Parma, Milán, Torino, Bolonia

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Una película sirve de punto de partida por recorrer cuatro ciudades italianas. A disfrutar!!La muchacha de la valija… ¿viajó en ese tren?

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La estación de ferrocarril de Rímini. El final de una película de los años sesenta y el comienzo de una critica cinematográfica que calificaba sintéticamente un apretado cúmulo de emociones. Un bello y triste film. El comentario fue el de un maestro de críticos de cine: “Calki”. Nos describió de manera perfecta todo lo que pudo transmitir a nuestra sensibilidad, la espléndida actuación de una muy joven Claudia Cardinale y el encanto del adolescente principiante Jacques Perrin.

La despedida de la pareja tenía un telón de fondo: la voz mecanizada del representante de la estación de trenes, que anunciaba la partida hacia Bologna, Módena, Parma, Milano, y quizás Torino.

Bolonia. Fuente de Neptuno

Momentos inolvidables de la película: en el comienzo el primer plano de una valija apoyada simbólicamente sobre el piso mientras se escuchaba la melodía escrita por Armando Trovajoli que con el tempo rescatara Fausto Papetti. El baile en las playas de Riccione, vecina a Rímini, siguiendo el ritmo de “Tintarella di luna”. El deslumbramiento del adolescente mientras la protagonista descendía la lujosa escalera, envuelta en un toallón blanco, desde un asombroso “baño nero”. Entre tanto, podía escucharse un breve trozo de “Celeste Aída” La voz de la principiante Mina haciéndonos sentir por primera vez la belleza de la melodía “Un cielo para los dos”.
Y ese triste final, que concluía con el sueño de una vida mejor, mientras las palabras Bologna, Módena, Parma, Milano… Torino se escuchaban a lo lejos.
¿Qué persona joven de aquel entonces no sintió en ese momento la necesidad de conocer alguna de esas simbólicas ciudades, sensibilizada quizás por esa despedida no deseada.
El tiempo de oportunidades y tal vez muchos de esos jóvenes que disfrutaron del film, dirigido por Valerio Zurlini, pudieron admirar algunas de esas encantadoras ciudades de las cuales rozaremos en esta evocación sus características más significativas para el espíritu de quienes ofrecemos este recuerdo.

Parma…

y muy cerca Bussato, donde encontramos la casa donde viviera Giuseppe Verdi y también frente a la plaza principal, el teatro que lleva su nombre. En el año centenario de su muerte, recordamos que en 1839 en la Scala de Milán estrenó su primera opera Oberto, y tres años después fue su “Nabucco con su famoso coro “Va pensiero”, la obra que afirmó su renombre. Aunque fue Verdi fundamentalmente compositor escénico creó durante su juventud abundante música religiosa.
A los 60 años compuso su célebre “Réquiem” en memoria del poeta Manzoni. Sugerimos a nuestros lectores que citen por lo menos diez de sus célebres óperas.

El destino de Parma fue marcado por el nacimiento de la Vía Emilia en el año 187 AC Primitivamente fue habitada por tribus celtas y después fue colonia romana. Ciudad de aristocrática tradición cultural, rica en monumentos y preciosas obras de arte es famosa también por el nombre de sus hijos más ilustres, entre ellos: Benedetto Antelami, Correggio, Toscanini (en el centro histórico de la ciudad se conserva la casa natal de este último).
Parma puede considerarse diferente de otras ciudades de Italia. Contribuyeron a su grandeza la dinastía de los Farnesio y la de los Borbones así como también el gobierno de María Teresa de Austria. Fue convertida en Ducado por el Papa Paulo III.
Entre sus monumentos más significativos se destacan: el duomo construido en los comienzos del siglo XI y restaurado un siglo después, una de las catedrales más bellas del románico italiano. El campanile de estilo gótico fue construido durante un decenio a partir de 1284. El Baptisterio señala la transición del románico al gótico. Realizado en mármol de Verona su planta octogonal es obra de Benedetto Antelami.
Iglesia della Stecatta, imponente y grandiosa su planta en forma de cruz griega y su imponente cúpula . En ella se encuentran obras importantes del Parmigianino y en la cripta tumbas de los Farnesio y los Borbones.
Parque ducal, que en el siglo XVII fue transformado al estilo francés, y un siglo más tarde se agregaron el templete de Arcadia y grupos escultóricos. Fue el lugar de encuentro de la sociedad culta de Parma.
Galería Nacional, con importante colección pictórica en la cual encontramos por ejemplo”La esclava turca” del Parmigianino, y obras del Correggio.
Plaza Garibaldi, punto de reunión en todo momento del día, con importante entorno, y con numerosos restaurantes donde puede saborearse el exquisito e inimitable Jamón de Parma.

Bolonia (Bologna)

La ciudad de los ladrillos rojizos. Desde la iglesia de San Lucas, ubicada en lo alto de una hermosa colina, a la que puede accederse por carretera o por una magnífica galería de 3,5 km y obtenerse la visión de una selva de cúpulas y campanarios, y también de dos torres que son símbolo de la ciudad y recuerdan antiguas libertades comunales. Bolonia se define a sí misma como la docta por vivir en ella la Universidad más antigua del mundo occidental.
Los pórticos y arcos de medio

Santuario de la Madonna de San Luca en Bolonia
punto a través de los cuales se puede caminar para llegar a la universidad son de singular belleza, y desde un punto de vista práctico, ofrecen refugio en días de lluvia y nieve.
En la Plaza Mayor puede admirarse la espléndida fuente de Neptuno rodeada por construcciones medievales de los siglos XIII y XIV. Se distingue la elegante logia de los mercaderes en la cual el gótico flamígero encuentra uno de sus monumentos más admirables.
Otro atractivo de esta ciudad es Santo Stefano o conjunto de las siete iglesias, en estilo románico primitivo y agregados posteriores cuyo caótico desorden es quizás su principal encanto.

Milán (Milano)

El famoso Duomo gótico de imponentes agujas y en el que se encuentran los restos de San Carlos Borromeo, constituye con la galería Vittorio Emanuele que conduce a la antigua Scala, la trilogía más admirada de Milán. En la construcción de la catedral participaron artistas de distintas escuelas y países y aún se trabaja en ella para su conservación. En el refectorio del convento de Santa María de las Gracias admiramos la “Ultima cena” de Leonardo da Vinci, Pocas obras de arte son tan famosas y populares en el mundo. Como era común entre los artistas del Renacimiento, Leonardo experimentó en ella una nueva técnica de pintura que fue destinada al fracaso pues a los pocos años de haberla terminado, el fresco comenzó a perder nitidez y color. Después de setenta años de su creación Vasari cuenta que no advertía más que una mancha apenas visible.
Hubo muchas restauraciones. No obstante, la obra mantiene intacto su encanto, y ante ella, no puede menos que afirmarse que Leonardo convirtió en belleza eterna todo lo que tocó.

Ciudad industrial, centro económico y de la moda, nos ofrece múltiples atractivos: Castillo de los Sforza, Plazas públicas, Arco de la Paz, Pinacoteca de Brera. A pocos kilómetros, la bellísima Certosa de Pavía construida con preciosos mármoles y habitada por monjes que se dedican al cultivo de la tierra, especialmente hierbas medicinales. Basílica de San Ambrosio y Museo Poldi-Pezzoli.

Turín (Torino)

Atravesada por el río Po, podemos hallar espléndidas panorámicas desde distintas colinas con lugares puntuales: el cavoretto, zona residencial con mansiones privadas, la Plaza de Europa; la basílica de Superga (donde se encuentran las tumbas de los reyes de la casa de Saboya) obra majestuosa realizada por el arquitecto Felipe Juvarra.

A pesar de todos los adelantos modernos (industrias automovilísticas, aeronáutica, radio y televisión, moda) la ciudad de Turín ha conservado las bellezas del pasado gracias al innato sentido estético de sus hombres.
Junto con sus monumentos romanos del siglo I (la puerta Palatina por ejemplo) Turín nos ofrece obras de ingeniería características del fin de siglo XIX: La Mole Antoneliana, emblema de la ciudad, construida por el ingeniero Alejandro Antonelli (de quien tomó el nombre). Se trabajó en ella desde 1863 hasta 1897. Desde la aguja se goza de un hermoso panorama de la ciudad, de las colinas que la circundan, de los Alpes, que se destacan imponentes en el horizonte, del río Po y sus puentes, así como también del Parque del Valentino, a orillas del río con su palacio y su castillo de aspecto medieval de muy antiguo pero incierto origen.

Enormes plazas con entornos de asombrosa uniformidad, como la Plaza Castello y la Plaza San Carlo comunicadas entre sí y que se prolongan desde el Palacio Real y a través de la famosa vía Roma, hasta la estación central del Ferrocarril llamada Porta Nova.
El visitante de Turín no puede dejar de admirar el Palacio Madama, el Palacio Carignano (ejemplo típico de arquitectura barroca italiana), el Museo Egipcio, la Galería Sabauda, con obras pictóricas trascendentes, la plaza Solferino con su fontana Angélica en la que converge la vía Pietro Mica, con elegantes tiendas.
Desde el punto de vista religioso, se destacan el Duomo (vecino de la Puerta Palatina y el Palacio Real) donde se alberga la Santa Sabana y el complejo Valdocco, con la basílica de María Auxiliadora, y la trascendente obra de Don Bosco. El interior de la Basílica, construido con exquisitos mármoles, sus altares, cuadros e imágenes se prolongan en belleza, con capillas pequeñas, como la Pinarda, y de San Francisco de Sales y con los grandes patios inmersos en este maravillosos complejo.
A pocos metros de la basílica, la obra de José Cottolengo atrae a su fundación centenares de hombres y mujeres de toda extracción social, dispuestos a ofrecer su esfuerzo diario para aliviar a los enfermos y marginados.
Es bellísima también la Iglesia de la Consolata a pocas cuadras del templo de María Auxiliadora y en las afueras de la ciudad, a la entrada de la moderna localidad de Rosta, la más antigua iglesia del Piamonte: San Antonio di Rannverso con notables frescos de Giacomo Jacqueiro, representante mayor del gótico internacional del siglo XV.

Dominando el valle de Susa (a través del cual se puede llegar a Francia por el túnel del Frejus) se encuentra la Sacra de San Michele o Abadía de la Chiusa. La piedra fundamental fue puesta en el año 998. En días claros puede admirarse desde aquí, el lago de Avigliana vecino de la antiquísima ciudad homónima.

Es nuestro deseo que después de su posible recuperación espiritual La muchacha de la valija haya logrado conocer esta espléndida ciudad que además de los lugares mencionados ofrece el Pavillon de caza de Stupinigi, de estilo barroco y pequeños toques del rococó, el Museo del Resurgimiento, el vecino Castillo de Rivoli, la biblioteca Real, el Museo de las antigüedades y otros atractivos capaces de despertar emociones que induzcan a minimizar problemas e impulsen avidez de conocimientos y mayor capacidad para admirar la belleza que este mundo nos ofrece.

Nota relacionada: París y Marlon Brando

Publicado el 29-8-2008.