Beowulf

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Zemeckis regresa en gran forma al cine que lo consagró con la serie de Volver al futuro y ¿Quién engañó a Roger Rabbit?Al director Roger Zemeckis le ha atraído desde temprano el uso de efectos especiales. Basta recordar ¿Quién engañó Roger Rabbit?, las varias secuelas de Volver al futuro o su película inmediatamente anterior (?El expreso polar?) con la que ?Beowulf: la leyenda? comparte ciertos aspectos técnicos. El realizador de la galardonada ?Forrest Gump? incursiona en un terreno muy visitado por la cinematografía norteamericana reciente, que bien podría asignarse al género de cine fantástico.

En este caso se parte de un poema épico que habría sido escrito entre el siglo VIII y IX de la era cristiana, dividido en dos partes que el film respeta. En la primera el vikingo Beowulf (el actor británico Ray Winstone) llega al reino de Dinamarca para enfrentarse con Grendel (Crispin Glover), una gigantesca y deforme criatura, y luego con su madre, otro ser monstruoso y bello a la vez, mezcla de sirena y lagarto y personificado por una muy atractiva Angelina Jolie. No menos importante resulta el personaje del Rey Hrothgar a quien Anthony Hopkins caracteriza con su habitual maestría, mientras que Robin Penn Wright no desentona en el rol de su muy joven esposa. Como es habitual en este tipo de relatos hay también algún malvado que en este caso asume un John Malkovich casi irreconocible. Brendan Gleeson, ya visto en personajes similares en ?Troya? y ?Harry Potter?, compone eficientemente al leal Wiglaf.

La segunda parte del relato transcurre algunas décadas más tarde con Beowulf convertido en rey, por decisión del ya fallecido rey. La acción decae un poco y por momentos uno puede temer que el interés no se mantenga. Sin embargo, la aparición de un voluminoso dragón volador escupiendo fuego (también presente en el poema original) devuelve al espectador y con creces la fascinación visual que ya vislumbró en la primera mitad. Son momentos como éste que justifican la presencia del espectador en una sala cinematográfica dotado de los mejores elementos técnicos y que explican que la película además se exhiba en la única sala IMAX del país.

Los prodigios visuales son el resultado de un complicado sistema de filmación denominado ?captación de movimiento?. Consiste, entre otros recursos, en la utilización de sensores aplicados a los rostros y cuerpos de los actores así como trajes transparentes de plástico y la utilización de sofisticados sistemas de computación que los graban en 3D. Así el actor Ray Winstone que sólo mide 1,55 metros parece tener casi dos, mientras que quien personifica a Grendel duplica su altura.
Debe confesarse que cierto escepticismo personal, motivado por pocas expectativas de interés en este tipo de realizaciones, se trastocó en entusiasmo al comprobar que ?Beowulf? tiene mucha originalidad y una gran producción. Algo similar le ocurrió a este cronista cuando presenció hace menos de un año ?300?, otro atractivo relato épico.
En conclusión no se puede dejar de recomendar que el espectador se sumerja en esta notable experiencia visual, basada en unos de los más antiguos y conocidos poemas épicos de la humanidad.

Publicado en Leedor el 25-11-2007