Viviana Saccone

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La actriz conversó con Leedor sobre el próximo estreno de la película Paisito y su panorama profesional actual. Encontrarse con Viviana Saccone es una sorpresa. Estamos en el hall del Multiteatro donde ella protagoniza En la cama y esperamos alguien producido, como la que nos miraba desde el cartel del teatro. Pero nos topamos con una mujer informal, vestida con pantalones babucha y zapatillas, que parece venir de una clase de entrenamiento corporal, o por qué no, de tomar mate con alguna amiga en su pueblo de la provincia de Buenos Aires, Jeppener.

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La seguimos por los pasillos, atravesamos el escenario y una enorme cama nos observa. Nada se parece al olor de un escenario preparado para que en 45 minutos se suceda allí una función teatral.

Llegamos al camarín y prendemos el grabador mientras ella comienza a prepararse rodeada de sus dibujos, una boca, un ojo, colores fuertes, fragmentos de sus compañeros de elenco. Me dice: esta es Mónica (Ayos), ese Walter (Quiroz), aquel Muscari.

¿Cuáles es el presente tuyo?

Es un momento muy lindo, estoy haciendo teatro, y algo que me apasiona, cine

Paisito para mí, primero es una gran incógnita, porque no nos mostraron nada, así que estoy como todo el mundo, esperando el estreno ahora el 21 de agosto. Pero se estrenó en España, y la gente de allá me comentó que funcionó muy bien.

Para mí significa muchas cosas todas muy lindas. Por un lado hacer cine, algo que, como el teatro, me encanta. Yo hice mucha tele en mi carrera, fue un gran trampolín que me dio muchas oportunidades, desarrollé la profesion ahí, por eso quiero hacer cine y teatro ahora.

Además, la producción fue muy cuidada, es una coproducción con España y Uruguay, con la gente de Haddock films de Argentina con quien ya trabajé y trabajé muy bien, hicimos la película de Hernán Gaffet, Ciudad en Celo, una experiencia totalmente positiva.

La historia me conmovió mucho desde dos lugares. Por un lado porque es la historia de la dictadura en Uruguay, similar al a nuestra, que me daba la posibilidad de pararme en un lugar muy distinto del que habia profundizado en temáticas similares, por ejemplo, lo que hice en Montecristo (la telenovela que se vió en el año pasado en televisión), que me permitió mostrar otras cosas, me conectó mucho con las víctimas directas de la dictadura militar, desde esa historia tan triste.

En Paisito, el personaje que me ofrecen está parado en otro lugar, si bien no es proactivo dentro de ese régimen nefasto, es de los que por quedar bien con el poder y no perder su status y asegurarse supuestos beneficios facilita las cosas a esa gente.

Estuve dos meses en Montevideo, una ciudad que me encanta, pleno invierno, un frío tremendo, pero era todo tan cálido. Yo estaba en un hotel a 7 km del puerto y me iba caminando hasta allí todos los días por la rambla después de la filmación. Me gusta mucho Uruguay, mientras estaba allí fantaseaba qué lindo sería vivir acá, y me imaginaba haciendo las cosas de todos los días. Estamos tan cerca desde Buenos Aires y es como esta ciudad pero con otro ritmo, otro espíritu, una parsimonia que se disfruta. Me iba a comer todos los días a La Perdiz, y terminamos saliendo a pasear juntos, fuimos a caminar, al zoológico, como si fuéramos amigos, no se extraña a la gente de una allá.

Espero que a la película acá en Buenos Aires le vaya muy bien porque además está enfocada desde un lugar de mucha ternura, la dictadura no es el tema central, el tema central es una historia de amor de dos niños que son separados y a raiz de esto empiezan a recordar todo cuando se reencuentran. Es una película de amor en tiempos difíciles. Leí casos puntuales, trabajé desde testimonios, porque para mí era un compromiso, acá no podés fallar, me dije.

Además del cine, te estás dando un enorme gusto, haciendo En la cama, dirigida por José María Muscari.

En esta obra hay algo muy fuerte, es provocadora, como todo lo que hace Muscari. Va más allá de las mujeres, tiene una cosa de identificación con los vinculos, las miserias humanas, lo que se confiesa en soledad o en pareja. Me sentí super indentificada, no con esta Viviana de 40 años que soy, me sentí identificada en cada una de las edades, a los 30, en algun momento de los 20, cuando me proyectaba a los 50. El ritmo es vertiginoso en una puesta muy original, es música lo que estamos haciendo, es una armonía perfecta.

¿Cuál es tu proyecto, si te produjeras, que harías con vos como actriz?

Sin dudas, haría cine, no tengo una historia, o un personaje, sí contaría las cosas que me conmueven, historias chiquitas? haría películas y películas. Me gusta el cine independiente, las películas chiquitas, hace poco ví 21 gramos y me confirmó esta cuestión de contar algo desde las relaciones humanas, los límites entre la vida y la muerte, el azar.

Soy una sentimental, sí, me gusta la ternura, fijate, en la mesita de luz tengo Lo bello y lo triste de Yasunari Kawabata y otro de mis fuentes es releer poemas de Girondo, me conmueve el lado afectivo y poético de la vida. Una de las novelas más bellas que leí es Abel Sánchez de Miguel Unamuno, creo que me atrae lo existencial, desde lo cotidiano, desde las ganas.

Y eso hace a lo actoral, soy de esas que buscan en las cosas imperceptibles, un perfume por ejemplo, el disparador para actuar, hasta cuando tengo que trabajar en personajes de historias como en Montecristo o Paisito, de pronto, en un detalle menor y cotidiano, está el mundo. Y descubrirlo es ir en cero, sin nada previo, a encontrarlo. No me sirve copiar o aplicar un manual, busco en mi potencial de ser y convertirme en cualquier cosa y disfruto la experiencia.

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Publicado en Leedor el 7-08-2008