Mi hermano es hijo único

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En su lenta pero firme recuperación la cinematografía italiana nos brinda la última película de Daniele Luchetti, quien supo acompañar a Nanni Moretti como su asistente de dirección.
Hasta ahora sólo se conocían dos de las diez películas que cuenta en su haber Daniele Luchetti. ?Sucederá mañana? (?Domani accadrá?) y ?La investigación? (?Il Portaborse?) fueron estrenadas a inicios de la década del ?90 y, pese a que desde entonces siguió filmando, recién ahora llega su obra más reciente: ?Mi hermano es hijo único? (?Mio fratello é figlio unico?).

El hecho es muy saludable y se inscribe en un intento de recuperación de la que fuera una de las cinematografías más importantes desde el fin de la segunda guerra mundial y hasta mediados de los ?70. Ya no están con vida sus grandes directores (Fellini, Visconti, Antonioni, De Sica, Rossellini y tantos más) ni la mayoría de los actores (Gassman, Mastroianni, Manfredi, Tognazzi) pero lentamente comienzan a surgir nuevos nombres que, si bien difícilmente logren alcanzar el nivel de los nombrados, al menos elevan el grado de calidad de su hasta hace poca alicaída industria fílmica.

El reciente Festival de Cannes tuvo en su competencia oficial a dos sólidos exponentes de dicha recuperación (?Gomorra? y ?Il Divo?) y aún está fresco el recuerdo de ?La mejor juventud? con quien, el film que ahora nos ocupa, tiene más de un punto de contacto.

Ambos comparten el mismo equipo de guionistas (Stefano Rulli y Sandro Petraglia) y uno de los intérpretes principales en ésta, Ricardo Scamarcio, ya era parte del elenco de la película de Marco Tullio Giordana. Su personaje, Manrico, es el hermano mayor y con ideología opuesta a la fascista del menor Accio (Elio Germano). La historia de ambos y de la joven Francesca, interpretada por la francesa Diane Fleri, se inicia al igual que ?La mejor juventud? en la década del ?60 pero no se extiende más allá de 15 años.

El acento en esta oportunidad está puesto sobre todo en las relaciones familiares y como las mismas se ven afectadas por las diversas posiciones ideológicas de sus protagonistas. En ese sentido, el personaje de la madre, una exquisita composición de Angela Finochiaro, ya vista en las dos obras de Luchetti estrenadas localmente y en varias de Mauricio Nichetti (?Ratataplan?, ?Quiero volar?), resulta virtualmente arquetípica.

?Mi hermano es hijo único? permite acercarse a una época de Italia que marcó fuertemente a las actuales generaciones y ayudan a entender los vaivenes electorales que sacuden a dicho país. Cómo sino entender que el mismo Berlusconi, a quien Moretti satanizó en su reciente y poca vista localmente ?El Caimán?, haya caído y vuelto al podio político. Una nueva oportunidad para comprobar que el cine italiano se encuentra en la buena senda y tendrá seguramente mucho para ofrecer en el futuro.

Publicado en Leedor el 19-09-2008