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El cine alemán vuelve a demostrar su vigencia y madurez en la que resultó ser electa mejor película de su país, además de ganadora de numerosos galardones internacionales La experiencia de volver a ver ?4 minutos? (?Vier Minuten?), luego de su presentación en la edición 2007 del Festival del Cine Alemán, comportaba el desafío de juzgar si la excelente impresión que en muchos había producido no fue apenas producto de un momento de entusiasmo o euforia. Pero el volver a verla y comprobar que fue la película más aclamada en lo que va del año, entre las exhibidas en el Cine Club Núcleo, confirmó los valores que esta nota intentará sintetizar.

A priori la relación entre dos mujeres de edades tan diferentes, una joven en prisión por el presunto asesinato de su pareja y la otra una octogenaria cuya ocupación es dar clase de piano a reclusas, no ofrecía demasiado atractivo. Pero el hecho de tratarse de dos caracteres nada convencionales y muy reales, consiguen despertar en el espectador su total credibilidad y adhesión. Jenny (la notable casi debutante Hannah Herzsprung) es una típica rebelde que oculta algunos secretos familiares que el film irá develando y que explican en gran parte su carácter irascible. Traude Krüger (la gran actriz de cine y teatro Monica Bleibtreu) también guarda lo suyo que se remonta a cuando ejercía de enfermera en la época final del nazismo. Es notable la recurrencia que tienen esos años negros en la cinematografía germana y digno de reconocimiento el enorme esfuerzo que el país sigue haciendo para que no caigan en el olvido.

El director Chris Kraus logra, en lo que es apenas su segundo largometraje, eludir la posibilidad de incurrir en golpes bajos o de caer en lugares comunes. Es notable la forma en que fuerza las situaciones al límite, tomando riesgos nada habituales en un realizador novel. Contó para ello con dos actrices estupendas y totalmente disímiles y un par de eficientes actores de reparto como Vadim Glowna (también director de cine), en el rol del padre de Jenny, y sobre todo Sven Pippig como el sufrido y luego vengativo carcelero Mütze.

Otro hallazgo de esta producción es su notable banda sonora no solo por la calidad y diversidad de las interpretaciones (y géneros) sino también por el rol central que la música juega sobre todo en la larga secuencia final, rodada en la mismísima opera de Berlín.

La vigencia del cine alemán con obras tan notables como ?La vida de los otros?,

?Los falsificadores? y ahora ?4 minutos? auguran el interés del público cinéfilo en el inminente 8º Festival de Cine Alemán (del 11 al 17 de setiembre). Y a modo de anticipo vayan algunas recomendaciones para el film de Dorris Dörrie, Cherry Blossoms?, exhibido en el último Festival de Berlin, ?The Edge of Heaven? de Fatih Akin y ?La ola? de Dennis Gansel, director que además integrará la comitiva de visitantes durante el mes de setiembre.

Publicado en Leedor el 27-08-2008