El Cubismo y sus entornos

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La muestra del Museo Nacional de Bellas Artes, muestra del coleccionismo corporativo.

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Museo Nacional de Bellas Artes
Av. Del Libertador 1473 ? Buenos Aires.
Martes a viernes de 12:30 a 20:30
Sábados, domingos y feriados de 9:30 a 20:30

Existe sin lugar a dudas una pintura del siglo XX que se distingue netamente de las anteriores. Pero ello no significó un corte abrupto con las precedentes, sino que fue anunciada y prefigurada por nuevas tendencias experimentadas desde fines del siglo XIX.

Por ello entendemos que este proceso debe ser tomado simplemente como un desarrollo de las cosas que pasan de un estado a otro, sin retroceder.

Sus principales caracteres estuvieron dados por el abandono del realismo y la búsqueda de un lenguaje novedoso, que se había vislumbrado ya en las pinturas de Manet (1832-1883). Es a partir de este artista, donde todas las innovaciones introducidas se dirigieron a interpretar la realidad por medios diferentes a los aceptados desde el Renacimiento.

Por eso las modificaciones introducidas en la pintura de esta época, no pueden ser tomadas como una revolución sino más bien como una evolución en los procesos del arte, si bien los movimientos registrados desde principios del siglo XX parecieran querer contradecirnos.

Lo concreto es que a partir de aquí los colores y las formas se mostraron diferentes a las del mundo exterior insistiendo obstinadamente en convertir el cuadro en un elemento autónomo, donde la realidad aparece transformada pero nunca reproducida.

Le correspondió al cubismo participar de estas mutaciones, si bien algunos críticos de antaño creyeron encontrar en el movimiento sólo un gesto generoso que permitió – se dijo – difundir entre el público el gusto por la simplicidad.

Sin embargo con la óptica de nuestra época y más aún frente a las obras que integran la Colección de Telefónica nos corresponde a nosotros deducir que el movimiento cubista y sus entornos se convirtieron en un verdadero arte de vanguardia.

?Así, la colección reúne tanto obras consideradas dentro de los cánones cubistas consagrados -aún en su diversidad- como aquellas realizaciones que estando implícitas en la dinámica del propio cubismo, muestran su correlación con las variables del futurismo, con el llamado clasicismo moderno, con la abstracción geométrica e incluso con determinadas proyecciones de lo identitario en propuestas neo-primitivistas o indigenistas de nuevo cuño?, nos refiere el material orientativo distribuido por el Museo.

Comprobamos que la exposición incluye once obras de Juan Gris (1887-1927) con sus esquemas geométricos que ordenan una serie de elementos de exactas proporciones entre ellos en composiciones semejantes a la temática de Picasso.

Como en ?La Guitare sur la table?(1913) un óleo sobre lienzo que repite el tema emblemático del cubismo como fue el de la guitarra acostada sobre una mesa. En esta pintura el conjunto se observa desplazado hacia la izquierda quizás para permitir cubrir el lado derecho con un papel pintado y pegado con la técnica del collage, a la que el movimiento también le asignó gran importancia en sus representaciones.

Este tema del bodegón en la pintura cubista de Juan Gris parece sin embargo desaparecer en ?Le Jardin? (1916) otro óleo sobre tabla al cual nos asomamos para apreciar esta vez un paisaje refinado. En la composición permanecen ciertas formas rectas o redondeadas que simulan pertenecer al balcón que favorece las miradas. Estas características acentuadas por las tonalidades aplicadas a la obra nos sumergen en una atmósfera poética y un clima de gran paz.

También encontramos las obras de André Lhote (1885-1962), -artista que contribuyó a la formación de grandes pintores latinoamericanos en las primeras décadas del siglo XX. En ?Bodegón cubista?(1917) y ?Le Pot rouge?(1917) Lhote arriba a distintas composiciones reuniendo por partes los elementos representados como en un proceso de síntesis. En su agrupamiento distinguimos las formas planas de objetos diversos ensamblados como en un juego de rompecabezas, cuyas piezas hubieran sido tratadas en colores vivaces y contrastantes.

Estos agrupamientos de André Lhote pueden ser comparados con otros de la misma colección pertenecientes a María Blanchard (1881-1932) o Albert Gleizes (1881-1953) entre otros y de ahí el valor didáctico adicional de la muestra como un todo.

La Colección muestra asimismo cómo en la periferia de este movimiento europeo se manifestaron tendencias similares entre los artistas latinoamericanos, atribuidas a sus contactos con los artistas del viejo continente, en sus viajes de estudio y perfeccionamiento.

Entre los expuestos seleccionamos dos obras de Rafael Barradas ?Retrato de Antonio?(1920/22) y ?Retrato de Alberto Lasplaces?(1920), por sus formas geométricas y sus planos de color que en su tratamiento los percibimos como cercanos al expresionismo.

Asimismo destacamos el pequeño óleo sobre cartón de Xul Solar titulado ?La sombra del caminante?(1913) tema tal vez inspirado en un viaje imaginario al pasado o a culturas exóticas, a los cuales se aficionó desde joven. En la pintura el caminante se desliza entre los árboles tratados en planos de colores, siendo iluminado desde atrás por una luz misteriosa que lo transforma en un personaje fantasmagórico.

Mención aparte merece el montaje de las obras colocadas en grandes planos de pared pintados, con importantes separaciones entre sí que permiten contemplarlas sin interferencias. La calidad de las obras y los valores adicionales señalados en el texto nos permiten reconocer esta muestra como una de las más importantes del año y por ello la recomendamos muy especialmente.

Una mirada complementaria admitiría esta exposición respecto a la forma de ejercer el coleccionismo corporativo, idea que nos proponemos desarrollar más adelante en la Sección Coleccionismo.

En la exposición que nos ocupa del Arte Cubista de la Colección de Telefónica nos encontramos con la primera incursión de esta empresa en el coleccionismo corporativo que se remonta a la década de los ?80 con la adquisición de un importante número de obras de Juan Gris, nos informa el Sector Prensa del Museo. La Colección que reúne cuarenta y una piezas de destacados artistas de esta tendencia llega a Buenos Aires como segunda parte de su recorrido por América Latina.

Publicado en Leedor el 12-08-2008