Cordero de Dios

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Tercera semana consecutiva con estreno nacional relevante de la debutante Lucía Cedrón, con promisorio futuro.
El año 2008 comienza a diferenciarse netamente del precedente en lo que a la calidad de los estrenos de film argentinos se refiere. La semana pasada fue ?Construcción de una ciudad? y una antes ?El nido vacío?. Ahora ?Cordero de Dios? parece confirmar esta mejora que se hará aún más patente cuando dentro de pocos días se inaugure el Festival de Cannes con un hecho sin precedentes: dos películas argentinas integrando la Selección Oficial.

La directora debutante Lucía Cedrón arrastra un apellido famoso, que remite a la década del setenta cuando su tío popularizó en el exilio un cuarteto que llevaba su nombre y su padre (Jorge) estrenaba localmente ?El habilitado? y ?Operación masacre?, antes de emigrar también a Francia. Su nunca bien aclarada muerte dejó a Lucía, que en ese momento tenía 6 años, en compañía de su madre en Paris y allí se formó en Letras, Historia y Cine. En 2002 decidió regresar al país y al año siguiente su cortometraje ?En ausencia? ganó un Oso de Plata en el Festival de Berlín. Luego vendría su participación en ?18-J? en memoria de las víctimas de la AMIA y ahora su debut en el largometraje, con un paso triunfal por importantes festivales europeos (Rotterdam, Toulouse).

?Cordero de Dios? se diferencia de obras anteriores, ambientadas en la nefasta década del setenta, al tratar simultáneamente varias cuestiones entre las cuales el tema del perdón y de la disímil apreciación que tienen diferentes generaciones de la realidad argentina es central. La trama oscila inteligentemente entre dos años, 1978 y 2002, que por distintas circunstancias marcaron a los argentinos. Salvo el caso del personaje de Arturo, interpretado siempre por Arturo Marrale, los demás tienen invariablemente una dupla de actores a su cargo. Mercedes Morán es su hija en el año 2002, mientras que Malena Solda hace idéntico personaje en 1978. Guillermina, la nieta de Arturo, tiene a Leonora Balcarce y a la niña debutante Ariana Moroni en dichos roles. Otro personaje que se desdobla, a nivel de interpretaciones, es el de la amiga chilena de Teresa que en la época más reciente asume con gran acierto la excelente actriz chilena María Izquierdo.

Reconocido por la propia realizadora, el film tiene mucho de autobiográfico aunque las circunstancias hayan sido bastante diferentes entre la ficción y la vida real. El personaje del padre de Guillermina, un convincente Juan Minujín, es sin duda muy diferente al trágicamente fallecido padre de Lucía, aunque ambos transiten por circunstancias penosas. Pero es sobre todo la distinta actitud de madre e hija frente a un hecho que involucra a Arturo la que la directora se ocupa en subrayar. Y lo hace evitando golpes bajos u actitudes maniqueas, pecado habitual en otras películas que intentan entender la realidad argentina sin logra ser convincentes. En ese sentido ?Cordero de Dios? supera los desafíos que la temática conlleva y se convierte en una obra que, por su madurez, hace presagiar un promisorio futuro para su joven realizadora.

Publicado en Leedor el 11-05-2008