Los recobrados

0
7

Una colección especialmente rescatada y fundamentada por el escritor Abelardo Castillo, en la editorial Capital Intelectual.Cuando uno es joven cree que todos los libros van a estar siempre. Con los años, descubre, como tantas otras cosas, que la realidad no es amiga de los absolutos. Demasiados libros que nos parecieron inevitables o eternos, un día desaparecen de los estantes de las librerías y de los catálogos editoriales. He tenido una reiterada e ingrata experiencia a la hora de recomendar una obra que consideraba esencial: ya no existe; salvo, a veces, para las generosas librerías de viejo. Se podría hacer un canon alternativo de la literatura argentina con libros que ya no están. Banchs, Lynch, Holmberg, Manauta, Alfredo Varela, Cancela, Pedroni, Eduardo Wilde, Lucio V. López, Rafael Barrett, Payró, Fray Mocho, Juan L. Ortiz, Kordon, Beatriz Guido, Sara Gallardo, Wernicke, Costantini ?y, hasta no hace tanto tiempo, Macedonio Fernández, José Bianco u Oliverio Girondo?, son algunos de los autores de esos libros. Lo fue, incluso, Roberto Arlt, hasta veinte o treinta años después de su muerte. Lo fue Leopoldo Marechal. Es cierto que algunos de ellos han sido examinados por la crítica especializada o académica, pero muy pocos han conocido ediciones que los acercaran al destinatario natural de cualquier libro, el lector común.

- Publicidad -

Esos libros olvidados configuran una tradición no formulada del lector argentino, entendiendo, acá, por tradición una corriente subterránea de fragmentos, voces y tonos literarios, que resuenan aun en las generaciones que no los han leído: es como el eco de la palabra de unos en la escritura de otros, y forma parte de una cultura que va más allá de la cultura de los libros. Aunque no se haya leído a Alfredo Varela, su río oscuro está presente en Roa Bastos, como Barrett y Quiroga estaban presentes en Varela. Cancela está en Cortázar y en Bioy Casares. El humor y el sarcasmo de linaje inglés de Eduardo Wilde, en la lectura agradecida de su primer antólogo, Borges. El inaugural mundo alucinatorio de Holmberg, en Lugones y en Quiroga, y a través de ellos en todos los que hemos escrito un cuento fantástico alguna vez.

Esta colección se propone publicar algunos de estos libros ignorados o inhallables. Si recobrar es volver a tener lo que se ha perdido, si recordar es hacer presente lo que se había olvidado, esta biblioteca le restituirá al lector parte de lo que, calladamente, ya le pertenece: un incesante modo de ser de la literatura argentina.

La Coleccion Los Recobrados

Obras fundamentales de la literatura de este país fueron rescatadas por el escritor Abelardo Castillo.

El material elegido adoptó el nombre de una colección de títulos de alta calidad (Los recobrados) que bajo el sello de Capital Intelectual y la dirección certera del autor de Israfel llega en estos días a quioscos y librerías.

La serie arranca con El río oscuro, de Alfredo Varela, y continúa con Setenta veces siete, libro compuesto por los mejores relatos de Dalmiro Sáenz. Seguirá con Las tierras blancas (novela clásica de Juan José Manauta) y otros textos definitivos como Pago chico (de Roberto Payró), La casa del ángel (de Beatriz Guido), El fideo más largo del mundo (de Bernardo Jobson, una de las obras más desopilantes de la narrativa local) y títulos igualmente admirables de Humberto Costantini, Fray Mocho, Eduardo Wilde y Leopoldo Lugones, entre otros. Los autores y textos recuperados para el gran público se presentan en sociedad con una edición y un arte de lujo. Su aparición podría verse quizás como un acto de justicia y reparación.

El propio Castillo ha dicho sobre estos ejemplares revisitados y sacados del olvido que -todos ellos- configuran una tradición no formulada del lector. ?Si recobrar es volver a tener lo que se ha perdido ?define en el prólogo general-, si recordar es hacer presente lo que se había olvidado, esta biblioteca le restituirá al lector parte de lo que, calladamente, ya le pertenece: un incesante modo de ser de la literatura argentina?.

Compartir
Artículo anteriorEslovenia III
Artículo siguienteAbelardo Castillo