Tratamiento de shock

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Tratamiento de shock, presentada en el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires, es un musical satírico que se convierte en ajustada crítica de la sociedad estadounidense-globalizada.Tratamiento de shock, presentada el pasado sábado 24-8-08 en el Festival de Cine inusual de Buenos Aires, es un musical satírico que poco a poco se convierte en una ajustada crítica de la sociedad estadounidense-globalizada.

Una pareja atraviesa un período de crisis mientras sus vidas son documentadas para un bizarro show de televisión de la cadena Denton TV. La película nos introduce en un recorrido por la transformación de Janet una joven mujer -interpretada por Jessica Harper- que luego de una separación forzada, ya que su marido es internado en una clínica neurosiquiátrica, incursiona por una serie de estadios por las que pasaría -debería pasar- toda mujer en su misma situación ?negación, visita a sus padres, rejuvenecimiento, egocentrismo, olvido, nuevo enamoramiento-; transformación que funciona como posibilidad de sumergirnos en conocidos clichés.

En tanto que satirización de la vida aparecen personajes con un rasgo, y sólo uno, amplificado en proporciones irrisorias, pero sería un error pensar que en Denton TV cada uno exacerba un determinado ángulo de su propia personalidad, sino que lo que ocurre, por el contrario, es la imposibilidad de construir una personalidad propia más allá de dicho cliché. No hay diálogo que no esté marcado por esta misma tendencia, la vida se vuelve una especie de reality a gran escala hasta el punto en que aparece el sentimiento pesimista de la imposibilidad de salir de Denton; este película que bien puede ser un antecedente de The Truman show (estrenada en 1998 y dirigida por Peter Weir) es sin embargo más acabada y actual que esta última ya que en Tratamiento de shock la TV no es una representación de la realidad como es el caso de la película de Weir (lo que se patentiza en la salida de Truman del mundo de fantasía hacia el ?verdadero?), sino que la realidad (al menos para la sociedad occidental) es una representación cuyo punto culmine es el momento de la creación de la TV, como posibilidad de llevar cada experiencia a la publicidad (necesaria para la vida en sociedad), sin embargo esta publicidad actual tiene una característica hiperbólica que no había sido desplegada nunca antes en la historia, hasta el punto de permitir ?y exigir- que todos veamos todo el tiempo lo que todos hacen ?incluso las más tediosas trivialidades-.

Entre los personajes de la película aparecen el padre fascista-homofóbico-xenófobo-misógino que pertenece a la generación de los años cincuenta estadounidenses (aquellos que desembocaron en la guerra de Vietnam), la figura complementaria de éste es la mujer ama de casa-madre de familia-de moral pacata cuyo sustento económico y vital (en el sentido amplio de la palabra) es su marido, forman con la joven Janet la tríada de la tradicional familia atómica burguesa. También aparece otro llamativo personaje: un hombre calvo con anteojos que recuerda al filósofo francés Michel Foucault ?cuyo pensamiento se hallaba para esa época en su mayor apogeo- que es deliciosamente caracterizado como un médico psiquiatra, como si se procurara decirnos que partiendo de la base del pensamiento foucaultiano, que considera todo saber como codificador-regulador de las experiencias de los individuos, también el suyo, para su desazón, podría ser utilizado como una herramienta más en orden a realizar dicho fin.

El punto más fuerte del film se hace presente cuando aparecen en un tema musical cuatro o cinco palabras que ostentan a la letra F como inicial; la elección de la F no es casual, ésta tiene una forma tal que al ser dibujada sobre una superficie engarzada a otras efes constituyen un símbolo muy similar a una cruz esvástica, recurso visual utilizado en el film como una clara remisión al fascismo que implica este panóptico generalizado presentado como la sociedad estadounidense. Y por otro, remite a una palabra ausente en el grupo que mencionamos, aquella que hace referencia a un verbo vinculado con el sexo.

Esta ausencia marca dos cosas: por un lado, la evidente molestia que causa la sexualidad en una sociedad de tales características; por otro lado hace aparición un erotismo altamente codificado según ciertos patrones fijos cuya función es llevar a cabo una simplificación y configuración de toda dimensión individual; el hecho de que, en la película, el sexo deje de ser nombrado y pase a un ámbito de oscuridad le permite ser convertido en una referencia obligada de cada diálogo; lo cual muestra la omnipresencia del aparato paranoico-publicitario-pornográfico-occidental.