Estados del agua

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Graciela Taquini convoca a un grupo de artistas, consagrados y emergentes, a tomar como hilo conductor los Estados del Agua. No te la pierdas! Es en el nuevo espacio Objeto a. La posibilidad de otorgarle una identidad a nuestro arte, se encuentra en la capacidad de citar el pasado, traerlo al presente e investirlo de nuevos significados. De eso se trata la muestra presentada en el Espacio de arte multidisciplinario: Objeto a, donde arte y tecnología se reúnen para homenajear la obra del artista GYULA KOSICE, el primero en la década del cuarenta en utilizar, investigar y reflexionar sobre el agua, como un objeto en si mismo y como una fuente inagotable de energía.

Para celebrar la creación de estos objetos de deseo, capaces de saciar la sed, tanto física, como espiritual, la artista, licenciada, docente y pionera del video arte en Argentina, Graciela Taquini, reúne en su propuesta curatorial a un grupo de artistas, consagrados y emergentes, a realizar sus obras, tomando como hilo conductor los Estados del Agua. Así entonces, la obra de Kosice se une a las experiencias documentales de Rodrigo Alonso y Mariano Sardon, ambos artistas, teóricos y docentes consagrados en el mundo del arte y la tecnología que, unidos a su vez, a los artistas que conforman la muestra logran que un medio aparentemente frío como el mundo de lo tecnológico, sea portador de infinita poesía.

En este recorrido, los artistas nos invitan a una especie de bautismo iniciático donde la muestra recibe a cada paso su nombre, y funciona como disparador de múltiples reflexiones:

Marta Ares, presenta Nadan, un backlight con referencias al minimal art, donde en lo mínimo puede ocurrir lo máximo. Una especie de ?puesta en abismo? donde cuadrados de diferentes e intensos azules se contienen mutuamente para crear un espacio de creciente profundidad. Allí, nadan los versos de la artista, como en una sopa de letras infinita. Su poema representa los deseos que se han perdido en el fondo del mar, viejos tesoros, vida inexplicable y aun desconocida, silencios que retumban, palabras que resuenan. Como las silenciosas Medusas, que aparecen en la video instalación de Margarita Bali, ninfas marinas, guardianas del mundo de las profundidades, amadas por Poseidón, señor de los mares. Seres mitológicos, mortíferas Gorgonas de cabellos de serpientes, con la mirada capaz de petrificar a la criatura que se atreviese a posar sus ojos en ellas. No podían faltar aquí, danzando e iluminando los mares, las dueñas del mito que dio origen a la fotografía, celebrando también la unión del arte y la tecnología.

Las poéticas del agua se siguen sucediendo, como el Horizonte variable (MAR) de Martín Bonadeo, un objeto reactivo que es capaz de modificarse con nuestra mirada; una obra de arte que pareciera completarse cuando la observamos y la recorremos. Atravesar la obra es ver un horizonte en constante cambio. El agua, como elemento primordial guarda generalmente ese secreto, mientras se mantenga en constante movimiento por las corrientes que la atraviesan no perderá jamás su esencia. No será pantano ni agua estancada, donde todo muere.

La idea del movimiento, ligada a los estados del agua, se hace nuevamente presente en la instalación interactiva del grupo de arte e investigación: CROWE, RUSJAN & WLOCH. Con su obra, Tensión Superficial, nos muestran la importancia de nuestro accionar sobre la materia. Nuestras manos en la obra, literalmente, son capaces de modificar una aparente superficie lodosa o empetrolada. Una metáfora de nuestro papel en el mundo, donde el mundo está en tus manos y dentro del mundo la huella de tus manos.

La filosofía presocrática de Heráclito, se encuentra también reflejada en la obra de Paulino Estela, una video instalación doble, donde imágenes y sonidos están puestos al servicio del ?todo fluye? y su titulo es tan poderoso como la obra: ?LO QUE SIEMPRE CAMBIA AUNQUE NUNCA ES DISTINTO, HERACLITO 72DPI FLOW?

El cuarto árido, parece iniciar o terminar la muestra Estados del Agua, su título y su apariencia, desafían al espectador. La obra pregunta, problematiza. ¿Dónde esta el agua aquí?

El cuarto árido es un objeto lumínico que, como bien dice su nombre, no posee agua y es justamente por su ausencia que se hace manifiesta. Su creadora Marina Gonzalez, podría solamente con su nombre, hacer honor a la muestra. Sin embargo, la obra nos exige desde su rincón. La aridez de su cuarto es solo aparente; como el mismo mar, donde bajo su calma y llanura se ocultan fuentes inagotables de vida. En esta especie de jardín zen habitan peces en pequeñas cápsulas de cristal, extraños seres entre lámparas, ¿seres iluminados? que parecieran tener lo necesario para existir. Un extraño mecanismo ilumina las lámparas enterradas en la arena blanca. Hay luz en el blanco sepulcral de la obra como el agua en los desiertos, o pura ilusión. Metáforas de la incomunicación humana donde existen también, formas de vida que resisten con agua concentrada en su interior.

La luz, como el agua, se presentan como energía portadora de vida. Una relación que puede existir entre el arte y la tecnología, o también, entre el arte y la vida.

El recorrido continúa, en todas las obras de la muestra abundan las reflexiones, reflexiones como las que hace más de cincuenta años atrás se hacía Kosice, artista y poeta, capaz de situarse en el lugar de lo finito, para ver la inmensidad de aquello que parece inabarcable, o como lo dice él, en sus versos:

?Con embriaguez de infinito, a pesar de ser tan poco??

Hay muchos tesoros por descubrir, hasta el 27 de septiembre en Objeto a, no te lo pierdas.

FOTOS

1 – Medusas ? videoinstalación.
Se funda un mundo sólo posible a través de lo digital. Una combinación artificial y fantasiosa de seres marinos mezclan formas antropomorfas con ondulantes medusas creando una coreografía en perpetua mutación. (Graciela Taquini)

2 – La colección – videoinstalación
Un filtro de bolsas de agua de pozo se interpone entre la pantalla y el espectador. Aparecen imágenes de mujeres de la cultura Wichi (Norte del chaco salteño cerca del río Pilcomayo) condenadas como Sísifo a la tarea de recolectar el agua en un reservorio que contiene arsénico. La antropología visual se fortalece, recuperando la poesía. (Graciela Taquini)

3 – Julieta Anaut & Ignacio Laxalde
Como la pequeña Ofelia, coronada de hierbas, que río abajo abre sus manos en un gesto de ofrenda y suelta sus trofeos vegetales, ?a flote como una sirena, (?) o como criatura natural de ese elemento?. Precipitándose en agua como en la vida, es la razón perdida, lucha entre lo real y lo ideal? enloquecer como ha enloquecido: embelleciendo la aflicción.

Publicado en Leedor el 24-08-2008

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