Gesell

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Sobre ese microinstante previo a un acontecimiento magnánimo, un estallido de la nada, del blanco enceguecedor, del vacío. Supongamos un hombre cualquiera en una acción cotidiana. Duchándose. Imaginemos la densidad de un espacio saturado de aire húmedo y caliente. Un invernáculo que se torna oscuro cuando lo ojos se cierran y nace una canción. Instante arquetípico por excelencia para que la crisis estalle y se desparrame en partículas que nacen como una unidad nueva, independiente, como pensamientos que usurpan el espacio psíquico. “Gesell” encarna el micro instante previo a ese acontecimiento magnánimo, a ese estallido de la nada, del blanco enceguecedor, del vacío. Es el devenir de una crisis tras otra. Un estallido que pretende buscar el significado de la existencia. Pero fracasa. Se contamina. El hombre necesita de la estructura. La partícula entonces se convierte en relato. Intenta contar una historia. Pero fracasa. Es minuciosamente analizada. Necesita ser organizada dentro de parámetros previamente estipulados. Parámetros que fueron puestos a prueba una y mil veces. Pero fracasa. No contempla la variable de lo impulsivo. La sorpresa de un estallido puede acabar con todo lo planeado. Acabar en la misma nada. Sin embargo, puede que realmente exista un final… feliz?

Gacetilla publicada en Leedor el 17-09-2008