Shara

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Pese a cierto hermetismo, producto de su origen y cultura diferentes a la occidental, ?Shara? atrae y conmueve la sensibilidad del espectador
Hubiese sido un feliz suceso que el film de Naomi Kawase se encontrara entre las obras que integran la nueva edición de ?La mujer y el cine?, dada la simultaneidad de su estreno con el tradicional evento, que en el pasado se ofrecía durante el Festival de Mar del Plata. Justamente este último será inaugurado el 6 de noviembre próximo por el film de una directora norteamericana (Kathryn Bigelow), país donde en los últimos tiempos han surgido numerosas realizadoras. Algo similar viene ocurriendo últimamente en Argentina con nombres tan célebres como Lucrecia Martel, Lucía Puenzo, Ana Katz, Lorena Muñoz y Lucía Cedrón. En cambio en Japón y otros países asiáticos como China y Corea, las mujeres que se ubican detrás de la cámara son casi una excepción. De Kawase sólo conocíamos su último film (?El secreto del bosque?), estrenado también en el 2008, permaneciendo inéditos otras diez obras entre medio y largometrajes.

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Lo primero que sorprende de ?Shara? son sus aspectos técnicos y estéticos que ya desde el inicio permiten apreciar su maestría en el uso, mejor sería decir aprovechamiento, del plano secuencia y el travelling. Resulta un deleite seguir el sinuoso movimiento de dos hermanos a través de las calles de Nara, la ciudad natal de la directora, y que terminarán con un primer misterio que marcarán la historia posterior, cinco años después. Otros pocos personajes se agregarán y alrededor de los mismos se entretejerá una trama con dos momentos salientes. El primero tendrá que ver con la celebración de una fiesta tradicional (Basara), especie de carnaval en que desfilará uno de los personajes femeninos que también guarda un secreto. La joven actriz que lo interpreta es de una increíble plasticidad y la danza que ella ejecuta, junto a muchas otras personas, se verá realzada cuando se desate una muy fuerte lluvia que en nada frenarán su ímpetu. Esta sola escena de casi diez minutos de duración justifica ver el film, pero el mismo nos reserva aún otra situación casi hacia el final en que la propia directora interpretando a Reiko, nos la presenta en un trance casi opuesto al de la escena inicial. La vida y la muerte están presentes a lo largo de ?Shara? y si bien es probable que algo se nos escape, producto de nuestra diferente cultura y sensibilidad, es seguro que el espectador no permanecerá indiferente. La inquieta cámara, muy a menudo en mano, de Naomi Kawase, nos ofrecerá al final y mientras los títulos desfilan, una última visión aérea de su ciudad, un espectáculo de una rara belleza.

Publicado en Leedor el 2-11-2008