Abrazos, patitos y techitos

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Recomendacíones en teatro para niños. ¿La Galera? bien Encantada.Vivimos la vertiginosidad de nuestro tiempo y hacemos las cosas en forma mecánica, sin detenernos a pensar. Formar una familia, tener educación, lograr vivir de un buen trabajo, acceder a una vida social que ocupe nuestro tiempo libre, se transforman en metas a cumplir y no a vivir. Entonces cabe la pregunta, en medio de esta vertiginosidad: ¿seguimos conservando y transmitiendo valores? ¿le damos un lugar privilegiado a los afectos? Las normas para las relaciones de convivencia, ¿siguen ocupando un lugar importante?

Todo esto me detuve a pensar después de haber concurrido a tres de las tantas obras de teatro para niños que pone en escena Héctor Presa.

Para quien no lo conoce, Presa es un director de teatro argentino que trabaja hace treinta años dirigiendo el grupo La Galera Encantada, con puestas de obras ya disfrutadas por varias generaciones de chicos. También dirige una escuela de teatro y ha llevado su arte a muchos lugares del mundo, cosechando aplausos y premios.

Su teatro está ubicado en Palermo Hollywood y hace honor al nombre del grupo, es un ?encanto?. Ya al ingresar opera la magia, la combinación de colores sobre rojo y la luz tenue crean un clima cálido. Dentro de la sala, gradas amplias y alfombradas se enfrentan al escenario, donde gracias a la cercanía y a los desniveles que facilitan la visión se da esa suerte de intimidad entre el público y los actores. Todo está dado para que los chicos y los adultos se sumerjan en el espectáculo.

Las tres obras que pude apreciar fueron: Abrazos de oso, Techito por si llueve y El emperador feo como el patito; y tras haberlas compartido con mi nieto Marcos, lo que ya significa una alegría enorme, me emocionó percibir el interés de los chicos que concurrieron a la sala y tomé conciencia que el objetivo no sólo era divertir y sorprender sino también trasmitir valores, hablar de los afectos y de la convivencia.

En Abrazos de oso se revaloriza el contacto entre las personas, la posibilidad de demostrar cariño a los demás, derrotar la costumbre y la posibilidad de cambio. Y es un niño, cuándo no, el que despierta al pueblo del tedio y el aislamiento.

En Techito por si llueve, cuatro vecinas nos dan una lección de convivencia, de aceptación de las características de los otros, de paciencia hacia los demás, de trabajo y colaboración en grupo.

En El emperador feo como el patito, Presa adapta dos cuentos tradicionales cuyos mensajes apuntan a valorar las propias convicciones y el interior de una persona, no su apariencia, a conocer la tomar conciencia de lo tontos que algunos pueden ser cuando los invade la vanidad.

La estética de la que se sirve podría calificarse como austera, pero no por ello menos atractiva. Un vestuario con colores claros y brillantes y escenarios fácilmente modificables en presencia del público y sencillos para ubicar a los chicos en la historia. Bailes y canciones divertidas sin estridencias o largas coreografías que aburran. El lenguaje coloquial, directo con giros divertidos que se repiten.

Por último una dirección actoral donde se privilegia el gesto y los diálogos claros y se aprovecha el espacio escénico haciendo muy dinámica la representación. La actuación, la coreografía y las canciones gozan de una muy buena interpretación.

Entonces, después de ver la producción de un hombre y su grupo de trabajo con tantos años de oficio, después de por lo menos tres generaciones de público disfrutando obras que contribuyen a sembrar una semillita que ayude a los adultos a educar a los chicos, no puedo evitar que se me escape una lagrimita de emoción y de agradecimiento a los que me hacen disfrutar del teatro.

Publicado en Leedor el 28-4-08