Marina Curci en Galería Ro

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En la cubierta del buque Irízar, pinceles y acuarelas bailaron a cinco grados bajo cero. Galería Ro expone el meticuloso trabajo de Marina Curci. La Antártida debe ser uno de los pocos lugares del mundo donde la naturaleza quizás todavía exista a pesar nuestro. No deben quedar muchos, es difícil encontrar naturaleza que no sea mediática. Todo es culturalmente traducido. El glaciar Perito Moreno se derrite con una cámara de Crónica TV las 24 hs registrando su final. Pobre masa de hielo, le pasa como a tantos en las terapias intensivas de las grandes ciudades, ni siquiera se pueden morir en paz.

La naturaleza se vuelve cada vez más frágil y perecedera, pero en la Antártida, el sur del sur del sur, quizás tenga todavía tenga algo titánico y perenne que nos conmueve.

Las acuarelas de Marina Curci son un registro respetuoso, desde cierta lejanía. Va montada en un barco, es el verano de 2006, el rompehielos Irízar que abre un sendero en el mar. El mar es compacto, un suelo helado que hay que surcar para avanzar. Las acuarelas de Marina son también compactas, pero muy íntimas, marcan el paso de la mirada humana que tiene conciencia de su levedad.

Ver su obra es como volver al pasado, a los cronistas viajeros, los biólogos pintores, los enamorados de la vida, los que huían de sí mismos persiguiendo ballenas o bestiarios diversos, los aventureros, los que deseaban otro mundo mítico y salvador.

Allí fue Marina Curci, más Marina que nunca, una artista privilegiada que debe haber recibido azules, blancos, violetas y rosas que nunca olvidará. Los colores que no se fabrican con pigmentos, como nunca son, el ojo y el color enamorados en un instante de fugacidad.

Esa es la principal sensación que nos deja la muestra. La de la levedad de lo humano frente a ese Polo que amenazamos constantemente. Nosotros pasaremos, ¿el Polo Sur quedará?
Lo leve mínimo, en pinceladas detallistas, agua de colores sobre papel, sensación de estar pasando?

Ir al fin del mundo es un acto que nos cambia la vida. Una vez, alguien en Ushuaia, mirando hacia el polo que estaba detrás de ese mar helado, me dijo: vine al fin del mundo a empezar a vivir la segunda mitad de mi vida. Es que el final es el principio. Y el principio es una grieta que nos expulsa. Como la que abre el barco al cruzar los hielos. Algo de todo esto, de rito de muerte y nacimiento, hay en estos papeles dibujados en lápiz o pintados con acuarelas que ofrece esta artista.

“DETRAS DEL CIRCULO POLAR”
(77º 51′ latitud sur)
Marina Curci
RO Galería de Arte. Paraná 1158. Ciudad de Buenos Aires. La exposición podrá visitarse durante agosto y septiembre, de lunes a viernes de 11 a 20 horas.

Publicado en Leedor el 10-09-2008