Varieté de las Tabas

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Un varieté diferente en el Centro Cultural Caras y Caretas de la ya experimentada Noralíh Gago. Otros aires de varieté?. de las tabas pa? abajo

No siempre se puede disfrutar de un espectáculo con la libertad que uno quisiera. Generalmente las butacas nos sitúan en el espacio, nos igualan, limitan y condicionan. Por eso es más que agradable el ingreso a la sala del Centro Cultural Caras y Caretas: en vez de las conocidas hileras de butacas, nos reciben mesitas donde sentarse a tomar algo o comer, mientras se disfruta del espectáculo. Eso, siempre y cuando, se consiga lugar, ya que desde los pies del escenario hasta la puerta de la sala, las mesas se hallan repletas.

Con dirección de Noralíh Gago, en el Varieté de las Tabas, tanto el ambiente, como la escenografía nos ponen en sintonía con el ámbito propio del varieté. Desde la iluminación hasta el montaje – esencial para la realización de la pieza- los elementos se combinan para una relación más que íntima con el espectador.

El estudio DGM (a cargo de Silvina de Gennaro y Juan Manuel Maseda) propone unos sectores polifuncionales, una suerte de marcos de autorretrato, de estampillas, de figuritas o comodines donde los intérpretes pueden histriónicamente destacarse el uno del otro.
Pero es en la parte de atrás, iluminada por las pequeñas luces de cabaret donde se encuentra el ?quid? de nuestra cuestión. Sobre las luces podemos verlas, a ellas, tres pares de piernas, de ?tabas? específicamente, que se relacionan entre si. Su comunicación se limita a determinados pasos, morisquetas de rodillas y brillos de medias y zapatos, pero es más que suficiente para que los intérpretes hagan explícitas situaciones de seducción, celos, amor, y odio.

No faltan las secciones musicales y coreográficas -a cargo de Keller y de Campilongo- las remakes de viejas canciones o las parodias a viejos sketches gassallescos, también son parte del varieté. Su originalidad reside, si no en los temas típicos del varieté, en el particular tratamiento por parte los artistas. De manera increíble Marcelo Keller, Matilde Campilongo y Silvia Villazur, artistas que hicieron varieté, consiguen reírse de su propio hacer; parodiando aquello que, de por si mismo, ya sería una parodia; abriendo, de esa manera, el espectro de las posibilidades creativas.
En este caso nos proponen jugar con ?las tabas?- que (para aquellos que no lo sabían como la que escribe) es la parte de las piernas que va de las rodillas hacia abajo.

Publicado en Leedor el 19-05-2008