Aniceto

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Algunas instrucciones, comentarios?
y un augurio. Para mirar el Aniceto debe tener en cuenta que el agua puede ser un lecho y que la luna, primordial en la escena del amor, parezca de cuarzo y aliente al aullido que amarra la noche a los duendes.

Para ver el Aniceto, piense que es difícil el amor y que los caballos le temen a los ojos vendados porque no hay noción de rumbo. Desaparece la seguridad del camino.

Para disfrutar el Aniceto olvídese de la teoría. Sienta el poema cinematográfico, quiero decir, baile con el Aniceto y la Francisca, deje que la música lo vaya ovillando.

Entonces sí, recuérdelo al Leonardo Favio. Esta es la clave: los espectros en el agua que corre, los ojos de la Francisca, la pieza del Aniceto, la noche inválida, el Compadre parte del tiempo y la tempestad. Y el triángulo.

Para pensar en escribir sobre este deleite que me provocó, hasta la emoción, el Leonardo Favio, primero me salió pura espuma, después pensé en hacer una descripción densa metiéndome en el alma de la película, tuve un acceso al resplandor de la vida.

Es que ese Compadre, tan perfecto a la hora de pelear y matar; y la Lucía con sus caderas y la Lucía con su trampa, su felonía, los desperfectos del amor. Triángulo.

Este Aniceto es hermoso. Baila y el éxtasis se parece al enamoramiento, la luna tan vigilante, lejana y los sauces que lloran pero no lloran.

Y la brújula del Leonardo Favio que parece una matriuska. Las historias salen y tienen gestos y palabras que configuran otra historia. Y desde allí la neblina dibuja otros cuentos donde el desamor es evidente y el desencanto y la música y la lámpara colgada, y el reloj cambia de pulsera o de mano, y la cerveza negra. Nada alcanza.

El Desamor es como una Boa.

La música no alcanza, ni calienta ni enmascara.

Y Aniceto sufre. La noche fabulosa se llena de presagios. Fantasmas. Y mas allá la parca.

Las imágenes amordazan, por eso nadie dice nada. Los gallos están asustados.

El escopetazo retumba. Se repite.

Entonces se prohíbe rezar, arrodillarse, aullar a la luna.

Aniceto es como una fiesta al aire libre sin lluvia. Su amor y desamor aparecen como humo y como algo que demuestra que los recuerdos sirven.

Cuando la cultura popular se planta hay un tremor en el ambiente.

Leonardo Favio es como el shamán de la tribu establece la conexión entre el más allá y el más acá. Ordena y reordena. Desbarata y vuelve a armar. Inventa y exorciza. Pelea contra lo que no se ve y luego lo muestra. Espíritu y materialización de la vida.

La vida, que es el arte mismo de estar siendo, adquiere la magia de mirar en detalle lo simple: todo lo que se dice, lo que se hace, lo que se muestra y no.

Un Comentario y un Presagio

El comentario es sobre esta bella obra de arte que el Leonardo Favio nos regala.

Arte combinado: música, danza, poesía, pintura. Todo imbricado en una práctica estética que, además hace alardes de tecnología.

El talento para la mixtura lo pone el Leonardo Favio.

Cine es como decir reflejo de la realidad. Cine es deleite de la vida para la vida. Cine, aquello que decir no puedo. Cine. Espejo. Planchón entre la ilusión y el recuerdo. Botella de malbec. Beso.

La luna se mira en el agua. El río no es sagrado pero todo es tan romántico?solo faltas vos.

El Aniceto la mira a la Francisca y las cosas que parecían temblar se inmovilizan.

El presagio es también una recomendación. Hay que estar atento porque en los próximos meses cuando haya que elegir una película que represente a la Argentina en los grandes eventos del arte y la industria, seguramente van a aparecer los contrapiqueteros de siempre, van a mandar cualquier cosa elegida a dedocracia. Los burócratas quieren a sus paisanos y parientes y los empujan aunque sean mediocres.

Va a ganar. Seguro.

En un país de obstinados tontos el Leonardo Favio nos muestra otra versión de la vida o tal vez sea la misma pero con su encanto. Hágase una retrospectiva en su casa, cene con el Leonardo Favio, llévelo a la cama, véalo, deleitese. Y si quiere tómese un traguito de malbec o de caña, abrácela y mire y admire la cultura popular argentina. O sea, somos nosotros y eso es algo bueno entre tanta m?

Entrá a las películas de Favio editadas en DVD

Publicado en Leedor el 14-06-2008