Goran Bregovic

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Esta Karmen de Goran Bregovic da señales al futuro.
Hay que quererlo al Goran: Acérquese y colabore.

Escuche y escuche bien esta versión de ‘Karmen con final feliz’, una ópera para pobres.

Si en este momento usted tiene ganas de llorar escúchelo al Goran Bregovic y su Banda de Bodas y Funerales. Bodas y funerales que, en definitiva, es lo único más o menos importante que pasa en la vida. Claro, Goran dijo: – ?ya no es la ópera de Bizet, sino una metáfora del ser gitano.

Y es una belleza.

Por eso digo si tiene ganas de salir a buscar su próxima víctima, escúchelo al Goran. Si las malas palabras afloran justo ahora, cuando todo parece en carne viva, y usted se plantea desde la comida hasta los mensajes y al viejo boludo vestido de invierno cuando aquí sudamos la gota gorda, escúchelo al Goran.

Una ópera zíngara, con una banda y que la pueda tocar cualquier grupo de gitanos en cualquier lugar del mundo pone el sello de identidad a lo que fluye, a esa cosa medio líquida y volátil que llamamos otredad.

Hoy cualquier cosa es otro.

La vestimenta nos hace otro, el pelo, gordo o flaco, barba candado o la otra tipo mennonita o guitarrista de ZZ Tops. Siempre hay algo que te pone en otro lugar. Enfrente. Hasta el amor te pone enfrente. La tele pone a jugar argentinamente a los que se quieren. Sí, pero no. Por hache o por be.

La cuestión es el ocultamiento, la mentira el poder sobre el otro. Jugamos al truco, las reglas bien establecidas pero a la hora de jugar vale romperlas para ganar.

Será que los otros están o estamos (depende de donde se mire) hechos de palabras, imágenes, creencias como verdades, opiniones de los otros como espejos que le dicen que es la más linda e inteligente, del edificio, del barrio, del país?

Entonces que los otros tengan su ópera puede escandalizar.
Me ne frega. Dijo Goran. Es un concepto completamente opuesto al de la ópera de hoy, que normalmente es para ricos y necesita de 100 músicos y un ministro de Cultura, cosa que los gitanos no tienen.

Esta Karmen da señales al futuro. Esta cultura de pensar solo desde occidente es como aburrida. Hay que dar vuelta la tortilla se cantaba antes. Lo que no está bien organizado por Dios, nosotros podemos hacer que sea de otra manera. Goran dixit.

De otra manera el amor, que es parte de la cultura, sería un mero reflejo de voluntades supraterrenales, o de meros instintos procreativos. Pero no.

El amor es un invento, si no dígame cómo explica usted ese no se qué invasor que lo vuelve torpe, quisquilloso, que le cambia el tono de la voz, que le da ganas de apagar la luz y dormir, que lo sacude adentro, como si fuese un tam-tam profundo, o un galope de caballos desbocados, o un malambo.

Mire, no le voy a dar más letra. Hay un vallenato que dice: ?? hay cosas en la vida, que un hombre sale ganando cuando las deja perder?. Esto no es así en este caso. Debe oir esta Karmen, tan hermosa, tan para espolear, tan humana, tan, tam, tam.

El refrán címplalo con ella, total si usted no la mira, no existe, no tiene sentido y encima usted funda un recuerdo a falta de dinastía. Pero con Karmen es otra cosa, hay un final feliz, aunque sea ficción.

Publicado en Leedor el 27-12-2007

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