Marcelo Bordese

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Sadismo delirante, sexología fantástica, introspección y reflexión en la obra de Marcelo Bordese.
En una época donde las imágenes bombardean y destruyen nuestra capacidad de contemplación, en donde los medios nos obligan a mirar y no a ver, en este terrible caos de incomprensibles sucesos, con su obra, Bordese nos impacta ofreciéndonos un tiempo para la meditación e introspección

Sus imágenes, en las que vuelve al oficio del dibujo y la pintura, (por su inmediatez y practicidad de estos materiales), están cargadas de simbologías y detalles, nos obligan a situarnos en otra realidad, poniendo en exposición una densidad para nosotros invisible. Es así que cautelosamente empezamos a descubrir en sus pinturas estos seres zoomorfos, híbridos, contraídos sujetos y presos de una poética de lo irracional. A medida que nos adentramos en este universo, pequeños grafismos contribuyen a generar esta atmósfera opresiva que nos envuelven. Influenciado por las ilustraciones científicas o enciclopedistas estas frases, runas o letras griegas que se ubican entre sus personajes contorsionados, crean una suerte de espacialidad conceptual que nos guía en nuestro recorrido visual.

Y es que para Bordese el arte se desarrolla en paralelo con la ciencia, su obra cargada de una mística biológica aspira a la búsqueda de respuestas a cuestiones universales, como la vida, el amor, en su obra sentimos la presencia de un ser interrogante, que desconfía de las certezas, para quien las preguntas son continuas e inalcanzables. ?Es posible que no existan respuestas que sean profundas y comprensibles a la vez?, esta es una frase que la artista Leonora Carrington menciona al referirse sobre su propia producción. Leonora ha producido una influencia determinante en Marcelo Bordese. La desgarradora fuerza enigmática e incomprensible de Carrington en sus imágenes fuertes y demenciales son claves en la concepción de Bordese sobre el arte.

Las fuentes pictóricas de Bordese son varias y eclécticas. Es notable la influencia de Lucas Cranach maestro alemán o de artistas renacentistas que no adherían a los conocidos cannones de la época, los cuales trabajaban los cuerpos de un modo frágil, hetéreo y con una paleta fría y pálida. También es importante señalar a la Escuela de Fontainebleau, y su atípica paleta cargada de preciosos azules, rojos y dorados. En su serie de pinturas sobre Temas Mitológicos, las fuentes, así como sus influencias, son diversas, escapan a clasificaciones o escuelas particulares. Es por ello que a la hora de nuclear la producción de Bordese es de extrema dificultad elegir un parámetro, quizás la convivencia de lo ambiguo, lo opuesto, pueda ser uno de los factores.

En la obra ?Leda?, podemos encontrar símbolos altamente sagrados como una crucifixión conviviendo con seres andróginos bellamente violentos, o la simbología del huevo, altamente cargada en cánones renacentistas de perfección espiritual como un reducto de estos seres antropomorfos. También en otras obras la cuestión del kitsch se inserta cómodamente, como por ejemplo en la convivencia de seres inocentes como niñas, caperucitas, peluches con personajes sangrantes y violentos, demostrándonos que lo ingenuo es equiparable a lo macabro.

De este modo Bordese nos ofrece algunas palabras para acercarnos a su producción, sadismo delirante, sexología fantástica, introspección y reflexión.

Esta ansia de manifestación corpórea de fuerzas y energías universales, invisibles para nosotros, es una de las tantas formas de acercarse a la producción de Marcelo Bordese, quizás es una clave propuesta en este texto para analizar y reflexionar su obra. La fuerza de sus personajes nos detiene en un tiempo anacrónico de visualización lleno de símbolos y significados de los cuales somos los encargados de descubrir.

Publicado en Leedor el 10-09-2008