Oscar Bony. El mago

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Cuando no se podía hablar o escribir, las artes plásticas adoptaban posiciones de denuncia inéditas. Más de sesenta obras de Oscar Bony conforman la importante muestra en el MALBA. Podés verla hasta el 4 de febrero próximo.Disgregación en la obra de Oscar Bony.

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?Oscar Bony. El mago
Obras 1965/2001?.
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires ? MALBA
Av. Figueroa Alcorta 3415 ? Buenos Aires.
Hasta el 4 de febrero de 2008.

Con la curaduría de Marcelo Pacheco se inauguró esta primera retrospectiva de Oscar Bony (1941/2002) considerado uno de los artistas de avanzada en el arte argentino. La muestra reúne más de sesenta obras de colecciones privadas e institucionales, cifra que nos acerca a la importancia del evento en razón que hasta ahora se pensó en una obra dispersa y poco catalogada.

Se muestran aquí sus series más representativas: cielos, de memoria; de amor y de violencia y fusilamientos, suicidios, y el triunfo de la muerte, además de abundante material documental tanto original como reproducciones de escritos y audiovisuales.

Coincidiendo con el curador de la muestra comprobamos que el campo en que se movió el artista fue el de la imagen, pero ésta fue manejada ?entendemos- como representación mental de la idea, como lenguaje más que como documento.

Esta confirmación nos llevó a practicar una separación caprichosa en la secuencia de su obra para tratar de desmenuzarla y encontrar aún en un análisis parcial, una explicación del verdadero sentido del fraccionamiento en las distintas series.

En ese proceso descubrimos tal vez su obra más representativa o conocida, como lo fue La familia obrera, presentada en 1968 en el Instituto Di Tella, e instalado en la calle Florida de la ciudad de Buenos Aires, que como es lógico, apreciamos en una reproducción fotográfica de época ubicada en la exposición.

En ella una familia integrada por un obrero matricero, su esposa e hijo eran exhibidos en vivo sobre la tarima de una sala de exposiciones. La polémica no tardó en iniciarse dado las connotaciones políticas, económicas y sociales que se creyó encontrar en el obra.
Así grupos de derecha consideraron que la exhibición ofendía sentimientos religiosos al representar una parodia de la Sagrada Familia. Pero también resultó ofensiva para los grupos de izquierda o los gremios de trabajadores que no aceptaban se mostrara en vivo una familia de obreros, como una curiosidad.

Sin descartar la carga ideológica que acompañó a la presentación de esta obra no debe desconocerse que la década de los ?60 fue de experimentación para las artes en nuestro país, a la vez que se observaron signos de represión en lo político.

El único interés aparente de Bony fue demostrar que podía contratar a la familia por un salario igual al que percibía el cabeza de familia en la fábrica. Pero entre uno y otro contrato existía una diferencia económica subyacente ya que, en su caso, el empresario se apoderaría de ?la plusvalía?, que dentro de la teoría económica marxista comprendía la parte del salario del trabajador no remunerada.
Todas estas especulaciones fueron el origen de polémicas que resultaron revulsivas para la época.

No obstante insistimos y agregamos, que en un período de experimentación, el arte podía penetrar en las estructuras de lo político con un lenguaje propio: lo que no se podía hablar o escribir se podía expresar por medio de las técnicas de las artes plásticas adoptando entonces posiciones de denuncia inéditas.

Curiosamente estas expresiones de rebeldía, estos intentos de un arte de denuncia o confrontación tenían lugar en un ámbito como el Instituto Di Tella, entidad privada que contaba con subvenciones de la Fundación Rockefeller para su funcionamiento.

Nos encontramos así con una aparente contradicción, que parcialmente tendría su explicación en el modelo de arte vigente en la época. Según este modelo los países de la periferia adoptaban el original proporcionado por los países del centro y como ante un espejo realizaban la copia. Y es en este aspecto donde París ya había sido desplazado por Nueva York como centro indiscutido del arte.

Entre 1978 y 1988 Bony vivió exiliado en Milán pero participando en la actividad artística italiana, regresando a Buenos Aires en el ?93. De esta época separamos la serie de los cuadros baleados que fuera presentada por primera vez en Filo Espacio de Arte en Buenos Artes y que ahora nos sorprende en esta exposición.
Se trata de una combinación entre la técnica de la fotografía con el disparo. Las imágenes se presentan dentro de marcos disímiles de estilos clásico o moderno en madera o yeso. Estos aparecen colgados de las paredes en posiciones de horizontal o inclinados, como señalando que algo no está del todo bien, que existe una perturbación. Los acompaña la diversidad de soportes como vidrios, papeles, placas de plomo y sobre todo las fotografías.

En este punto tomamos en consideración el pensamiento de Bony ?El estampido es el Límite. El vidrio se rompe, se raja, según las fuerzas azarosas de la bala. Como se haya roto, así queda. El juicio emitido por la perforación del vidrio es definitivo, irrevocable, inapelable. Roto el vidrio, todo queda tal cual. No se toca más.?

A nosotros nos interesa más la proyección de la perforación sobre la imagen, ya que si bien el disparo fue realizado sobre el vidrio nos lleva a otro juicio de valor, aquel de que la vida en tiempos de inseguridad es frágil como el cristal y como mínimo resultará astillada.

Publicado en Leeedor el 5-12-2007