Clarice Lispector

0
25

Seguir la prosa de Lispector es una experiencia de cierto naufragio. El lector va con la narradora, y se deja llevar en una expedición sin mapasClarice Lispector y la palabra sensitiva

El pensamiento palpa el mundo

como un tacto suplente.

O tal vez titular.

Las cosas se tocan recién cuando se piensan.

Pensar el mundo es alcanzarlo.

Roberto Juarroz

Frag. Poema 33 de la Novena Poesía Vertical

Me tentó una reedición de Corregidor, de La araña la segunda novela de Clarice Lispector, publicada por primera vez en 1946. Y mientras leía la novela también releía los cuentos de Lazos de familia, de 1960.

Y recordé la relación a la palabra con la que hizo poesía Roberto Juarroz. Diría que ambos se ocuparon de ese momento en que el lenguaje opera lo más cerca posible de lo real. Lejos de las redes significantes, del mundo de la idea. El lenguaje más cerca de los objetos que del pensamiento, solidaria de una ontología del lenguaje, ese campo teórico que tanto nos convoca a los psicoanalistas.

Cómo será de cercana la escritura de Lispector a este campo del ser de las palabras que en La araña, página 180 de la edición citada, dice:

“Sabía que en la penumbra “sus cosas” vivían mejor su propia esencia. “Sus cosas” – pensaba sin palabras, sabia en su propia oscuridad – “sus cosas” como “sus animales”. Sentía profundamente que estaba rodeada de cosas vivas y muertas y que las muertas habían sido vivas -las palpaba con ojos cuidadosos-. Lentamente iba sub-comprendiendo, viviendo con cautela y consideración; sin saberlo admitía su deseo de ver en la lámpara apagada y polvorienta algo más que una lámpara, estaría más allá de ella y no poseería su realidad -misteriosamente si ella sobrepasaba las cosas poseía su centro-. Aunque pensara “sus cosas” como si dijera “sus animales”, sentía que el esfuerzo de ellas no estaba en tener un núcleo humano sino en que se conservaran en un puro plano extrahumano.

Este párrafo es un claro ejemplo de la ostranenie que logra, frente a lo cotidiano, a los objetos más próximos. Enrarece la percepción de las cosas a través de las descripciones no sólo de lo real sino de la captación de lo real a través del lenguaje.

Se trata de una palabra enrarecida, vista con el cuidado, el detalle y la curiosidad de un joyero.

Seguir la prosa de Lispector es una experiencia de cierto naufragio. El lector va con la narradora, y se deja llevar en una expedición sin mapas, con la brújula de la búsqueda que ella hace, sin percatarse de que el lector pueda querer hacerle alguna pregunta.

Se trata de un movimiento descriptivo de la sensorialidad de los personajes, de sus oscilaciones y de sus contradicciones.

Los personajes de Lispector están vivos, próximos y descubiertos en sus conciencias parlantes. Pensando en lo cotidiando de un modo desordenado. Son personajes sumidos en su inmediatez, mostrados por ella para lo remoto.

Aunque dicen que se anticipó al monólogo interior joyceano, su escritura no está desmembrada. Ella ha dicho que era una escritura en pura libertad.

Cuál es la forma que adopta Clarice Lispector para sus textos? No es una escritura en objeto, como la escritura de Macedonio Fernández, tal como la nombró Germán García.

Es una escritura muy cerca de la palabra poética, en extensión. Ella se reconoció heredera de Katherine Mansfield. La diferencia que ubicaría entre ellas, es que Lispector da un matiz silvestre que no lo es genuinamente, sino por decisión estética. Elige lo silvestre como modo de presentación, pero la construcción de los textos no lo es. Hay artificio literario, no es escritura automática o mera asociación libre.

Dicen que repudiaba que sus textos fueran tratados como literatura femenina. Podría decirse que lo femenino de la escritura de Lispector está en su falta de centro. No hay concentración en sus textos, sino una palabra sensorial que no se condensa.

Sabia en su propia oscuridad como Virginia, la protagonista de La araña, Clarice Lispector es una alternativa magnífica para volver a la literatura, después de que uno pueda sentirse agotado de ciertas fórmulas del éxito que el mercado instala y ofrece como fast-literature productos fatigosamente opacos.

Publicado en Leedor el 20-08-20008