El tren de las 3:10 a Yuma

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Por fin una ?remake? a la altura de la versión original, con excelentes intérpretes y un énfasis y enfoque diferentes, aunque igualmente justificables.El cine norteamericano se nutre cada vez con más frecuencia de títulos clásicos para hacer remakes así como de libros famosos para recrearlos. Ejemplos de esto último lo constituyen films recientes como ?Soy leyenda? y ?Petróleo sangriento? que, pese a traicionar el espíritu del libro, salen airosas particularmente la reciente ganadora del Oscar a la mejor interpretación masculina.

?El tren de las 3:10 a Yuma? pertenece al primer tipo de films: se trata de una nueva versión de un western famoso, que fuera dirigido por Delmer Daves. La habitual y acertada constatación de que el nuevo producto no está a la altura del original no es, por una vez, aplicable a la película ahora dirigida por James Mangold. Este interesante realizador de sólo siete largometrajes ha venido alternando entre títulos destacables tales como ?Tierra de policías? (?Cop Land?) o ?Johnny & June: Pasión y locura? y otros no tan logrados (?Inocencia interrumpida?, ?Kate y Leopold?).

Parecía difícil justificar una remake del western de 1957 que contaba con dos buenas interpretaciones de Van Heflin, como el pobre campesino Dan Evans, y Glenn Ford como el asesino Ben Wade. Quien la haya visto recordará seguramente la canción con la que se iniciaba, de Frankie Laine, aquí sustituida de alguna manera por una estupenda banda sonora (nominada al Oscar) de Marco Beltrami, que recuerda las de Morricone en los westerns que encumbraron a Clint Eastwood. Pero las diferencias no se limitan a la música y a la presencia del color, sino a algo más singular que tiene que ver con el libro cinematográfico, basado en un cuento corto de Elmore Leonard. Sería injusto hablar de una traición al original cuando se trata más bien de una acentuación de aspectos que estaban ya presentes en la obra de Daves. Aquí se subraya que Dan, el campesino que ahora interpreta Christian Bale, resuelve entregar al asesino Ben Wade (Russell Crowe) más que nada por una necesidad económica. También adquiere mayor significación el hijo, que interpreta Logan Lerman, y cuya incidencia hasta tendrá que ver con un desenlace diferente, aunque igualmente aceptable. Otra diferencia es la aparición de personajes secundarios como el perverso forajido interpretado por Ben Foster y el parapolicial personificado por Peter Fonda. La mayor duración (media hora más) de la nueva versión se justifica por la incorporación de nuevos episodios aunque en conjunto ?El tren de las 3:10 a Yuma? de Mangold permite reconocer las mismas situaciones que ya aparecían hace 50 años. El mayor esfuerzo de los guionistas ha sido en enriquecer la relación que se establece entre los dos personajes centrales, que finalmente no resultan ser tan diferentes. Pese a parecer ser polos opuestos el film logra mostrar, en escenas tales como la de la cena junto a la esposa de Dan (Gretchen Mol), que no difieren demasiado en cuanto a sus códigos de honor y lealtad.

Publicado en Leedor el 29-02-2008