Lars y la chica real

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Buen film independiente norteamericano cuya poesía y calidez consigue atrapar al espectador más exigente.En una semana atiborrada de estrenos, ?Lars y la chica real? corre el riesgo de pasar desapercibida y transitar fugazmente por la cartelera local sin darle tiempo al espectador de verla en una sala cinematográfica.

Sería una pena que la ópera prima de Craig Gillespie, que luego dirigió la olvidable ?Enemigo en casa?, no quede más de unas pocas semanas en cartel, aunque es probable que ése sea su destino.

Entre estrenos de calidad como ?La mujer sin cabeza? o de seguro impacto comercial como ?Mamma mia? más la sólida performance de algunas recientes novedades como ?Un novio para mi mujer?, ?Batman, el caballero de la noche? y ?La momia: la tumba del emperador dragón? es lícito preguntarse qué puede motivar al espectador a ver la película que nos ocupa.

El eximio intérprete principal, Ryan Gosling, es virtualmente un desconocido en nuestras carteleras ya que ?Half Nelson? del año pasado, donde fuera nominado al Oscar al mejor actor, ni siquiera se estrenó en nuestro país. Del resto de su corta carrera, unos diez títulos, sólo conocimos ?Cálculo mortal?, ?Diario de una pasión? y ?Crimen perfecto? (con Anthony Hopkins).

Emily Mortimer que aquí interpreta a su cuñada es algo más popular sobre todo desde que se la vio en un desafortunado personaje en ?Match Point? pero tampoco es un nombre que atraiga. Finalmente Patricia Clarkson, aquí en el rol de una médica y psicóloga, pese a haber recibido una nominación por ?Fragmentos de Abril?, tampoco es alguien que pueda mover la balanza en favor de una concurrencia masiva.

La referencia a dos films anteriores de la década del ?70, ?No es bueno que el hombre esté solo? y ?De tamaño natural? tampoco ayudarán a su difusión, ya que más de uno creerá que ?Lars y la chica real? es otra vuelta de tuerca sobre el tema de las fantasías sexuales que una muñeca de plástico provoca en sus dueños.

Aquí la muñeca que el introvertido Lars adquiere por internet es apenas una excusa para mostrar una variedad de comportamientos de los habitantes de un típico pueblo del interior de los Estados Unidos. Estos van desde la soledad de Lars y la perplejidad de su hermano Gus (Paul Schneider) y cuñada (Mortimer) hasta la solidaridad de sus vecinos y la médica hacia alguien que es diferente pero al mismo tiempo respetable y digno de su consideración. En términos cinéfilos podríamos arriesgar la afirmación de que en verdad la ?chica real? es apenas un Macguffin ?hitchcockiano? y que el centro de la trama pasa por otro lado.

Es probable que no todos ?compren? o entren en una historia cuya mayor objeción podría ser que por momentos se vuelve excesivamente realista. Particularmente la escena de la urgente hospitalización en las postrimerías del film resulta, en opinión de este cronista, algo forzada pese a ser necesaria a los efectos de la definición de la historia. Pero el reparo resulta menor frente al predominio de numerosas escenas donde la poesía y la calidez consiguen atrapar al espectador más exigente.

Publicado en Leedor el 23-08-2008