Up the Yangtze

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Excelente documental chino-canadiense en la competencia del BAFICI.Acababa de ver dos documentales de yuxtaposición, Profit motive and the whispering wind y Ghiro ghiro tondo. Uno sobre la historia de la luchas civiles en EEUU a partir de una catalogación exasperante una atrás de otra de placas de bronce marcativas de lugares históricos, y el otro, una seguidilla de juguetes antiguos vistos de arriba y abajo, descubiertos por los primeros planos de una cámara preocupada en enfocar y desenfocar su objeto.

Sin sonido, y extremando el recurso del inventario de objetos cuasi enciclopédico ambos documentales marcan una tendedncia actual que no deja de ser interesante pero que no parece ir más allá de eso.

Dentro de la competencia internacional de este BAFICI 08, Up the Yangtzé se inscribe en otra modalidad. Narrativamente impecable Chang Yung realiza una película de voces: primero, la propia, en over, presentando la imagen de la Antigua China que su abuelo le contó; segundo la de una familia de pequeños campesinos que viven en una casa de chapa y cartón a orillas del Yangtzé, a punto de inundar; tercero la de su joven hija que se ve obligada a ingresar al ?reclutamiento? de jóvenes trabajadores en el crucero de lujo que recorre el Yangsté; cuarto, la voz de un joven proveniente de una clase acomodada, ambicioso, que finalmente es echado por vanidad.

Estas voces, juegan un papel de narración alejadas de la convencional entrevista e instaladas en la realidad vivida como tal. ¿Son actores?, ¿personajes de ficción? ¿gente real?. No es una realidad ficccionada, sino re-construida, re-presentada que se muestra en sí misma, o al menos eso intenta. A veces hablan a cámara, otras mediante la voz over examinan lo que la imagen deja fuera. Viven sus conflictos, discuten sus problemas.

Este modo de documentar también se puede ver en otros documentales, más alejados, como Recycle, del jordano Mahmoud al Massad sobre un cartonero “culto” que escribe sobre el conflicto de la jihad moderna.

Una ciudad fantasma que será arrasada por las aguas del Yangtzé cuando se concluya la obra de la represa de Las Dos Gargantas, los reacomodamientos de barrios enteros en pequeñas casas ?donde vamos a necesitar dinero para comer, antes teníamos un pedazo de tierra?, los conceptos de necesidades del individuo y necesidades del Estado, enfrentados en una lucha entre individuo y comunidad que la película instala claramente. El turismo como principal generador de ingresos para ciertas poblaciones, un fenómeno universal que hace recordar a algunos últimos artículos de García Canclini donde plantea el nuevo lugar del turismo cultural en el mundo actual. Contrastes sine quanon: las mesas ricamente servidas en el crucero, los restos de comida de la pileta de la cocina y las verduras cosechadas y hervidas en el rancho de los campesinos, a la luz de velas agotadas.

Las imágenes finales, como las del principio, que la cámara va rastreando de las paredes de la represa tienen el sonido del agua golpeando contra las chapas. Parece un proverbio chino: el progreso necesita del sacrificio. Mientras tanto, nada evita el sabor amargo de que las tradiciones nacionales sólo quedan en tanto son fagocitadas por turistas que dejan sus dolares a un maletero.

Repite en el BAFICI:

Lunes 14, a las 12, en el Hoyts 9.

Publicado en Leedor el 13-04-2008