El jardinero

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Una película muy francesa en esta semana post-BAFICI.
El film de Jean Becker, basado en la novela autobiográfica del pintor Henri Cueco, es un relato intimista acerca de la reencontrada amistad entre dos hombres cincuentones: un medianamente reconocido pintor parisino (Daniel Auteuil), quien en medio del divorcio a causa de sus múltiples infidelidades regresa a su pueblo natal, en la campiña francesa, y su jardinero (Jean-Pierre Darrousin), quien resulta ser un viejo compañero de escuela.

A partir de este reencuentro, comienza a resurgir aquella amistad que se vio truncada en la infancia por la mudanza del pintor. Como si se tratase de una amistad entre adolescentes, estos dos hombres hablarán de todos los acontecimientos de sus vidas, y en el proceso, irán enriqueciéndose con la experiencia de vida del otro.

Sin duda, quien resulta más afectado por el intercambio es el pintor, quien se haya al comienzo del film en una crisis general (matrimonial, artística, paternal), y poco a poco irá incorporando las enseñanzas de su amigo, quien ha llevado una vida mucho menos compleja y mucho más monótona.

El director, cuyas producciones suelen estar ambientadas en la campiña francesa, establece una relación entre el impresionismo pictórico, el impresionismo cinematográfico y la voz del sentido común que guía las actividades cotidianas del jardinero.

El jardinero, como todo relato que apela a lo introspectivo, privilegia los planos más cerrados o medios, y los tiempos laxos, de reflexión, por momentos apela a la comedia, por momentos es más melancólico y nostálgico. Claramente es un film con una mirada fuertemente anclada en la modernidad, entre tanta película posmoderna y taquillera.

En fin, una película muy francesa que reflexiona acerca del sentimiento universal de la amistad.

Publicado en Leedor el 23-04-2008