Bergen, en Noruega

0
9

Hagamos una escapada: desde Oslo, por tren, vamos hasta los fiordos. Y en Bergen, antigua capitual de Noruega, estamos en la cuna de Grieg y de vikingos aventureros. Bergen, en Noruega

Partiendo de Oslo a Bergen en un recorrido realizado en tren hacia la zona de los fiordos no olvidemos volver hacia atrás la mirada para encontrar la última vista de la capital, con respaldo montañoso y bellas residencias en su periferia.

El trayecto de 8 horas nos deslumbra con un paisaje permanentemente renovado donde alternan lagos, bosquecillos, campos de flores, ríos, blancas cascadas, pueblitos salpicados en los valles y nieve en las zonas altas.

La ciudad de Bergen se levanta sobre el monte Ulriquen, junto al fiordo Nordeis. Es un puerto natural y hasta allí llega la corriente del golfo de México. Está protegido por montañas e islotes y no hay ríos que lleven sus aguas de deshielo al fiordo. Por ello resulta un puerto privilegiado que a pesar de su latitud, más de 60º, opera durante todo el año. Puerto y mercado constituyen el corazón de Bergen. En el mercado se exponen y venden las más diversas especies de la fauna marina nórdica.
En la Edad Media había una sola calle en la cual se alineaban las casas de la Liga Hanseática, asociación de comerciantes alemanes que se estableció en Bergen en el año 1300. Sus miembros formaron una sociedad de célibes: estaba prohibido tener contacto con mujeres noruegas. Muchos aprendices fueron enviados desde Alemania para informarse sobre la actividad comercial.
Los jóvenes tenían instructores que aplicaban severas normas y castigos corporales.
Los mercaderes de la liga transitaban las grandes vías del Rhin y el Danubio y en sus recorridas compraban y vendían productos de distinta procedencia.

En Bergen introdujeron la sal que obtenían de Salsburgo (burgo de la sal) y que era tan necesaria para la conservación del pescado. Vendían las especies holandesas de Indias y protegían a las ciudades contra el asalto de piratas.

Al visitante de Bergen se le ofrece una interesante excursión al Municipio de Fana, donde podrá participar de una fiesta folklórica, que suele realizarse con motivo de los casamientos.
Por carretera y en medio de bellísimo paisaje se llega a una iglesia convertida en lugar de peregrinaciones pues se venera una imagen de Cristo ante la cual, recuperó su vista un ciego. En ese templo una soprano cantó dos himnos típicos de las ceremonias religiosas de las bodas.

Luego en un gran comedor vecino, se realiza la fiesta, por supuesto sin novios, pues es sencillamente una recreación para los visitantes.
Con música de violines se recibe la comida que conducen muchachas y jóvenes vestidos a la usanza del lugar. Se canta la bendición de los alimentos y se procede a servir: delgados discos de pan sin sabor y de tono oscuro, fiambres y jugo de manzana.
El plato principal consiste en una preparación lograda con semolín, harina, crema y crema ácida. Por el procedimiento de cocción queda con apariencia de manteca derretida que luego se saboriza con azúcar y canela molida.
Al prepararse esa crema para bodas si no se logra el suero independiente del resto se interpreta como un mal presagio y debe procederse a otra elaboración. A la comida suceden las danzas en grupos heterogéneos donde no faltan niños pequeños todos con el brillante colorido de los trajes típicos.
En otro momento se sirve el café con panqueques de ligera cocción, rellenos con manteca y canela. La vajilla es de loza blanca y a modo de cafeteras grandes pavas de cobre.
Alegría sana y derroche de cordialidad en una fiesta de bodas donde los únicos ausentes son los novios.

En Bergen también puede visitarse la que fue la casa de Grieg, hoy museo, ciudad en la que nació en 1843 en el seno de una familia acomodada. Su padre fue comerciante y su madre profesora de piano.
A los 6 años se advierte en el niño condiciones para la música y recibe en su hogar las primeras lecciones. A los 16 años marchó a Alemania para realizar estudios superiores junto a reconocidos maestros.
Después de 10 años regresó a Bergen y casó con su prima Nina también artista, notable soprano. El matrimonio actuó en diversos escenarios europeos, en una carrera profesional en la cual durante 18 años se sucedieron los éxitos. Al cabo de ese período se radicaron en Bergen donde construyeron una casita de campo frente a un lago en lugar paradisíaco. En 1898 fue escenario de la actuación de la orquesta holandesa, acontecimiento musical que fue el comienzo de los festivales de música que se relizan en verano.
El gran maestro escandinavo tuvo una vida de halagos, de reconocimiento de sus méritos profesionales y sin apremios económicos. Murió en 1907 y fue su voluntad ser sepultado en los jardines de su casa.

Bergen fue capital de Noruega hasta 1299 y se la llamó Puerta del Norte. Tiene la misma latitud de Nume en Alaska y es equivalente en el sur a la de Puerto Mont y Punta Arenas.
La corriente del golfo asegura la prosperidad de araucarias, lilas, deodendros y helechos. Bergen es una ciudad con arquitectura de siglos y otras casas muy nuevas que acompañan a aquéllas en su viejo estilo.
Se deja esta ciudad y queda en el recuerdo una colorida postal que suma la presencia de rígidos comerciantes, de vikingos aventureros, de arte y una frecuente llovizna, delicada y persistente, como si fuera un velo que guarda cosas magníficas.

Nota relacionada:

Desde los fiordos hacia Laponia y Sol de medianoche