Chucho Valdes

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Mire y escuche: el nuevo DVD de Chucho Valdes no tiene desperdicio.Doce Dedos, el señor Steinway y sus Hijos

Jamás imaginaron cuando construyeron con tanto primor y prolijidad ese piano, digo jamás imaginaron que el inefable Chucho Valdes les haría un homenaje tan cálido y hermoso a partir de lo que hace con sus doce dedos (es que cuando toca parece tener más aún).

La Portela me lo acercó para el disfrute y para darme cuerda.

Ver tocar a Chucho Valdes te lleva a pensar que todos amamos alguna vez -o muy seguido- y fracasamos un poco -o mucho- siempre.

En esta época de desamores la música reúne los misterios de la felicidad o de la desdicha. Y el viejo Chucho Doce Dedos lo sabe. No hay lugar a las naderías en su música.

El Son de la Loma provoca al peor enemigo de los caribeños: George Pies Quietos que es una especie de parálisis que atrapa a más de uno y no permite gozar con nada: ni la música, ni el fútbol, ni la danza o el camino, porque quien baila anda, y el arte de combeber que te permite bailar más lubricado y, sobre todo, acceder a los asuntos prohibidos. Cuatro berretines que mi amigo considerará profano.

Pero Doce Dedos tiene esa magia o hechicería que exalta la parte fácil de la vida pero que volvimos difícil porque está debajo del disfraz.
Este DVD no tiene desperdicio: mire y escuche y Bésame Mucho que por ahora este hombre grandote y de traje azul está tocando para dignificar la vida y el amor.

Divertirse hasta que llegue la parca no es hedonismo, es la vida misma que te hunde en la noche y de golpe prende la linterna entonces uno cierra los ojos y se abandona porque la música está sonando desde este artefacto musical que hicieron el señor Steinway y sus hijos.

Este es un disco especial para los afligidos hinchas del River Pley que están sentados en la silla eléctrica marca Agilar & Pasarlla porque les permite pensar que hay vida más allá del silencio del estadio y de la inagotable bilis que destilan los lunes.

Los Termineitors no pueden durar toda la vida. Pero sí la imagen y el sonido de este Chucho que sabe a ron y trae un viento sonoro que parece limpiar lo que toca.

Esta belleza no tiene la culpa de ser tan así.

En el fondo lo que quiere el Doce Dedos es que nos hagamos un festín con su música y con su corazón.

Son las 2 y media de esta tarde que no se termina mi amor.
Ahora llueve chotamente y los sueños que sueño despierto te tienen a vos. Mientras te espero tarareo La Habanera de Lorraine.

Publicado en Leedor el 16-10-2007

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