Entre la vida y la muerte

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De la mano de un actor y director de gran talento, el cine norteamericano regresa al western, uno de los géneros más tradicionales

No hace mucho destacamos en esta misma columna los valores de un ?El tren de las 3:10 a Yuma?, un western que señalaba un cierto renacimiento de dicho género. Ahora Ed Harris nos confirma dicho aserto con la presentación de su segundo largometraje, luego de ?Pollock?, su brillante debut en la realización y nunca estrenado localmente.

Es probable que el título elegido, ?Entre la vida y la muerte?, no haga justicia a los valores de ?Appaloosa?, como se llama en realidad, y hasta desaliente a más de un potencial espectador. Es cierto que el nombre con que se conoció en los Estados Unidos, que refiere al pueblo donde transcurre la acción, no es muy ?vendedor?. No quita que se podría haber buscado una denominación más elaborada que contuviera eventualmente a la original.

Los habitantes del pueblo de Nueva México referido cansados de la constante agresión a que los somete Randall Bragg (Jeremy Irons), un granjero de los alrededores y su banda, deciden contratar un comisario y su ayudante. La coincidencia del arribo de dos pistoleros, Virgil Cole (Harris) y Everett, no podía ser más oportuna y resulta en su contratación. En verdad es el último de los nombrados, a quien da vida Viggo Mortensen, el personaje esencial en la historia. El estreno del film motivó su reciente visita a nuestro país además de su simpatía por San Lorenzo, su encumbrado equipo de fútbol. Es notable como logra transmitir la lealtad de un auxiliar hacia su ocasional jefe, particularmente una vez que hace su irrupción Allison, el personaje que sostiene Renée Zellweger. Esta logra perturbar al tosco sheriff que personifica Ed Harris, pero tras su aparente sobriedad se esconden debilidades que contrastan con la de una prostituta (Ariadna Gil), que suele acompañar a Everett.

El guión, escrito por el propio director junto a Robert Knott y basado en una novela de Robert B. Parker, tiene varias bifurcaciones que le agregan interés y que muestran cambiantes situaciones de poder. Tanto durante el encuentro con unos indios como más adelante durante un juicio a Bragg se percibe que Harris quiso enfatizar que la gente se vende con facilidad. Y es allí cuando resalta la nobleza de Everett, quien a la postre será el personaje que ponga las cosas en orden.

Los aspectos técnicos (fotografía, música) están a la altura del resto de un film que probablemente pase algo desapercibido para un público más acostumbrado a otros géneros más populares de la cinematografía norteamericana como los thrillers y blockbusters o las comedias, a menudo algo insulsas. Por ello será recomendable no dejar pasar muchas semanas a fin de evitar la desagradable sorpresa de que ?Entre la vida y la muerte? no esté más en cartel.

Publicado en Leedor el 13-10-2008