Otras historias de amor

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El cine argentino sale del ropero en un libro y un ciclo del Malba.Otras historias de amor

Gays, lesbianas y travestis en el cine argentino

Durante todo septiembre

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El sociólogo Adrián Melo ha reunido una serie de textos heterogéneos que rastrean la representación de la diversidad sexual en el cine argentino, y que será presentado en el auditorio del museo el domingo 28 de septiembre a las 17:00.

Una de las cuestiones más interesantes de la propuesta de Melo es que no se limita a desarrollar un inventario de films y fragmentos que tratan el tema (aunque lo incluye) sino que rompe una larga tradición de silencio al proponer un nuevo abordaje de varias películas que hasta la fecha sólo habían sido trabajadas en términos perfectamente straight, como Cadetes del San Martín o Si muero antes de despertar. De esa manera los autores sacan persuasivamente del ropero a varios films y a algunos directores que dejaron huellas cifradas y muchas veces inconscientes de prejuicios y represiones, pero también de anhelos y fantasías.

El ciclo que acompaña la presentación de este libro reúne sólo veinte films, por lo que no pretende agotar el tema. Se trata sólo de evitar algunos lugares comunes demasiado fatigados y reproducir la multiplicidad de perspectivas que evidencian los distintos autores.

Películas

Cadetes del San Martín (Argentina, 1937) de Mario Soffici, c/Enrique Muiño, Elías Alippi, Orestes Caviglia, Rosita Contreras, Ángel Magaña. 82?.

?Cuando Mario Soffici filma en 1937 Cadetes del San Martín, no había acontecido el famoso affaire de los chicos del Colegio Militar, descubiertos en plena orgía masculina. Los padres de los alumnos podían todavía enternecerse ante ese plano gracioso que abre la película de Soffici: unos actorcitos del momento que representan a sus hijos bajo una ducha amistosa, enjabonándose unos a otros. En 1937 se cree aún que no hay perversión que exorcizar. No hay todavía escándalo. (?) En el fino límite entre lo permitido y lo que no, la acción no es más que un buen pretexto para confirmar con humor la salud de los vínculos varoniles en nuestros institutos militares?. Fragmento de un texto de Alejandro Modarelli.

Divorcio en Montevideo (Argentina, 1939) de Manuel Romero, c/Niní Marshall, Enrique Serrano, Sabina Olmos, Marcelo Ruggero, Ricardo García Ramos. 83?.

?A Claudio y a Goyena se los ilustra como personas que ocultan algunas cuestiones a sus novias y esposas. No son personajes del todo sinceros. De hecho, para las costumbres morales del período de entreguerras, la doble vida que podría llevar adelante un hombre no era cuestionada como sí lo era la de la mujer. Ellos poseían mayor libertad para salir solos, tener amantes o mantener bulines sin dar explicaciones sobre lo que ocurría puertas adentro. (?) Cuando Claudio pretende abandonar a Adriana y Goyena decide no casarse con Catita, es el mayordomo Sebastián quien pone orden logrando que ellos prometan continuar con sus compromisos. Es interesante notar que Romero elige a este personaje peculiar ?con atributos que apelan a la homosexualidad pero desde la comedia? para que funcione como voz de la conciencia?. Fragmento de un texto de Anabella Speziale.

La serpiente de cascabel (1948) de Carlos Schlieper, c/María Duval, Juan Carlos Thorry, Milagros de la Vega, María Santos, Berta Moss, Mary Parets, Homero Cárpena. 73?.

Con un personaje denominado ?Pocholo?, el gran actor Homero Cárpena compuso en el film Los tres berretines (1933) al primer arquetipo homosexual del cine sonoro argentino. No fue la única vez, sin embargo. En varios otros títulos de su extensa filmografía, Cárpena interpretó distintas variantes del mariquita que es, como escribe Adrián Melo, ?la primera y más perdurable imagen que retrata al personaje gay (?) como recurso infalible para hacer reír?. Un buen ejemplo de eso resulta esta desquiciada comedia de Schlieper, que transcurre en un colegio de señoritas donde Cárpena es el profesor de danza. Como curiosidad, corresponde señalar que fue también Cárpena quien, en el extremo opuesto de su registro actoral, interpretó al ?monstruo pederasta? de Si muero antes de despertar.

Deshonra (Argentina, 1952) de Daniel Tinayre, c/Fanny Navarro, Mecha Ortiz, Tita Merello, George Rigaud, Aída Luz, Golde Flami, Herminia Franco, Alba Mugica. 101?.

?El arquetipo de la lesbiana presa tuvo su versión más evolucionada en Deshonra. En casi todos sus aspectos se trata de un melodrama de alto impacto, con extremos de crueldad y sacrificio que rozan el expresionismo y situaciones tomadas casi literalmente del film norteamericano Amarga condena (Caged, 1950) de John Cromwell. Detenida injustamente, Flora (Fanny Navarro) conoce en la cárcel a Roberta (Golde Flami), presa lesbiana que le advierte desde el principio: ?Ya vas a encontrar alguien que te quiera?. Poco a poco se revela que todo lo que Roberta hace es para cuidar a una muchacha que está presentada claramente como su pareja. En un film lleno de personajes unidimensionales, el suyo es una excepción de conducta imprevisible porque no aparece motivado por una arbitrariedad argumental sino por sus propias elecciones afectivas?. Fragmento de un texto de Natalia Taccetta y Fernando Martín Peña.

Si muero antes de despertar (Argentina, 1952) de Carlos Hugo Christensen, c/Néstor Zavarce, Blanca del Prado, Florén Delbene, Homero Cárpena. 73?.

?Lo secreto, lo oculto y lo siniestro subyacen a lo más evidente y cotidiano. Lo encontramos en el baldío de la propia ciudad, en la casa al final de una calle nada misteriosa, tal como reza la voz en la apertura del film. En el clímax, el niño Lucho Santana (Néstor Zavarce) tiene un sueño que hubiera fascinado a Freud y a Foucault. (?) Elementos clásicos de la infancia y la escuela presentan su rostro más siniestro y perverso. También la homosexualidad aparece en su fase más monstruosa, una sugerida pedofilia. Si bien el corruptor de menores secuestra y asesina niñas, toda la película describe el camino del monstruo para llegar a su verdadera presa y enemigo: Lucho Santana, un niño vivaz a quien no hubiera podido seducir con tizas de colores o chupetines?. Fragmento de un texto de Adrián Melo.

Huis clos ?A puerta cerrada? (Argentina, 1962) de Pedro Escudero, c/Duilio Marzio, Inda Ledesma, María Aurelia Bisutti. 76?.

?No es el lesbianismo sino el hecho de romper una pareja y arrastrar a alguien al suicidio lo que para Sartre constituye un crimen tan grave como el infanticidio y la cobardía. Ya en el infierno, Inés intenta entregarse a Esther prometiéndole que será eternamente suya, pero Esther prefiere a Garcin, que es incapaz de amar porque no se atreve. Los tres tendrán que soportar eternamente la mirada del otro, siempre lista a juzgarlos. En la obra, escrita en 1947, Sartre no da indicaciones explícitas de puesta en escena ni de marcación de actores, pero es perceptible la intención de plasmar su concepción existencialista de la filosofía, de moda a fines de los ?40 y durante los ?50. Del mismo modo, el film trabaja sobre la condena propia y la pública, la vergüenza y el egoísmo: cada uno es el infierno de los otros?. Fragmento de un texto de Natalia Taccetta y Fernando Martín Peña.

Las ratas (Argentina, 1963) de Luis Saslavsky, c/Aurora Bautista, Alfredo Alcón, Bárbara Mugica, Juan José Míguez, Antonia Herrero. 87?.

?Las ratas representa el amor entre hombres como un tipo de vínculo pautado por la angustia y por la culpa, pero menos porque se trate de un lazo propiamente homosexual que por un modo de concebir todos los afectos. El film trabaja con deliberación a partir de la idea de que el deseo o el amor por Julián no difiere entre aquellos que lo toman como objeto: en esto, María (la madrastra), Cristina (la actriz) y Delfín (el medio hermano) no presentan más que variaciones de acuerdo a cada subjetividad, pero respecto de la intensidad y la frustración de su afecto. (?) El film no deja de mostrar, por lo menos dos veces, que el amor de Delfín por Julián es como el de su madre, cuando ambos miran por distintas terrazas a Cristina que se aleja, o cuando Delfín se reconoce en el dolor de su madre por la muerte de Julián, porque reconoce en ella el mismo amor imposibilitado?. Fragmento de un texto de Emilio Bernini.

Tiro de gracia (Argentina, 1969) de Ricardo Becher, c/Sergio Mulet, Franca Tosato, María Vargas, Cristina Plate, Alejandro Holst, Mario Skubin, Javier Martínez Suárez. 101?.

?Una película atípica es (?) Tiro de gracia, no solamente por el registro casi obsesivo de la cámara sobre el bello cuerpo masculino de Sergio Mulet sino porque incluye también una cartografía erótica, casi un mapa de instrucciones sobre el ?yire? callejero de los gays en la década del sesenta. En una escena, Carlos decide ganarse la vida como taxi boy y le pide consejos a Emilio, un gay maduro. (?) Antes, Emilio le ha dado a entender que el taxi boy es la mejor opción para la vida erótica de los gays. El otro camino es convertirse en el ?ser más desdichado sobre la Tierra?. Según el discurso fílmico de esos años, pareciera que el placer homoerótico conduce a la tragedia y sólo es aceptable en los circuitos del mercado de consumo?. Fragmento de un texto de Adrián Melo.

La tregua (Argentina, 1974) de Sergio Renán, c/Héctor Alterio, Luis Brandoni, Ana María Picchio, Marilina Ross, Aldo Barbero, Juan José Camero, Sergio Renán. 105?.

La tregua hace honor a su nombre en lo que se refiere a las imágenes que brinda sobre la homosexualidad masculina. Por un lado está Jaime, el hijo gay del protagonista, que es triste, melancólico y atormentado. (?) Pero, por el otro lado, está Santini, el verdadero héroe de la película. El afeminado que sufre claustrofobia y que pasa las monótonas horas de trabajo en la oficina ensoñado con su guapo y mujeriego compañero de trabajo. Santini se rebela no sólo contra los colegas laborales que se burlan de él sino también contra toda la sociedad que lo margina y que es la misma que condena a los seres humanos a los trabajos forzados y alienados, sin creación y sin imaginación intrínsecos a la égida capitalista?. Fragmento de un texto de Adrián Melo.

La Raulito (Argentina, 1975) de Lautaro Murúa, c/Marilina Ross, Duilio Marzio, María Vaner, Luis Politti, Fernanda Mistral, Ana María Picchio, Jorge Martínez. 95?.

?La Raulito es marginada y siente que todos sus actos son puestos en cuestión, pero no sabe muy bien por qué. Es posible que ella represente algo a lo que todos temen (?¿Qué? ¿Son marimachos acá y se la pasan a ésta??, le dicen) y en todo caso es curioso que los lugares donde la Raulito encuentra una única amiga (María Vaner) sean un cabaret, la cárcel y una casa dominada por un marido golpeador. Si algo enfatiza el film es el hecho de que no hay lugar para la Raulito en una sociedad que impone roles definidos. En ese sentido, Murúa evita en todo momento caracterizar la identidad sexual de su protagonista, decisión que respeta su condición transgresora y desafiante?. Fragmento de un texto de Natalia Taccetta y Fernando Martín Peña.

Furia en la isla (Argentina, 1976) de Oscar Cabeillou, c/Libertad Leblanc, Enzo Viena, Zelmar Gueñol, Luis Medina Castro, Miguel Paparelli, Rey Charol. 80?.

Muchos films argentinos ubican en el mismo plano moral a la conducta homosexual con la criminalidad, pero ninguno desarrolla tanto el arquetipo de la lesbiana delincuente como Furia en la isla. La actriz María José Lefer interpreta a Elizabeth, miembro de una banda de delincuentes y admiradora de los abundantes encantos de la protagonista Leblanc. Eventualmente Elizabeth es descubierta y perseguida por la gendarmería, pero no sólo encuentra un final mucho más contundente que el de sus compañeros criminales, sino que además recibe una frase atroz a modo de epitafio: ?Todas éstas terminan igual?.

El beso de la mujer araña (Kiss of the Spider Woman, EUA-1985) de Héctor Babenco, c/William Hurt, Raúl Juliá, Sonia Braga, Jose Lewgoy, Nuno Lean Maia, Denise Dumont. 119?.

?En El beso de la mujer araña el campo visual del cine no está al servicio de ?fijar? identidades y asignar roles de géneros, tal como las teorías feministas del aparato cinematográfico generalmente proponen, sino todo lo contrario. Lo cinematográfico, para Puig, abre el espacio donde los múltiples ?devenires? de lo queer se tornan posibles. Los recuerdos de Molina de sus películas se fijan, de a poco, en el cuerpo ?en el suyo propio, en el de Valentín, en el de la novela, en el de sus lectores? casi como una prótesis para la identidad, y en ese proceso el cuerpo y las relaciones que de él dependen se transforman en una interfaz maleable de pura potencialidad e imaginación?. Fragmento de un texto de Carla Marcantonio.


Correccional de mujeres
(Argentina, 1986) de Emilio Vieyra, c/Julio de Grazia, Edda Bustamante, Erika Wallner, Tony Vilas, Mónica Villa, Rubén Stella. 90?.

Hay un declamado tono de denuncia en el film y un texto inicial advierte que se basa en hechos reales, pero, como corresponde a toda obra sexploitation, ese envoltorio pronto revela que las verdaderas intenciones de Vieyra consisten en mostrar todo lo posible. En relación con Deshonra, en este film las caracterizaciones de la conducta homosexual involucionan hasta la caricatura, en particular en lo referido al mayor arquetipo del cine carcelario: la guardiana sádica de aspecto hombruno que se vale de su autoridad para someter sexualmente a las internas. Esta conducta se resume en la frase de una guardiana a la presa elegida: ?Yo quiero ayudarte, protegerte de toda esta inmundicia?.

Vivir (Argentina, 1994) de Pablo Reyero. Mediometraje documental. 41?.

Fue el primer documental testimonial de personas enfermas de sida, portadores asintomáticos y familiares que se realizó en Argentina. Sus protagonistas son Roberto Jáuregui, Liliana Maresca, Nélida y Moisés Ostrovsky (padres de Gisela) y Diana Tubio (madre de Martín). Intenta dar una visión directa, compleja y vital sobre el vivir con sida y sus implicancias. Tiene un fuerte anclaje en las entrevistas a personas enfermas, portadores asintomáticos y su red de contención afectiva. Tal como se presenta en sus vidas, el sida actúa como guía para adentrarse en los conflictos cotidianos de los testimoniantes y develar los cambios producidos en sus relaciones desde la aparición del virus. Hundirse en los sueños, deseos y angustias, alegrías y dolores, en lo profundo y constituyente de la sexualidad, en el presente y los recuerdos de un puñado de personas que tienen en común una infección que trastocó sus vidas y las de sus seres queridos.

Vagón fumador (Argentina, 2001) de Verónica Chen, c/Cecilia Bengolea, Leonardo Brzezicki, Adrián Fondari, Pablo Razuk. 91?.

?Vagón fumador se instala en una parcela del mundo homosexual en la medida en que éste le ofrece un campo de batalla propicio para el amor imposible de una muchacha recién salida de la adolescencia, que se adivina burguesa, en ruptura con su medio, enamorada con la entrega total, imprudente, de un primer amor. A través de la persecución del objeto de su deseo ese personaje va a adherirse, a incrustarse en una tribu ajena, prohibida: no sólo cuando se mezcla con los taxi boys en la secuencia nocturna de la plaza San Martín: llega incluso a introducirse en la cama de un amigo y su cliente, hasta que en cierto momento siente que el juego la supera y los abandona a su transacción?. Fragmento de un texto de Edgardo Cozarinsky.

Lesbianas de Buenos Aires (Argentina, 2002) de Santiago García. Largometraje documental. 82?.

??El lesbianismo no es para provocar a los hombres; los hombres no tienen nada que ver?, dice una de las protagonistas del documental de Santiago García. Con esta frase se afirma nuevamente que la esquematización padecida por los personajes homosexuales en el cine poco tiene que ver con la realidad. Aquí las mujeres hablan de su cotidianeidad, de las dificultades relacionadas con la discriminación y la legitimación de derechos ?especialmente los relacionados con la maternidad- y también hacen confesiones, como que sus primeras fantasías fueron con el hada Patricia, principal rival de la bruja Cachavacha?. Fragmento de un texto de Natalia Taccetta y Fernando Martín Peña.

Tan de repente (Argentina, Holanda, 2002) de Diego Lerman, c/Tatiana Saphir, Carla Crespo, Veronica Hassan, Beatriz Thibaudin, María Merlino. 90?.

?El amor entre mujeres es la posibilidad que se le presenta a Marcia, una joven aburrida de la vida y de la lencería donde trabaja. (?) Aunque teme convertirse en algo que la sociedad (y ella misma) condena, ese miedo es mejor que su vida anterior. Adecuadamente, el film es inclasificable. Se inicia como una road movie que describe la ?prueba de amor? prometida a Marcia: ir a conocer el mar. El encuentro entre mujeres es desdramatizado pero no deja de ser evidente que se trata de un amor transgresor. Marcia ?que no encaja en los patrones de mujer delgada y perfecta- acepta la opción que le ofrecen dos jóvenes Darkness que se hacen llamar Mao y Lenin?. Fragmento de un texto de Natalia Taccetta y Fernando Martín Peña.

Un año sin amor (Argentina, 2005) de Anahí Berneri, c/Juan Minujín, Mimí Ardú, Carlos Echevarría, Javier Van de Couter. 102?.

?Como la novela homónima de Pablo Pérez en que está basada, la película se inscribe en una tradición cuyas raíces se pueden encontrar en el universo literario de la saga de novelas de Hervé Guibert: Al amigo que no me salvó la vida (1990), El protocolo compasivo (1991) y Citomegalovirus (1992). Nuevamente nos encontramos con un escritor enfermo de sida y amante de las prácticas sadomasoquistas que relata minuciosamente los detalles de su enfermedad, los cambios en su cuerpo y la manera en que el HIV modifica sus hábitos de vida. Sin embargo, es una película post-sida. Es decir, el sida ya se ha instalado en la sociedad y en la cultura homoerótica y ya ha dejado sus huellas, aunque el fin del año sin amor es también el de la aparición del cóctel de drogas que le permiten a Pablo la posibilidad de la supervivencia?. Fragmento de un texto de Adrián Melo.

Ronda nocturna (Francia, Argentina, 2005) de Edgardo Cozarinsky, c/Gonzalo Heredia, Moro Anghileri, Rafael Ferro, Darío Tripicchio, Gregory Dayton. 81?.

?El relato que se cuenta en Ronda nocturna no se organiza alrededor de una búsqueda o un plan del protagonista: Víctor no busca nada que no sea eso que la ciudad lleva y trae; su itinerario se organiza en el azar del imprevisto y de la contingencia. Por el contrario, la historia que cuenta la película se organiza en torno a Víctor como objeto de búsqueda y deseo: él es el buscado, el perseguido por sus fantasmas, sus deudos, que han venido a buscarlo para llevárselo con ellos?. Fragmento de un texto Gabriel Giorgi.

Preestreno: viernes 19, trasnoche

Carne sobre carne (Argentina, 2007) de Diego Curubeto, c/Isabel Sarli. Largometraje documental. 95?.

En todo su cine, Armando Bó demostró una capacidad para combinar originalidad, altas dosis de melodrama y el particular imaginario erótico del porteño formado en el clima represivo de los años ?20 y ?30. Todo eso devino en la creación de Isabel Sarli como perdurable ícono sexual y en un estilo que tiene la curiosa característica de ser audaz y conservador al mismo tiempo, quizá como resultado de una honestidad brutal: Bó no tenía problemas en exhibir ni siquiera sus propias contradicciones. Desde esa perspectiva paradójica Sarlí y Bó confrontaron con la censura por abordar primero la sexualidad elemental de un cuerpo desnudo, pero luego por muchas otras afrentas, como una extensa fiesta de casamiento entre hombres con música de Alice Cooper, una de las primeras lesbianas extracarcelarias que tuvo el cine argentino, o incluso el arquetipo que interpretaba el actor Adelco Lanza. Todo eso y mucho más es reconstruido por Diego Curubeto en este documental, que no sólo cuenta con el testimonio de Sarli sino con mucho material inédito que la censura impidió ver en su momento y que Bó guardó celosamente en espera de tiempos mejores.

Presentación del libro

Otras historias de amor, de Adrián Melo (Comp.)

Domingo 28 de septiembre a las 17:00.

A través de una serie de textos de varios autores, el libro (editado por Lea) analiza las formas de representación fílmica de las diversidades sexuales en el cine argentino, de los años treinta a la actualidad. Desde extrañas ternuras entre marineros, soldados, futbolistas, guapos, hermanos, gauchos y malevos, pasando por mujeres travestidas de varón y representaciones de la homosexualidad masculina y femenina asociadas con la delincuencia, la criminalidad y el vagabundaje, hasta los escenarios actuales a partir de los cuales el cine argentino insiste en retratar los amores y los deseos distintos al heterosexismo.

Los autores: Carla Marcantonio, Adrián Melo, Emilio Bernini, Hugo Salas, Néstor Artiñano, Natalia Taccetta, Fernando Martín Peña, Alejandro Modarelli, Anabella Speziale, Patricia Montenegro, María José Rossi, María Sol Aguilar, Marcelo Raffin, Ricardo Rodríguez Pereyra, Edgardo Cozarinsky, Lucas Rozenmacher, Gonzalo Aguilar, Gabriel Giorgi, Daniel Link y Diego Trerotola.

Publicado en Leedor el 28-08-2008