El juego del elástico

0
11

Una vez más las integrantes del Descueve apelan a la realidad de nuestros tiempos, esta vez, saltando el conocido juego de la infancia: el elástico.

Al momento de transmitir un mensaje determinado, las posibilidades son infinitas. El teatro es el arte del presente, y como tal, se vale de múltiples recursos para apelar al espectador, que, en definitiva, es el que hace realidad la ficción.

El ya legendario grupo de Danza Teatro el Descueve construyó a lo largo de los años, un lenguaje particular, una estética determinada y original donde el cuerpo en movimiento expresa ideas de manera tan o más contundente que las palabras o las acciones en si mismas.
Mayra Bonard y María Ucedo son miembros de este grupo, a partir del cual muchos de sus integrantes comienzan investigaciones individuales que suelen rozar lo biográfico.

Este es el caso de El Juego del elástico, producto de intereses comunes, una amistad de años y pequeños y grandes momentos en la vida de sus directoras/protagonistas.

Tres personajes escondidos bajo ropas invernales se someten a la tarea de correr alrededor de un espacio, determinado sólo por un muelle; un muelle de partida, de llegada, pero que sobre todo implica la presencia de un viaje, de un transitar, como lo ejemplifican los cuerpos de estos seres que corren sin un objetivo definido (pero que no por ello se detienen). A lo largo de su carrera, las relaciones suceden: los besos, las peleas, la soledad del que es dejado de lado, la búsqueda, la reconciliación.

Como otra imagen surrealista, una del ámbito cotidiano, pero no por eso menos coherente, ellas juegan al elástico. La niñez, los recuerdos se hacen entonces presentes. Los juegos compartidos, los desafíos, los miedos, la competencia y las habilidades que el juego implica. Porque es importante recordar que el juego del elástico, es uno que muy bien puede jugarse de a dos, o en soledad, que en ese universo irreal (sólo en ese?) es lo mismo.

Hilados magistralmente a través de escenas cotidianas- como una pareja que fuma junto a un muelle, o la charla de dos mujeres peinándose- con otras de importante tinte onírico, los diferentes temas se explicitan y se desarrollan mientras el conflicto permanece.

Como en el juego del elástico, las figuras se suceden y la dificultad se incrementa; de a saltos y saltitos las formas se descubren. Un hombre graba mensajes, que nunca serán recibidos, para su ex novia. Una pareja infla una piñata de proyectos conjuntos, que a la hora de las palabras y del enfrentamiento con la realidad se disuelve en una nube de humo.

El deseo de estar embarazada y los niños que nacen- pincelada especialmente autobiográfica por parte de las creadoras- se entrecruzan con charlas sobre un funeral en vida y una melodía ejecutada por un trío de maravillosas pelvis.
Dentro de la trama de esta especie de tapiz que surge ante nuestros ojos se encuentran fragmentos de nuestra realidad cotidiana; un hombre que se encuentra y dialoga con las nalgas de una mujer que flotan suspendidas en una atmósfera indefinida. Las coreografías dibujan una carrera de natación entre dos mujeres, la soledad e independencia de un hombre también puede ser bailada, mientras que las despedidas entre los personajes involucran quitarse de encima la ropa, las máscaras, los recuerdos compartidos, para finalmente, dejarlos atrás, mientras el agua del río pasa.

En El Juego del elástico confluyen, de manera impecable, actuaciones, textos tan ingeniosos como acertados y actuales que conviven con el silencio, las no menos elocuentes señas y la siempre polisémica danza que marca los orígenes de sus creadores.
Al final es posible (y tranquilizador) comprobar que la ficción puede muy bien ser un espejo de la realidad sin la estricta necesidad de reproducirla tal cual es, sino -como en esta precisa y cerrada puesta en escena- a través de otras imágenes y situaciones, a través de juegos, de retazos que formarán la imagen reflejada por la ficción. Una imagen que puede tratarse de una fotografía de nuestra actualidad, pero que, en definitiva será construida por decisión del espectador, de aquel valiente.

Publicado en Leedor el 11-02-2008