Perpetuo Socorro

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Labor teatral que permite a estudiantes del IUNA hacerse ver y a nosotros espectadores disfrutar el resultado.
Once alumnas del colegio religioso del Perpetuo Socorro se quedaron viejas, solas y un poco descangayadas. Con su ropa raída, un color mortecino en la piel y cabellos al tono, resisten en el edificio escolar los ataques de sus archienemigas, las divinas de las Adoratrices, en una guerra que lleva años y que van perdiendo.

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La historia se plantea hacia la comedia, pero de entrada nos queda claro que los personajes son trágicos. Un profesor venido a menos, que renguea o tiene problemas para caminar, (todos tienen en la obra un toque freak, de submundo). Una profesora que es su novia y lidera a las partisanas. Familiares que intentan hacerlas volver. Cartas de amor que cruzan las trincheras, posibilidades de tener una vida fuera de la guerra. Amores muertos, destrozados en el campo de batalla.

Como en el ejército y entre los compañeros del colegio, todas se llaman por sus apellidos. La vida es austera en el claustro escolar, pero por los rincones de esa escenografía oscura y tétrica entra lo vivo, y estas soldadas de la fe expresan un lado orgánico de la vida, humanizándose con hambres, curaciones, ciclos menstruales, desmayos y fiebres.

Con alusiones a internas y poderes religiosos que no quedan del todo claros, lo que la obra plantea es la vieja idea de la Guerra Santa, una vez más entre facciones del monoteismo cristianosaurio. Quizás hubiera sido interesante profundizarlo y dejarse llevar por la parodia y el absurdo, pero así como está de todas maneras la obra entretiene y se deja ver.

Desde la puesta, hay (a gusto personal) demasiado naturalismo que desgasta la elipsis. Se pierde el hilo central de la acción dramática y la obra peca de cierta falta de tiempo teatral. Dilata y aburre ver al profesor rengueante preparar té o encaminar la sopa.

Algunas actrices se destacan desde el manejo corporal y la presencia escénica. Muchas de este grupete, seguramente, integrarán mañana proyectos profesionales de otro desarrollo. Va a ser lindo admirarlas y decir: sí, yo a esta que ganó tal premio yo la conozco desde que era así de chiquitita.

Publicado en Leedor el 11-08-2008