Las mujeres de los nazis

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Esta interesante obra nos plantea un interrogante: ¿la guerra crea monstruos, o son los monstruos los que crean la guerra?¿La guerra crea monstruos, o son los monstruos los que crean la guerra?

Las mujeres de los nazis nos muestra tres mujeres distintas, cada una de ellas es emblemática en sí misma. Con esta puesta, Héctor Levy-Daniel, autor de esta pieza y director de ?La inquietud de la señora Goebbels?, Clara Pando, directora de ?La convicción de Irma Grese? y Laura Yusem, directora de ?El dilema de Geli Raubel? reviven una época de horror en Europa, apelan a nuestra memoria, nos recuerdan hechos aberrantes que jamás deberían haber ocurrido.

Los tres actos son unitarios, divididos por dos entreactos donde se invita a los espectadores con un tentempié, un gesto cálido que reduce la tensión que se genera en el escenario. Cada vez que se vuelve a la sala el público se enfrenta a otra historia donde los protagonistas son el horror y la tristeza.

En la primera historia una pareja viaja en un vagón de tren. Ella es Magda Goebbels, piensa que se dirige a Berlín, cree que va en busca de uno de sus hijos que cumple años. En todo momento la sensación de extrañeza nos incomoda, también nos incomoda esa fría actitud de la mujer que rehuye las caricias de su ex-amante, que está mintiendo, que algo oculta. La historia se revela paulatinamente. Finalmente nos vamos dando cuenta que este tren es el mismo que lleva a los judíos a los campos de exterminio, a la muerte, y que ella es el monstruo que no se inmuta ante las voces implorantes que se escuchan, como tampoco se inmutó cuando mató a sus propios hijos.

En la segunda historia el autor expone tres versiones del acto de matar, contrapone la muerte como eutanasia, a la muerte como una forma de placer a través de tres personajes que nos van contando una parte de su vida en forma alternada. Ellos son: una médica prisionera en el campo; Irma Grese, la joven y bella mujer, temida por las presas de Auschwitz y Bergen-Belsen, la amante de Menguele y enfermera que lo ayudó a llevar a cabo sus más atroces torturas y el verdugo inglés encargado de ejecutarla. Irma Grese es el monstruo lascivo y demente de mirada extraviada y expresión de placer que aún siente, a medida que recuerda su vida, el poder que ejerció en los campos con sólo chasquear su látigo.

En la tercera historia Geli Raubal está emocionada, vive con su tío Adolf Hitler, y mantiene una relación amorosa con el chofer del mismo. Lentamente su alegría adolescente se irá transformando en la desdicha de verse acosada por Hitler. Su madre la anima, ya no pasará necesidades lejos de Viena, la entrega ciegamente y no la escucha, prefiere no saber, vivir en la ignorancia, ella es el monstruo que no repara en la tristeza que llevará a Geli al suicidio.

La excelente interpretación de los actores nos introduce en la trama, nos hacen acompañarlos por su derrotero, genera el clima que provoca nuestro más visceral repudio, nuestra tristeza y hasta nuestra compasión.
La escenografía con pocos elementos y el vestuario acorde, nos sitúa en la época y el lugar.

Salimos de la sala callados, reflexivos, a medida que se nos desata el nudo podemos empezar a deshilvanar la historia y sumarla a la memoria.

PATIO DE ACTORES
Lerma 568. Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfono: 4772-9732

Publicado en Leedor el 26-5-08