El Lobo

0
5

Se repone en el Camarín de las Musas El Lobo con un genial Pablo Rotemberg.La soledad, lobo del Hombre.

¿Alguna vez alguien se puso a pensar en que dimensión de espacio entraría la soledad?

En un espacio grande, la soledad se sentiría ?muy sola?. Pero en un lugar pequeño es probable que entre sólo ella y se sienta simplemente ?sola?.

Puede que entre en nuestros baños.

La luz en la oscuridad ilumina un reducto en el cual hay un inodoro, un bidet y un lavatorio, pero también hay un piano dentro de eso que parece ser un baño. De repente, un cuerpo agazapado contra él, toca una melodía clásica, triste, tan triste como ser abandonado.

El cuerpo se deja caer sobre las notas de esa canción. Se cae al piso y rueda, se levanta y vuelve a caer, se dobla y se hace un nudo. En cada movimiento parece experimentar el dolor y la frustración que causan las ausencias.

Es claro que el hombre elige enquistarse en su soledad. El escenario repite los vacíos lugares de la sociedad contemporánea, donde los hombres solos marchan en búsqueda de algo llamado felicidad, quizás sinónimo de ya no ser uno, sino ser uno más otro. Pero todavía solos, aun estando acompañados.

Pablo Rotemberg con genialidad, le da movimiento a estas sensaciones y hechos. Repta la soledad, hace tornillos de frustración y corta con tijeras en el aire, el abandono.

Es la primera obra de Rotemberg como director y ha formado parte del III Festival Buenos Aires Danza Contemporánea.

El cuerpo de Pablo baila, canta y toca el piano, invitándolos a sentir y hurgar en la soledad de otro, en la soledad de muchos.

Publicado en Leedor el 8-02-2006