Salvador Sammaritano

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Un saludo para Sammaritano, Salvador del cine. Tres notas reúnen el sentimiento del staff de Leedor por la muerte de Salvador Sammaritano. Manrupe, Posadas y Kusmin homenajean, cada uno a su manera, a uno de los últimos baluartes de la vieja escuela de la critica y el cineblubismo argentino. Acá están.

Fundido a Negro
Un recuerdo para Salvador Sammaritano.
Por Raúl Manrupe

Muchos cinéfilos anónimos y militantes lo recordarán por Cineclub Núcleo.

Esas fichas perfectas mimeografiadas primero, fotocopiadas a veces, otras impresas, formaron parte de la base de muchos ficheros de investigadores.

Algunos veteranos, mencionarán su labor en aquellos Festivales de Mar del Plata poblados de creadores del cine europeo tan caro a la generación del sesenta local.

Los que vivieron épocas de poca oferta televisiva de clásicos o cine inusual, lo recordarán presentando Cine Club por ATC o alguna señal de cable. El horario podía ser tan imposible como la trasnoche de un domingo. El que se quedaba, tenía como premio ver Yo acuso, Los visitantes de la noche, Intimidad de una estrella, Mientras duerme Nueva York, L´Atalante o Tiro de Gracia.

Años después presentaría con Miguel Core en las tardes del mismo canal estatal material blanco y negro desterrado de los horarios centrales.

Hacía un tiempo que venía mal de salud. Su muerte generó una serie de notas afectuosas en la mayoría de los medios escritos.

Su criterio amplio cubrió unos cincuenta años de acción y sirvió de puente entre aquel cineclubismo de la calle Corrientes al de hoy, comprador de DVDs o buscador de material raro. Un saludo para él, crítico, programador, Salvador del cine.

SALVADOR SAMMARITANO CINÉFILO

Por Abel Posadas

No conocí a Salvador Sammaritano, quien ha muerto a los 78 años. Es decir, lo había visto al cruzarnos en algún pasillo de la ENERC. Alcancé a tratar a Domingo Di Nubila y a Jorge Miguel Couselo. No sé lo que piensan sobre la tríada los nuevos ?y no tanto- investigadores y críticos de cine. Supongo que los caminos de estos tres deben haberse cruzado alguna vez. Y más aún teniendo en cuenta su posición política en otras épocas ya lejanas. Por supuesto, hay entre ellos grandes diferencias pero los une una pasión por el cine que hoy día no es tan frecuente.

Debe pensarse en esto: corresponden a la época en que no existían ni el video, ni el DVD, ni el láser ni la habitual parafernalia a la que estamos acostumbrados. Sammaritano era para mí un hombre que me ofrecía casi todo el cine francés por Canal 7 y que me obligaba a mantenerme despierto hasta horas casi imposibles. Tenía su propio discurso y no siempre estaba de acuerdo con él. Sin embargo, su modestia habitual ?al menos ese rasgo de modestia era también compartido por Di Nubila y Couselo- lo hacía altamente tolerable.

Vivía en función de la imagen en movimiento aunque, naturalmente, por razones generacionales se hallaba enquistado a la antológica TIEMPO DE CINE, una revista cuyas opiniones podrían ser hoy día puestas en tela de juicio. No obstante, exigían un lector no superficial ni anodino. Es curioso lo que ocurre: cuando empecé a ver a Sammaritano debía tener unos 40 años o poco más. Y me parecía un señor en exceso adusto, con un dejo de picardía que a veces dejaba entrever pero que no ostentaba.

Sus escritos hablan de aquellos teóricos de los que alguna vez hablamos con Couselo: desde André Bazin a Pudovkin, pasando también por Kracauer, Paul Rotha y todos aquellos de la vieja guardia. Más allá del aparato teórico existía algo que se ha perdido: el entusiasmo por el cine. Al menos, los investigadores y los críticos ya no escribimos con la misma pasión. Del mismo modo, los que aparecieron luego fustigándolos ?los hubo y los hay- se transformaron en entes mediáticos que intentaban sacar su minuto de gloria con el serrucho en la mano.

La historia de estos tres, más Roland o Calki -tampoco nos olvidamos de ellos-, debiera ser escrita a manera de epopeya. Afortunadamente, el Cine Club Núcleo sigue funcionando. Lo que de veras me gustaría indagar es la relación de todos ellos con el cine americano y el argentino. Han dejado su huella y esto es más de lo que seguramente pretendieron. Las rencillas, las internas de esa generación se nos escapan y no creemos que tengan suficiente peso a la hora de hablar de Sammaritano y de su simbiótica relación con las imágenes. Desde aquí, nuestro agradecimiento.

Salvador Samaritano II.
Un pequeño homenaje desde estas líneas?
Por Nicolás Kusmin.

Por estos días la comunidad del cine está de luto. Se murió Salvador Samaritano, uno de los mayores y mejores exponentes de los amantes del cine.

Como tal y entre muchas cosas, Salvador creó el mítico Cine Club Núcleo, que después de más de cincuenta años aún hoy existe y está más vivo que nunca.

Mi recuerdo personal comienza en 1999, cuando los 100 años del natalicio de Alfred Hitchcock. El Museo de Bellas Artes había armado un ciclo con todas sus películas y Salvador era su presentador. Como era profesor, escucharlo fue un deleite para todos. De esa época recuerdo su singular explicación sobre un film de la etapa británica de Hitchcock ?antes de su desembarco en Hollywood? donde un asesino era descubierto por la audiencia, en un plano secuencia que se acercaba a una orquesta, hasta que ubicaba entre los instrumentistas al asesino por un tic que tenía en uno de sus ojos. Una escena única para mediados de la década del ´30.

Años después como crítico primero y como amigo de la casa después pude asistir al Cine Club Núcleo donde Salvador ya era un mito viviente y se sentaba entre todo el público como uno más.

Estar con medio millar de cinéfilos o a veces más, donde todos quieren escuchar el film, respetar al otro, y vivir una experiencia en comunidad es algo poco común y que sólo se repite en algunas salas y/o en Festivales como el Bafici, aunque no en todas sus funciones.

Su hijo Alejandro se hizo cargo de la administración del club y todos sabemos que eso prolongó la vida a su padre.

El cine club es una fundación sin fines de lucro. Funciona en el cine Gaumont los martes, los segundos y cuartos domingos del mes, con los mejores pre-estrenos y los lunes en el Cine Cosmos, con esas películas que marcaron una época.

Hoy Martes, y el resto de los martes, se sentirá una ausencia, pero el club persiste, el cine está y el proyector seguirá emitiendo esa luz. El mejor homenaje a Salvador es mantener viva su obra.

Publicado en Leedor el 14-09-2008