Ganster americano

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En el tironeo entre la autoría y el replanteo del género, Scott logra una de las simbiosis más nutritivas del cine norteamericano.En el transcurso de 30 años a esta parte no hay duda que Ridley Scott es uno de los directores más significativos del cine contemporáneo. No se puede negar lo indiscutible. Ahí están los hitos: el primer Alien, Blade Runner, referencia inexcusable del cine de la posmodernidad, la road movie feminista Thelma y Louise, la negra Lluvia negra o hasta la misma Gladiador.

En el tironeo entre la autoría y el replanteo del género, Scott logra una de las simbiosis más nutritivas de esos 30 años que mencionaba. No es solamente detectar acá o allá el acertado plano secuencia, o las angulaciones de cámara o el montaje expresivo sino que en la sutileza de la invisibilidad, o en el enlace entre el guión de Steve Zaillian y la imagen cargada de primeros planos, es donde la trama en Scott se pone en primer lugar. Un relato en función de la historia, un entramado que apela a lo social, a la degradación de lo urbano, a lo histórico, al uso de las fuerzas militares que luchaban en Vietnam para transportar la mejor heroína jamás vendida, a la idea del empresario americano, el que viene de abajo y gracias a su visión salva a la familia pobre, y negra. Ese entramado hace que los protagonistas, Denzel Washington y Russel Crowe no se encuentren hasta el final. Contrapuestos y parecidos. El millón de dolares devuelto por el honesto Crowe parece ser un alfiler. Mencionado en ese encuentro, esa devolución no es un mero elemento de la pelicula: es mas bien un acertijo que hay que descifrar, un símbolo. En ese millón de dólares está en juego el sueño americano tejido sutil entre el deber ser, la justicia demorada, la democracia atacada, las guerras perdidas, las madres muriendo frente a sus hijos por el consumo de la mejor droga del mundo. Blue magic para todos.

Un submundo cuyos escenarios no pueden ser otra cosa que edificios como jaulas, calles atiborradas de policías corruptos o chicos que se bañan con las aguas de los vertederos. La iglesia y la mansión. Muchos aciertos: el tiro en la cabeza en la profundidad de campo y la mucama pasando la aspiradora en primer plano, la razzia de la fábrica de blue magic, el diálogo final entre Washington y Crowe, una banda de sonido impecable.

Quizás no haya mejor acción de lucha para los guionistas en estos días que tener en cartel una película como ésta y sostenida en toda la enorme tradición del mejor cine norteamericano.

Películas de Ridley Scott editadas en Dvd en Argentina

Publicado en Leedor el 17-01-2008