Peppermint Candy

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La palabra energía resume a la perfección lo que uno siente al visitar Peppermint Candy, la muestra que trae a Buenos Aires una selección de obras de jóvenes artistas coreanos.
Pensamientos, declaraciones, sensaciones y aromas sobrevuelan esta interesante y refrescante muestra.

Peppermint Candy reúne fotografías, esculturas, instalaciones, videos y pinturas de jóvenes artistas coreanos que divida en tres ejes temáticos nos acerca la mirada de los mismos sobre los acontecimientos políticos, sociales y culturales de su país en los últimos años.

El nombre Peppermint Candy alude a la película de Lee Chang Dong, de 1999, donde el protagonista rememora a través de flashbacks toda su vida, marcada también por los mismos sucesos.

Corea fue una colonia japonesa desde mediados del siglo XIX hasta finales de la Segunda Guerra Mundial cuando queda dividida.

La Guerra civil en Corea (1950), parte de una guerra encubierta entre Estados Unidos y la Unión Soviética, duró tres años y fue otro hecho que marcaría profundamente a este pueblo.

Al terminar, el estalinismo de línea dura se fortaleció en el norte y bajo este régimen los artistas fueron obligados a producir obras que promovieran el régimen y sus ideologías, mientras que en el Sur siguieron años de golpes de estado y regímenes autoritarios pocos propicios para el desarrollo del arte.

?Hecho en corea?, la primera sección de esta muestra, refleja el cambio de actitud en contra de las ideologías imperantes luego de los procesos de democratización y de estabilización hacia la paz y el diálogo.

La instalación Uni-form (1996) de Do-Ho Suh (1962, Seul) es contundente. Setenta uniformes escolares evocan una formación de soldados. La ausencia del cuerpo dentro del uniforme marca la alineación de una persona al adoptar tajantemente una ideología. (En Corea del Sur recién en el año 1982 entró en vigencia la liberación del uniforme escolar, herencia de la colonización japonesa).

Las fotografías de Jung Ho Oak (1974, Busan) ironizan sobre la identidad, los valores y el estado. Se autorretrata como un cowboy americano frente a una aldea inglesa en corea del sur o posa con una bandera en sus manos que dice ?Hecho en Corea? frente a casas muy precarias.

Seub Jo (1975, Onyang) exhibe la serie ?No preguntes?, donde recrea hechos que fueron noticia en Corea fotografiándose a sí mismo en el papel de figuras como el general Park Chung Lee (quien tomó el poder luego del golpe militar), la atleta Lim Chun-ae que es heroína nacional, el boxeador Kim Deuk-gu que murió sobre el ring o el estudiante Park Jong-chull que murió luego de ser torturado durante el Levantamiento Pro-democrático.

La realidad y la ficción se mezclan y el artista pone sobre el tapete el papel de los medios, intenta demostrar que pueden manipular las noticias, con diferentes consecuencias, como él lo hace con sus personajes.

Las fotografías de Sanghee Song (1970, Seúl) aluden al lugar donde murieron en el año 2002 dos estudiantes aplastadas por un tanque norteamericano. Los soldados fueron declarados no culpables lo que generó una manifestación pacífica y silenciosa con velas del pueblo y que avivó las polémicas sobre la base militar. Las fotografías narran la muerte de las estudiantes, en la primera apuntan al cielo con arcos y flechas, quizás disparando a los aviones americanos, y en la siguiente aparecen sin vida con sus propias flechas clavadas en su cuerpo.

Con sus instantáneas, Young-suk Kang (1959, Icheon), capta la desolación de una isla que fue base militar de Estados Unidos, utilizada como lugar de prueba de bombas. Hoy es una tierra estéril y altamente contaminada, un ejemplo de lo que pude hacer una guerra no sólo en el paisaje sino en el alma de una nación.

Con los ´90 vino el diálogo hacia la convivencia pacífica, también los cambios políticos y económicos.

El estilo de vida se fue occidentalizando, si bien en Corea del Sur esto se dio primero y más vertiginosamente.

Los procesos de modernización y la expansión de las metrópolis trajeron sus consecuencias en la vida diaria. Esta es la pauta de la sección ?La nueva ciudad?.

?La torre de hojas perennes? de Yeondoo Jung (Jinja, Corea) tiene a los habitantes de la ciudad como protagonistas de su serie fotográfica. Diferentes familias son retratadas en sus pequeños departamentos, serializados en su estructura y compactos, develando la intimidad y el cómo viven en cada uno de en ellos.

Oksun Kim
(1976, Seúl) en ?Felices juntos? retrata matrimonios multirraciales en busca de las diferentes distancias o problemas que surgen en este tipo de parejas. Estos matrimonios se hicieron muy comunes en los años ´90 luego de una apertura hacia occidente y la globalización.

Obra que llama mucho la atención de los visitantes es la de Oh Inhwan (1964, Seúl) una instalación realizada con polvo de insicienso. Una obra sobre la discriminación a los homosexuales. El artista vino especialmente a Buenos Aires a realizarla de la misma manera que la había realizado ya en otros 6 países. En el suelo escribió con incienso los nombres de los lugares de encuentro gay de nuestra ciudad y que son reconocibles luego de varias miradas. El verde es un color tradicional en Corea, así como el incienso. La obra se va quemando lentamente durante la exposición haciendo participar al espectador desde otros lados, no solo el visual, sino también el táctil y olfativo.

?Paraíso Plástico? la ultima parte de Peppermint Candy bucea entre la nueva sociedad de consumo, marcada por la era de la información y la globalización, con sus ventajas y desventajas.

Los artistas coreanos adoptan lenguajes contemporáneos logrando expresiones con influencias en lo artístico pero que reflejaban su propia identidad y tradición.

Los objetos captados por Koo Sung ?Soo son extravagantes y la iluminación y colores brillantes envuelven objetos cotidianos como un autobús escolar o un árbol navideño.

San-Gil Kim (1974) retrata las comunidades hijas de la informática e influenciadas por lo extranjero, ?Comunidad en Internet?, refleja la Corea de la moda punk, la de la moda Burberry (marca de ropa y accesorios) o la de los fanáticos de las motos Harley. El hombre como integrante de un grupo de interés o de consumo.

Jung?Hwa Choi utiliza el plástico para sus obras, material relativamente nuevo y que ha cambiando la manera de consumir. Los plásticos hacen televisores y computadoras, es duradero pero también desechable. Con una estética marcadamente Kitsch ?Señoras y señores? presenta con mascaras de Starwars, los Teletubies o Transformes diferentes estatuas de divinidades budistas.

Los héroes de la tele salvan al mundo y protegen al más indefenso, papel que antes era de los dioses.

Dogwook Lee exhibe esculturas miniatura de hombres desnudos encerrados en pequeños espacios como una lata de sardina o un blister de medicamentos. Denota la opresión de las grandes ciudades y el ser humano inerme.

Funkchestra de Kyonh-Tack Hong (1968, Seúl), pintura al óleo, evoca la música y la cultura popular. Hay letras de canciones pop, música clásica y mensajes religiosos en toda la obra. Todo parece estar mezclado en el mundo moderno.

Peppermint candy repasa la identidad e historia reciente de corea, sus procesos de cambio y la repercusión en las generaciones de jóvenes artistas.

El arte coreano ha estado atrayendo la atención en el mercado internacional, quizá aquí tengamos una pista del porque.

Peppermint Candy. Caramelo de Menta.
Arte contemporáneo de Corea
Museo Nacional de Bellas Artes
Cierra el 6 de Julio
Sitios consultados:

http://www.coreahoy.net/default.asp