El jardinero (II)

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A contracorriente del cine norteamericano, que se especializa en grandes producciones, y de parte importante del ?nuevo cine argentino?, cuyos presupuestos y tramas son mínimos, llega un film francés que logra emocionar.
Jean Becker es un veterano realizador francés que lleva realizadas apenas una decena de películas, algunos de cuyos títulos son recordables como ?Verano caliente? y ?La fortuna de vivir?. Hijo de Jacques Becker, uno de los grandes de la cinematografía gala (?Casco de oro?, ?Grisbi?; ?Montparnasse 19?, ?El boquete?), ha heredado algunas de las cualidades narrativas de su padre como lo demuestra en ?El jardinero? (?Dialogue avec mon jardinier?). Contó para ello con un dúo de intérpretes, que nunca habían actuado juntos y que sin embargo, por lo visto en este film, parecieran haberlo hecho en varias oportunidades en el pasado. Uno de ellos es, hoy por hoy, uno sino el más cotizado en Francia en una prolífica carrera con más de 65 títulos en 30 años. Nos referimos a Daniel Auteuil, que es capaz de alternar entre roles cómicos (?Mi mejor amigo?, ?Mi otro yo?, ?El placard?) y dramáticos (?Caché – Escondido?, ?El muelle?, ?Jean de Florette?, ?Manon del manantial?) con pasmosa facilidad. Aquí compone a un pintor de acomodada posición económica, cuyo matrimonio está pasando por una crisis que lo lleva a refugiarse en una hermosa casa de su propiedad en la zona de los Alpes. Allí reencuentra a un antiguo compañero de la escuela que oficia de jardinero y que compone magistralmente Jean-Pierre Darroussin (?Luces rojas?, ?Marius y Jeannette?), poco conocido en nuestras latitudes pese a una importante carrera en Francia.

Casi toda la trama gira alrededor de la relación que establecen tan disímiles personajes y que le permiten descubrir al pintor que la gente simple, pese a su menor cultura, puede contener una riqueza interior que el dinero y la ostentación no proveen necesariamente. El tema del arte pictórico se convierte en un elemento vital en varios momentos de la trama, particularmente durante el encuentro del personaje de Auteuil con un pretencioso crítico de arte en París. Lo será también hacia el final cuando pinte, a pedido de su jardinero, los elementos que los rodean tales como un pez que atrapan juntos y que será nuevamente devuelto por enésima vez al agua luego de ser pescado. Pero hay varios cuadros más que, a fin de no develar demasiado, preferimos dejarle al espectador para su descubrimiento.

El director realza el contraste entre ambos personajes al mostrar la diferencia entre sus esposas. La del pintor (Fanny Cotencon) es sofisticada y extrovertida, mientras que la del jardinero (la magnífica Hiam Abbas de ?La novia siria?) es el polo opuesto. Es notable la escena que ejemplifica el relato que el jardinero, ex ferroviario, le hace al pintor de su viaje anual a Niza en compañía de la que él denomina ?la? y no ?mi? mujer y que por si sola justifica esta película. Sin llegar a ser una obra maestra, ?El jardinero? tiene suficientes elementos que la elevan por encima de tanta superproducción norteamericana con efectos especiales y de muchas autóctonas con tan poco que contar.

Publicado en Leedor el 26-04-2008