Javier Flores regresa

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Cada foto de esta muestra es el resultado de una trampa tendida al mundo.Flores regresa

MUNDO (estados de Animo)
Fotografías de JAVIER FLORES
Casa de la Lectura – Lavalleja 924
Dirección Gral. del Libro – Gob de la Ciudad
Horarios: lunes a viernes de 13 a 20 hs
sábados y domingos de 10 a 20 hs
Hasta el 29 de Agosto
www.digawhisky.com.ar

Pocas personas más libres que Flores. Una vez lo escuché decir, entre filósofos: ?Ah, sí, Kant, ese que daba vueltas a la manzana?. Otra, con gente de letras: ?Cortázar, un grande, lástima que le robara a Marechal.? Hubo un tiempo fabuloso en que entrevistábamos payasos. Con Flores la risa es un tema serio.

Su último trabajo se llama ?Mundo?. Si no hubiera agregado, entre paréntesis, ?estados de ánimo?, no faltaría quien lo acusara de bonapartista, grandilocuente o globalófilo. Pero ahora, por haberlo agregado, no faltará quien reconozca allí una de esas ironías a la carta, con sabor a Palermo Hollywood o a bienal de arte moderno. Pero quien lea ?Mundo? así, como ?mi mundito?, ?mi viaje?, ?mi mambo? , habrá proyectado en el título su propia desesperación de cobayo, su angustia de perro de departamento, pero no sabrá nada de la libertad de Flores y mucho menos de su modus operandi.

Mundo (estados de ánimo)es un conjunto de ocho fotos. Siete no es, para Flores, como para órficos, pitagóricos y cabuleros, un número mágico sino una cantidad. No es una alusión al Génesis ni un chiste sobre las maravillas del mundo. Podría haber sido seis u ocho, pero no, fue siete, porque el mundo que vemos cada día, cada hora, todo el tiempo, se nos revela en cantidades determinadas, en estados escasos y puntuales. Ahora sí, ahora no, ahora nada, ahora… El mundo es avaro con su riqueza.

Como fotógrafo, Flores sabe que el mundo ya está inventado (lo escuché decir: ?no te hagas el vivo. La pólvora la inventaron los chinos; los yanquis tiraron la bomba; vos no tenés nada que ver?) pero también que esa obviedad no lo agota y que ni siquiera es lo importante. Lejos de desanimarse, como los que se afanan por reinventar el mundo, Flores se anima y agradece que ya tenga una forma. Pero más agradece que tenga una dinámica. Lo suyo es el espacio que se abre al juego en la incesante constancia de los cuerpos, las percepciones y los sentimientos.

Cada foto de esta muestra es el resultado de una trampa tendida al mundo. Es un paso más en la dirección de las escrituras enigmáticas de Axolotl, ese experimento anterior de Flores con reflejos, espirales y pantanos. El cazador furtivo que hay en él pone al paso de la codiciosa luz, esa energía vital que no muere, señuelos de aparente inocencia: una tira de papel, juguetes, ventanas, artículos de baño. Si ahora el espectador ve una bailarina grácil y melancólica, o una tortuga valiente sobre un lago de fuego, o a un niño que se arroja de espaldas a un río, o a un cerdo que imita a James Bond, es porque Flores pescó al mundo con las manos en la masa, tejiendo y destejiendo ilusiones.

Un apunte final. En Flores la metáfora está invertida: una esponja no representa el mundo; por el contrario, el mundo es la esponja verde sobre la toalla roja. Las consecuencias de este gesto quedan del lado de los espectadores.

Publicado en Leedor el 5-08-2008

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