la madre, indiferencia del padre, y estrategias de encarar la vida de los hermanos.

Un domingo familiar, una visita al cementerio, la tradición conservador de la clase media japonesa donde es mejor casarse con una mujer separada que con una viuda, porque al menos la primera eligio su estado, la exigencia de la profesion de médico, la desocupación como verguenza.

Tras presentarse en el Festival de San Sebastián la pelicula de Hirokazu Kore-Eda llega a Mar del Plata en una competencia sumamente heterogenea. Con un clasicismo destacado, preponderancia de planos generales en ambientes simétricos como sólo pueden ser los japoneses, (ahi quedan para referenciar los interiores de Ozu o los de Kurosawa en Rapsodia en Agosto) con un paisaje de mar y calles con jardines en los que la familia se desplaza: paseo al cementerio, paseo a la playa. Donde comienzan las promesas que nunca se cumplen, de padre a hijo y de hijo a padre. Frente al mar, la referencia a las tres edades de la vida, más occidental pero no por eso poco universal.

Still walking transcurre con una serenidad pasmosa, el director es el de After life, inolvidable película sobre el limbo.

Ojalá, ésta como aquella, tenga pronto estreno en Argentina.

Publicado en Leedor el 11-11-2008