A marche forcée

0
8

El artista nos cuenta cómo es sumergirse fotográficamente en una China de luz borrosa, bien distinta a la que Beijing ofrece estos días por televisión. A marche forcée
Entrevista a Samuel Bollendorf, por Kekena Corvalán

A marche forcée ? Chine: les oubliés de la croissance es una muestra fotográfica impactante que puede disfrutarse en esta edición del Festival de la Luz. La muestra incluye tres series distintas, y forma parte del ciclo VISA POUR L?IMAGE, que se lleva a cabo en la ciudad de Perpignan, Francia.

Son tres temas que se exponen y además se presentan en un libro: la situación en las minas de carbón, el trabajo en empresas de juguetes y los proyectos de construcción de represas.

La muestra parece un registro visual salido del libro No Logo, de Naomí Klein.

Son la contracara del fetichismo con el que los objetos nos seducen. China es un país de millones de personas que avanza a marcha forzada, pagando un costo humano muy alto por el desarrollo en el que está embarcada.

Todas tus fotos tienen una luz especial. ¿Cómo trabajás ese tema, en la producción o en la posproducción?

Las fotos son tomadas con cámara analógica, yo no trabajo con cámara digital. Simplemente uso la luz y las condiciones propias de cada lugar. Por ejemplo, la foto de la autopista de Shenzhen, está tomada detrás de un vidrio, y eso se nota en la foto. La foto es sucia, porque el clima lo es. Después toco los colores para saturar, dar contraste, pero no con filtros digitales. Me gusta trabajar a contraluz y abrir el lente para enfocar un rostro dejando alrededor toda la luz.

Y desde el contenido, desde los temas, ¿sos un militante antiglobalización, un globalifóbico?

No soy un militante, no participo en ningun movimiento, lo que me importa no es definirme, si no cómo hacemos las cosas y entender qué pasa, abrir los ojos de la gente para que vean más allá. No me interesa hacer un estudio sociológico pero si miramos al sistema económico que construimos, todos los días hay más precariedad, más pobreza y mayor concentración. No podemos ver esto y continuar así, sin hacer nada, vamos a volvernos locos. Es más confortable decidir no ver, pero a mí me importa hacer una nueva comunicación desde esta pobreza para que se vea, para que salga a la luz, porque tenemos una sensibilidad que nos pide actuar. Se trata de demostrarle a la gente que tiene que mirar las cosas como son.

Las personas que viven estas situaciones, tienen en estas fotografías la posibilidad de detentar la palabra, de tener voz..

¿Cómo fue que te acercaste a China?

El mundo me interesa, escucho las informaciones, la politica de cada dia es algo muy importante. El problema es que las personas no están politizadas, y hace falta comprometerse con el mundo donde vivimos.

Lo que me importa es trabajar sobre las personas que no tienen palabra.

Hice primero un viaje, en 1993, y luego volví en 2005, a Beijing, con un periodista que trabajó en Radio France y maneja el idioma chino muy fluidamente..

El cambio que noté fue asombroso, había 3000 edificios nuevos; China se encamina a ser la primera economía del mundo, pero tiene lo peor del comunismo al servicio de lo peor del capitalismo. La censura es terrible y hay mucha autocensura. Pudimos manejarnos sin guía, porque si había guías la gente no opinaba por miedo a quedarse sin trabajo o recibir sanciones.

La gente sentía que con nosotros viajaba más allá de las fronteras y que podía contar lo que vivía.

El objetivo era mostrar la contracara de una realidad económica mundial, algo que nosotros en occidente jamás pensamos cuando compramos cualquier producto. Para nosotros es importante dar a conocer, abrir el conocimiento a la gente común.

Toda la exposición, como el libro, mis fotografías y los textos que las acompañan, son mi opinión. Busco sensibilizar. Que después cada uno piense lo que quiere, pero que lo conozca.

Las fotos logran empatía, algo nos atrae, luego leemos el texto y como tenemos una relación de empatía con esa persona, el texto nos choca; alguien que me cae simpático desde la foto y veo su historia y sus padecimientos.

¿Estás viendo las olimpíadas, qué te parece esta nueva China que la televisión muestra?

En Beijing había un millón de trabajadores de los campos, que viajaron a construir los estadios y las instalaciones de los juegos, y fueron violentamente expulsados otra vez a los campos, para que no se vean los pobres que trabajaron por nada.

China brilla, quiere mostrarse al mundo brillante, maravillosa. Por eso mis fotos son ?sucias?, con muchos colores, tomadas desde ventanas, son como salen en esa otra China que el modelo quiere ocultar.

Me importa hacer fotografías que tengan mucho de la realidad; y la realidad no tiene todos los días el cielo azul, la vida es sucia, las imágenes no son impolutas, la realidad es esto.

La fotografía me toca porque me hace refabricar la realidad en mi cabeza, construir una verdad con lo que me muestra, imaginar qué pasó aquí o cómo pueden haber sido.

La muestra puede apreciarse en Alianza Francesa casa central.
Córdoba 946, ciudad de Buenos Aires.
De lunes a viernes de 9:00 a 21:30. Sábados de 9:00 a 14:00.
Desde el 11 de agosto hasta el 27 de septiembre de 2008

Publicado en Leedor el 11-08-2008

Compartir
Artículo anteriorPerpetuo Socorro
Artículo siguienteFicus Repens