El precio a pagar

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Del porqué los distribuidores argentinos eligen determinadas películas francesas. De las cinematografías europeas, la francesa es sin discusión la más frecuentemente presente en nuestras salas en gran contraste con otras épocas pasadas en que ese lugar de privilegio le cabía a la italiana y en menor medida a la española. Podría entonces pensarse que un espectador argentino cinéfilo y consecuente tiene la oportunidad de ver lo más representativo del cine galo actual, pero en verdad esto no es totalmente cierto. Para empezar, a nuestro país llega apenas un 10% de la producción anual francesa allí estrenada, dado que el volumen de esta última supera los 200 títulos por año. Tampoco puede afirmarse que los films más taquilleros de y en Francia sean los que se ofrecen localmente, lo que no necesariamente está mal.

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Así por ejemplo es poco probable que la película francesa más taquillera de la historia, nos referimos a ?Bienvenue chez les Ch?tis?, se estrene alguna vez en nuestro país. Se trata de una comedia simpática cuyo eje es la diferente forma de hablar de la gente del sur y norte de Francia. El potencial distribuidor argentino se enfrenta a un problema de difícil solución en lo que a subtitulado se refiere. En efecto, la gracia del film proviene en gran medida de la confusión en que se ve envuelto un jefe de correos provenzal cuando lo envían a Normandía y por ejemplo la palabra ?sien? (?suyo? en español) es pronunciada como ?chien? (perro) por los habitantes del Norte (los Ch?tis del título original). Podemos asegurar que la versión que vimos, con subtítulos en inglés, no era capaz de reflejar los chistes y también imaginar que, en castellano, tampoco lo lograría.

En general la mayoría de los films franceses que llegan a nuestro país evitan los localismos y se concentran en conflictos cuya universalidad los hace fácilmente asimilables a lo que ocurre en nuestro país. Tanto ?Una mujer partida en dos?, estrenada hace siete días, como el estreno de esta semana, ?El precio a pagar? o uno próximo (?Juntos nada más?) comparten, desde diferentes enfoques, el tema de la relación de pareja.

En el de esta semana, se ha respetado el título original (?Le prix à payer?) y la pregunta que puede formularse es cuál fue el criterio de su elección entre tantos títulos disponibles. No se interprete con esto que se está rechazando esta obra que es bastante cómica y dramática al mismo tiempo. La sospecha es que la actriz principal incidió en la decisión de la distribuidora local. Nos referimos a Natalie Baye, que a lo largo de más de 30 años ha actuado en más del doble de películas, varias de las cuales han sido relativamente exitosas en los últimos tiempos (?Una relación particular?, ?La belleza de Venus?, ?La flor del mal?). Su personaje es la esposa de un alto ejecutivo que le consiente poder comprar, tarjetas de crédito mediante, todo lo que le gusta y que en general es caro y de marca (varias famosas desfilan durante las compras y seguro contribuyeron al presupuesto del film). El marido (el poco conocido Christian Clavier) tolera todo en su relación al punto que ellos viven en dormitorios diferentes y la intimidad es mínima. Pero será su chofer (el más conocido Gerard Lanvin) quien le abrirá los ojos al insatisfecho jefe. Hay una frase clave, muy del argot francés (?Pas de cul, pas de fric?) que será la señal de que se acabó el dinero sin una contraprestación y que iniciará una guerra que nada tiene que envidiar a la de los ?Roses?. Lástima el final, que no está a la altura del resto y cabe también un reproche de que, pese a que lo dirigió una mujer (Alexandra Leclère), el mensaje en general es algo misógino.

Sin ser un gran film, ?El precio a pagar? tiene suficientes atractivos como para darle un voto de confianza a la realizadora, sobre todo teniendo en cuenta que se trata apenas de su segundo largometraje.

Publicado en Leedor el 1-08-2008