Luis Saslavsky

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Fragmentos de una lejana y muy larga entrevista con Luis Saslavsky
Fue Estela Canto quien me preguntó si quería conocer a Jorge Luis Borges. No, ya lo conocía. ¿A Silvina Ocampo? La bruja me daba miedo. ¿A Luis Saslavsky? Sí, a él sí. Por lo tanto hablamos por primera vez desde el departamento de Estela Canto en la calle San Martín. Concertamos una entrevista en su casa de la Avda. Callao, a cuadra y media de la Avda. del Libertador.

Esto ocurría en 1978, había pasado el Mundial y la situación del país era por todos conocida. No, por todos, no. Me abrió la puerta una señora mayor con el pelo teñido de un color rojizo. El departamento estaba en la planta baja y tenía un jardín con una graciosa fuente. Había fotos en las paredes y una abundante biblioteca. El señor que apareció casi enseguida era diminuto y nervioso. No estaba de buen humor. Se había visto obligado por Daniel Tinayre, Mirtha Legrand y Delia Garcés ?lo llamaron por teléfono en ese orden- a asistir a un homenaje realizado a Libertad Lamarque.

Pensé que todos ellos estaban ubicados en una vereda política bastante clara pero no lo mencioné. ¿Qué tenía de malo Lamarque?

No tengo nada que ver con esa mujer. Es una bruta. La había dirigido en tres películas.

Mire, cuando me llamaron los Mentasti para la primera, Carlos Adén que en realidad se llamaba Luis de Elizalde, y yo vimos aparecer a una mujer casi enana y enorme comiendo un sandwich de mortadela. Lo primero que hizo fue, sin saludarme siquiera, decirme: ?A mí tiene que fotografiarme de esta manera porque tengo un ojo cucarachato?. Yo pensé ?¿Qué hago ahora con esta gorda?
Y se mandó PUERTA CERRADA.
Es que era muy profesional. La escena que usamos de prueba fue la de la conversación con Angelina Pagano en el auto. El que le tiraba la letra era Elizalde. Y, de veras, estaba conmovedora. Pero no tiene nada que ver con ella como persona. Es una bestia.

A continuación y para sondearme hizo que le recordara escenas enteras y canciones de los Lamarque.

– A veces viene a verme gente que no conoce nada de lo que hice o vio una película por casualidad y quieren que les preste atención.

No era mi caso. Se explayó luego sobre la falta de cultura en el ambiente del cine y alegó que era muy malo para las relaciones públicas. No servía para andar con una copa en la mano en las reuniones que hacían los productores.

Además, los Mentasti decían ?Vamos a darle una película a Borcosque que tiene tantos hijos para mantener?. Y, naturalmente, yo no tenía ni tengo hijos.

No, no los tenía y tampoco durante el tiempo que duró el largo reportaje, se animó a hablar de su condición de homosexual. Dejó entrever, eso sí, que su familia poseía una considerable fortuna y que nunca había necesitado del cine para vivir. Por otra parte, sus amigos de la revista SUR lo habían considerado hasta LA FUGA pero en cuanto comenzó con los melodramas empezaron las ?cachadas? ?una palabra que utilizó más de una vez-.

Yo decía que si Ferreyra y Romero hacían semejantes mamarrachos, ¿por qué no iba yo a hacer algo mejor sin salirme de los folletines?
Desgraciadamente, no todos lo entendieron así.

De acuerdo con Saslavsky, el cine era un negocio difícil y a él le entregaban un ?paquete? con los actores ya incorporados. Tuvo que luchar con los Mentasti para imponer a Pedro López Lagar en HISTORIA DE UNA NOCHE, rodada en unos pocos días y ?en el rincón de uno de los galpones de la SONO en Martínez. Con esa película, hecha a presión, les demostré que se podía conseguir un éxito gastando poca plata. Eso resultó fundamental para mí. Eran otras épocas. Ahora Julita Von Grolman cree que van a ir a ver COMEDIA ROTA porque ella se para en la vereda?.

Hubo luego una larga discusión sobre el rol del villano en PUERTA CERRADA. El guión absolvía de culpa y cargo al viejo patriciado y la culpa recaía en el crápula hermano de Nina Miranda. Fue entonces cuando Saslavsky dijo que ?muchas de estas mujeres que he conocido necesitan ser explotadas, porque de lo contrario no funcionan?. Luego mencionó el nombre de algunas de ellas y habló como si me conociera de toda la vida. Pensé que si no era un irresponsable, no tenía nada que perder.

Su teoría sobre los ?seres hermosos? que habían creado los mexicanos era sencilla.

Se trata de una cuestión de iluminación y de encuadre. Acá no había gente que se tomara ese trabajo. Con John Alton, Alberto Etchebehere o Pablo Tabernero no hubiese costado nada conseguir seres hermosos. Naturalmente, no pueden ser gordos. El caso Lamarque es clave. Tuvo que adelgazar conmigo unos cuantos kilos.
Pero no nos vayamos a lo peor. Hay gente como la de HISTORIA DE UNA MALA MUJER, que es bastante común. Los señores, por ejemplo: Alberto Closas, Fernando Lamas o Ricardo Castro Ríos. Ellos también debían salir ?hermosos? y era tarea del director, del fotógrafo y, en mucha menor medida, también del vestuario.

No vaciló en dar un nombre cuando se le mencionó la palabra belleza.

Delia Garcés. Pero ojo: también hay que saber fotografiarla. Claro que es naturalmente hermosa aunque hay que favorecerla. Ahí tiene a López Lagar, por ejemplo. Petizo, con una dicción imposible y junto a Sabina Olmos en HISTORIA DE UNA NOCHE. ¿Quién puede resistir la mirada que se lanzan ambos cuando se reencuentran? No es ninguna genialidad. Es cuestión de tomarse el trabajo. Igual que imponían el ?tú? en los diálogos. ¡Qué cursilería!
La señora Olmos lo usa en HISTORIA DE UNA NOCHE .
Sí, pero ella venía de Romero.

De pronto tuve la sensación de estar hablando con un adolescente. Para que nadie olvidara su edad, apareció la dama pelirroja y mantuvieron una breve discusión. Saslavsky se disculpó y fue al teléfono. Habló con el médico. Luego me dijo que se olvidaba de las horas en las que tenía que tomar las medicinas. Después, la cancerbera trajo una bandeja con canapés y él saboreó el vino blanco que yo había llevado. Habló largo y tendido sobre HISTORIA DE UNA NOCHE y explicó de qué manera podía conseguirse el ritmo en el cine. A veces él no recordaba nombres y yo lo ayudaba y también ocurría lo contrario.

Mire, mi prohibición luego de VIDALITA estaba marcada con una letra A. Nunca creí que fuera Amadori sino más bien Apold. Amadori era un buen negociante pero incapaz de prohibir a nadie. Tinayre me dijo que iba a interceder por mí ante Eva Perón pero yo le pedí que no lo hiciera. En realidad no prohibieron VIDALITA. La tiraron a la basura. A los militares, tan llenos de testosterona, les molestaba que Lamas se confundiera tanto con Mirtha Legrand. No podían concebir el travestismo. Por lo tanto, debido a que Cocteau me conocía y había visto películas mías, me dispuse a ir a Francia. Tenía un problema: carecía de permiso de trabajo. Por allí andaba María Félix. La llamo. Me dice ?Mira Luis, por mí encantada. Hacer una película contigo me gustaría mucho?. Tuvimos que hacer LA CORONA NEGRA en Marruecos.

Se levantó y me trajo una foto de María Félix. Detrás, la letra de la Doña decía: ?Luis, tú sabes todo lo que te quiero?. Debajo de esta inscripción, la enorme letra de Saslavsky había escrito: ?Nada?. De su estadía en Francia Saslavsky recordaba en especial PRIMERO DE MAYO o CIGÜEÑAS EN PRIMAVERA. No parecía muy feliz con LA NIEVE ESTABA SUCIA ni con LAS LOBAS. De su etapa española no dijo una sola palabra.

De pronto se levantó y se sacó de encima a un enorme perro ?¿Le gustan los perros??. No, yo era gatófilo. ?Y, sí? uno es o no es?. Me invitó a salir y caminó como si fuera muy joven. No sabía dónde íbamos. Nos detuvimos en la playa de estacionamiento del Italpark. Se subió al auto y me abrió la puerta. No recuerdo para qué tenía que mover el auto. El hecho es que cuando pasamos frente al Museo Nacional de Bellas Artes me dijo:

Imagínese si chocamos ahora y me muero. ¡Lo que van a decir los diarios!
¿De Ud. o de mí?
De los dos, mi amigo (otras dos palabras muy usadas por él)

De regreso en su departamento habló de su vuelta a la Argentina y de José Bianco. No sé por qué motivo se incluyó en un triángulo que los incluía también a él y a Estela Canto. Sí, yo había leído LA PÉRDIDA DEL REINO, SOMBRAS SUELE VESTIR y LAS RATAS. Me gustaba más LA PÉRDIDA DEL REINO. Habló de una adolescencia compartida con José Bianco a quien siempre había admirado. De ahí que le propusiera a Guido Parisier filmar LAS RATAS en coproducción y para eso se necesitaba una figura con el relieve de Aurora Bautista.

En aquellos años Alfredo Alcón era muy fresco, muy maleable. Bárbara Mugica, una delicia de muchacha. Estuvo aquí en mi casa días pasados. Quiero trabajar con ella ahora en EL FAUSTO CRIOLLO.
No va a poder. Está prohibida.
¿Prohibida?
¿En que mundo vive, Saslavsky?

Son fragmentos ?y no los más importantes- de dos tardes con Saslavsky. Lo que me apenaba, sinceramente, eran el olvido y la soledad, constantes que hallaría después en otra gente del mundo de las fábricas. Este hombre había trabajado en tres países, había hecho un cine en el que, a veces, creía muy firmemente y estaba allí, olvidado, sin que nadie le prestara atención. También él había contribuido a esa marginación, a una marginación que hasta le impedía saber qué estaba ocurriendo en el país en 1978. O elegía no saberlo, al igual que Daniel Tinayre, Mirtha Legrand y Delia Garcés ?lo llamaron por teléfono en ese orden-.

Publicado en Leedor el 23-04-2008