El imperativo del agua

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Una novela donde el agua es la palabra misma, su poder expansivo, una gran inundación, la de conocer y reconstruir historias.

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El imperativo del agua,
C.M. Pasquetti
Editorial Simurg
Buenos Aires, abril de 2008

El imperativo del agua es una novela donde el agua es la página en blanco y a su vez la palabra con la que se informa, su poder expansivo.

Llueve casi todo el tiempo, hace calor, hay humedad, y la derrota que acecha a sus protagonistas se disuelve en ese otro mundo, útera y líquida primordial; la literatura.

La novela está construida con los monólogos de cuatro personajes que comparten aspectos de una misma historia. Cada monólogo lleva una fecha precisa, dentro del rango del paso del verano al otoño. Digamos, entre febrero y mayo, yendo desde el verano hasta un otoño que no termina de instalarse. Cada cual dice desde un día preciso, está fechado, su turno de exponer es también su periplo en esta historia. Esas fechas no son cronológicas, van y vienen por el tiempo, relativizan el almanaque; hacen otro, el propio de la ficción. Además llevan fecha como de diario íntimo pero no lo son, son el capricho quirúrgico que recorta la escritura para rearmar el corpus del recuerdo a su antojo.

La anécdota que narra se centra en cómo un periodista decadente, un nadador, una editora y otra periodista se inventan en común, unos y unas a su manera.

Esperando transformaciones, como en una tirada de I Ching, esta novela puede ser leída como el pasaje de la acción a la inmovilidad, en sus cinco capítulos capitulares: la furia, la soledad, el agua, la paciencia, la espera.

Desde la furia hasta la espera vamos y en cada paso una gran ola que siempre nos amenaza con su lomo blanco de espuma y su barriga oscura de barro violento, cara y ceca de la explosión marina, que una vez retirada cambia para siempre el orden de las cosas. Buena metáfora para pensar la lectura. Un libro comienza en una página primera, nos conduce a la rompiente, nos traga, nos arremolina, nos deja en la costa y reinventa la playa.

Es que El imperativo del agua es una novela de costas que siempre se esperan desde la deriva. Monólogos que nos relatan esa fuerza hidráulica y nos pierden en la marea; la contemporaneidad deshace cualquier vuelta a casa, pinta de gris cualquier odisea, pluraliza cualquier héroe.

Leerla fue pensar en Okusai y su ola de dibujito congelada, sus filigranas, su aire de mentira, de revuelto concéntrico, de ningún lugar excepto el mar ideal, el mar idea, de círculos que van de un extremo al otro, de puro delineador, de perfección intrínseca.

Vivir era cubrirlo todo de sentido. Quien pueda leer que lea, quien sepa nadar que nade, nade, nade como una ballena que nada en el agua de los lindos libros.

Nota: respetando la acción de la persona que la escribiera, decidimos mantener el nombre del mismo modo que está publicado: C.M Pasquetti, siguiendo la costumbre inglesa y borrando las marcas de género.

Publicado en Leedor el 18-08-2008