Jazz y Fotografía

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Dos mundos se combinan en la obra de Horacio Sbaraglia. En el Palais de Glace y hasta el 1ro de junio, se expondrá la obra fotográfica de Horacio Sbaraglia ?Iluminados?.

En el primer piso del Palacio Nacional de las Artes, en uno de los pasillos que circundan el Hall central, algo más de treinta fotografías digitales, algunas color y otras blanco y negro, retratan a maestros del jazz tan dispares como Cavalli, Rava, Malosetti, Otero, Epúmer, Zisman, Lovuolo y Taverira entre tantos otros. Un trabajo que abarca distintos recitales y ensayos, que tuvieron lugar entre el 2005 y el 2008.

El empleo de cámara que hace Sbaraglia logra llevar a imágenes un marcado contraste de luces que da por resultado jazzistas rodeados de grandes espacios negros, resaltando así el aislamiento que se produce entre músico e instrumento con el resto del mundo que los rodea. Sbaraglia ordena los elementos fotografiados en el plano y consigue transmitir orden en un ritmo musical caracterizado por la intuición. De esta manera somos testigos de la pasión, el esfuerzo y la satisfacción que estos artistas sienten cada vez que interpretan su música.

En otras fotografías podemos admirar el realce que hace el autor de los instrumentos típicos de este género, guitarra, bajo, piano, batería, trompeta y saxo; y la relación con el músico en segundo plano. Recursos como saturación del color, contrapicado y dibujo de siluetas, nos introducen en este mundo de vértigo y ritmo. Pareciera que las imágenes son simplemente una pausa y el espectador se queda frente a ellas como esperando que continúe la acción y la música llegue a sus oídos.

Si bien el mensaje que transmiten las obras es claro y contundente, el montaje y los títulos que las acompañan es bastante descuidado. Las copias están pegadas sobre pass partou y lo títulos con las medidas que las acompañan no son siempre las correctas. En cuanto a las copias mismas, se debe hacer la salvedad de algunas en que la calibración blanco y negro no es la correcta y en algunas copias color se evidencian errores poco favorables para una exposición de estas características. Sin embargo la mayor parte de las imágenes cuentan con una correcta escala de grises, con blancos y negros bien marcados, que hacen al dramatismo de las escenas. Tampoco hay que dejar de lado el color saturado que se utilizó y que es fuente de calor y fuerza.

Tres imágenes, donde los retratados son Rava, Malossetti y Zisman respectivamente, claramente son el mejor ejemplo del talento y la transparencia que caracteriza a toda la obra de este médico psicoanalista vuelto fotógrafo.

Un trabajo recomendable para adeptos tanto a la fotografía como al jazz donde se puede aprender más acerca de ese momento de inspiración y talento y la manera en que el fotógrafo comparte con ellos ese instante de incertidumbre y precisión que condicionará el producto final de una vez y para siempre.

Publicado en Leedor el 13-05-2008

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