Por sus propios ojos

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El subgénero carcelario, varias veces frecuentado por nuestra reciente cinematografía, es analizado desde el punto de vista de las mujeres que tienen parientes en prisión.

Es probable que sea apenas producto de la casualidad el que este año confluyan varios exponentes del subgénero ?película carcelaria? dentro de la producción nacional. Durante el 10º BAFICI, ?Unidad 25? de Alejo Hoijman fue premiada como mejor película nacional. Un mes más tarde ?Leonera? de Pablo Trapero estuvo en la competición oficial en Cannes y ahora llega ?Por sus propios ojos?, de la realizadora Liliana Paolinelli.

El martes pasado la avant-premiere en la colmada sala Gaumont, en coincidencia con una función del Cine Club Núcleo, tenía un sabor especial reflejando la gran tristeza de los asistentes ante la reciente muerte de Salvador Sammaritano. Habiéndome enterado por teléfono del trágico evento (estaba en Houston) deseo expresar el reconocimiento a los colegas Manrupe, Posadas y Kusmin por haberlo evocado en forma tan sentida en una misma nota. El mundo de los cinéfilos argentinos ya no será el mismo de ahora en más, pero desde el Cine Club Núcleo se lo recordará por siempre y la mejor manera de homenajearlo será seguir programando y presentando películas.

Liliana Paolinelli, que es cordobesa, sintió gran emoción al presentar su film en momentos tan tristes y la elección de su primer largometraje, aun siendo producto del azar de la programación, pareció apropiada. Ella ya había dirigido un mediometraje sobre el mismo tema pero la decisión de ?ficcionalizar? el asunto resultó un acierto. Ana Carabajal (difícil imaginar que se trata de una actriz debutante) es Alicia, una estudiante de cine que junto a una colega (Mara Santucho) deciden filmar un documental sobre las mujeres cuyos familiares están en prisión.

El encuentro casual con Elsa, protagonizada por la actriz Luisa Nuñez fallecida poco después de terminarse la película, será el detonante que llevará a Alicia a decidir visitar a Luis, su hijo preso (Maximiliano Gallo). En un relato crudo y sin concesiones el espectador será testigo de las vejaciones a que se somete a las mujeres cuando son revisadas antes de entrar a la prisión en calidad de visitantes. No menos impactante será el encuentro de Alicia con los miembros de la familia de Elena, en oportunidad de su cumpleaños y en casa de ésta. El énfasis está puesto en mostrar el ambiente marginal de dicho núcleo familiar, que ayuda a comprender porque el hijo se encuentra en prisión.

El final, con una nueva visita de Alicia a Luis en otra cárcel (ubicada en Bower, distante unos veinte kilómetros de la capital cordobesa), será sorpresivo y admitirá más de una lectura. Logrará de esa manera confirmar que la intención de la directora de realizar algo más que un simple documental se vio finalmente materializada y explicará la serie de premios obtenidos en los Festivales de Biarritz, Mannheim, San Sebastián y Tolouse. Mención especial para Martín Mohadeb, cuya convincente dirección de fotografía logra compensar ciertos desniveles técnicos propios de una opera prima.

Publicado en Leedor el 19-09-2008