Ojos bajos

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Una investigación sobre el movimiento y una estética minimalista.Leves movimientos de los cuerpos que se disponen en la linea de partida para comenzar el juego. Un juego regido por el dominio del otro, donde los cuerpos chocan, se caen y se recuperan para volver a empezar una y otra vez.

Una carrera que toma como eje central de la composición coreográfica movimientos de la vida cotidiana como caminar, saltar, correr y empujar para crear trayectorias a partir de la improvisación de las intérpretes.

En un espacio-tiempo absolutamente ambiguo, no existen referencias más que al movimiento en sí mismo, tan sólo se percibe una tenue relación con la iconografía del animé o la cultura audiovisual japonesa a través del vestuario.

Con el transcurrir del tiempo los cuerpos se agotan, y sin detener la acción la proyectan a un fuera de escena impreciso, una especie de no-lugar que mantiene la intensidad del choque de los cuerpos.
Los encuentros exigen una relación de acción-reacción con algunos intervalos para tomar aire y buscar por medio de la mirada a la próxima contrincante. Así, se agrupan para derribar a alguien intercalando algunos trios o duos que transforman a las bailarinas en espectadoras de la escena que componen. Si bien la recurrencia de este mecanismo es lo que marca la aceleración-desaceleración del ritmo, por momentos la obra resulta monótona para el espectador.

Ojos bajos es una investigación sobre el movimiento llevada a la escena por medio de una estética minimalista: el cuerpo explorando el espacio a traves de la simpleza y la recurrencia en simultaneidad con el sonido de un murmullo incierto e indecifrable.

Publicado en Leedor el 28-08-2008