Fipresci Argentina

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El camino elegido por algunos integrantes de FIPRESCI Argentina en el nuevo Gobierno porteño da que hablar en esta nota de Posadas.FIPRESCI Argentina y el dulce encanto de la política

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?Hace veintinco años que rumia ideas sobre el realismo, el naturalismo y toda clase de pavadas: veinticinco años que lee y escribe sobre cosas que la gente inteligente conoce ya hace rato, y que para los tontos no tienen ningún interés, es decir, que está pasando agua por un colador. Y con todo eso, ¡qué engreimiento! ¡Qué pretensiones!? Voinitski en Tío Vania de Antón Chejov

Hace muchos años Noe Jitrik fue invitado por el entonces presidente de la Argentina, el Dr. Arturo Frondizi, a acompañarlo como embajador cultural en una misión a Chile. El señor Jitrik tenía en su muy escaso haber un libro de poemas. Por supuesto, no se negó. Ni él, ni Urondo ni todos los de la revista CONTORNO, encabezados por David Viñas. No se negaron a papá Frondizi.

Luego vendría el desencanto, pero gozaron del banquete mientras pudieron.

El país cambió y hasta Joseph Feinmann, según los créditos de cierta película norteamericana, se ve obligado a deslizar idioteces sobre la imagen en movimiento y lo hizo durante 2007 acompañado por esa deliciosa habitante de la nada que es Cristina Mucci. El evento ocurría por el canal oficial. Y el señor Feinmann recibía un cachet para explicarnos cosas tan interesantes como vida y amores de Mrs. Monroe. La diferencia entre él y Luis Pedro Toni radica en una cuestión de apellido, al menos en materia cinematográfica.

Todo el mundo se prende a lo que puede en una feria de partes pudendas exhibidas tal y como ocurre en algunas vidrieras de Berlín. Los compradores eventuales no se parecen Charles Foster Kane. Sin, simplemente, politicastros de un país de cabotaje en el que abundan los cortes de luz y de agua, la desnutrición, los hospitales desprovistos, una educación enclenque y otros males propios de cualquier banana republic. No obstante, como en cualquier país del primer mundo, tenemos a FIPRESCI Argentina, una entidad que justifica su existencia otorgando premios. Trabajan de jurados.

Algunos de sus integrantes han aprovechado las elecciones ganadas por cierto empresario futbolero para encaramarse a puestitos de segundo orden. El asunto no da para más. ¿Qué los lleva a aceptar estas regalías cuando se consideran, supuestamente, progres? ¿El dinero, el poder prestado por una temporada, el efímero renombre que otorga el ser conocidos en las escuelas de cine? No se trata ya del pseufilósofo Feinmann devenido comentarista de frivolidades. En este caso hay gente que tiene una cierta trayectoria en la crítica -aunque no en la teoría- y que, desdichadamente, se cree autoimportante como cualquier asno pomposo.

Si son o no cómplices de una política cercana a la del menemismo en tanto y en cuanto se favorece a ciertos sectores, el asunto carece de importancia. Para ellos el cine, según parece, se halla por completo descontextualizado. ¿O acaso quienes ganaron las elecciones en Buenos Aires van a preocuparse por las secuelas del golpe de 1976 que dividieron al país en un antes y un después? Gocemos de las migajas que nos tiran y, como todos los liberales que hubo en el país, peguemos la cachetada primero en nombre de la libertad.

El camino elegido por algunos integrantes del FIPRESCI se parece en exceso al muy antiguo de los intelectuales frondizistas. Para ellos también el país, por fin, había cambiado. Se comprobó luego que era cierto, aunque la transformación rumbeara para el lado de una catástrofe. Hoy día ni siquiera existe lugar ya para eso. Lo que era drama devino grotesco. Lástima y que la gocen.

Publicado en Leedor el 15-01-2008