Stellet Licht

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Una comunidad menonita en México y la infidelidad como eje en la tercer película del director de Japón, que viene ganar el premio del Jurado en Cannes.
El plano secuencia inicial abre la película con un amanecer, extrañas formas abstractas que se descubren estrellas y que la cámara lentamente convierte en salida de sol, con mugidos de vacas, cantos de gallos y los últimos grillos de la noche.

Esa naturaleza campesina del mexicano Reygadas hace omnipresente el escenario de esta historia, que muy al contrario del conservadurismo y ascetismo de la religión de sus personajes, una comunidad menonita holandesa en México, tiene como eje la discusión sobre el verdadero amor.

Johan/Juan tiene con Esther 7 hijos, una granja mediana con cultivos de maiz y algunas vacas. Una vida dedicada al trabajo que los rasgos de su cara demuestran muy bien. Johan está enamorado de otra mujer y su conflicto no es tanto religioso o moral, porque Johan sabe que esto que le pasa no es cosa ?del maligno? como esboza su padre, sino “cosa de Dios”, sino un conflicto existencial: ¿un hombre valiente realmente hace su destino con lo que tiene, aunque esto le implique no ser feliz?.

?Pobre Esther?, ?pobre Marianne?, ?pobre Johann? dicen los personajes alternadamente a lo largo del film, una conmiseración del sentimiento del otro, que está en la base de la definición de amor que instala Reygadas: con abundancia de primero planos, acciones lentas, descriptivas, sutiles. Esto puede ocurrir en cualquiera de las granjas menonitas que están instaladas en el mundo, pero ocurre en Chihuahua (ver la patente de la camioneta de Johan), solamente algunos diálogos donde aparece el español-mexicano da cuenta de ello. Lo demás, todo en un dialecto holandés. Hay un sin tiempo y un sin lugar que evidentemente fuerzan el film hacia situaciones anacrónicas y universales. Pero también extrañas, en un director claramente interesado en estos tipos de extrañamientos culturales.

No se puede tapar el sol con la mano, Marianne lo hace. y el evento maravilloso sucede en medio de tanto ascetismo.

No se puede volver el tiempo atrás pero se puede sentir que todo empieza de nuevo: el plano secuencia final cierra la película con un anochecer, la puesta del sol con los últimos mugidos de vacas y los primeros grillos de la noche que la cámara lentamente convierte en extrañas formas abstractas que se descubren estrellas.

Repite en BAFICI

Domingo 13 a las 15 hs en Atlas Santa Fe 1s

Publicado en Leedor el 12-4-2008