Cuatro pintores

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Cuatro pintores Becú, Bonzo, Gómez Canle, Vecino reunidos por su gusto metafísico en esta exposición que se puede ver en Buenos Aires hasta el 24 de noviembre.
Ruth Benzacar ? Galería de Arte.
Florida 1000 ? Buenos Aires.
Hasta el 24 de noviembre de 2007.

Nos preguntamos cuál pudo haber sido ser el nexo que logró reunir en una misma exposición a cuatro artistas como Juan Becú, Alejandro Bonzo, Max Gómez Canle y Nahuel Vecino.

Jóvenes todos ellos que rondan los 30 años, coinciden en el tiempo y en una propuesta de expresión semejante. También que en sus presentaciones denotan una renovación de corrientes pictóricas anteriores que atribuimos a una diferente apreciación de la pintura, en una visión actual.

Pero a la vez encontramos que sus medios expresivos no pertenecen a la pintura vanguardista propiamente dicha. No se trata aquí de rechazar la perspectiva renacentista que todos los artistas contemporáneos eluden en un afán de innovación diferenciada. Más bien encontramos una analogía inquietante entre aquella y la metafísica que nuestro grupo de pintores aparenta usar libremente y hasta con cierta ostentación.
Así todo aquello que someten a nuestra apreciación resulta identificable pero misterioso, familiar y a la vez desconcertante. Y es precisamente la metafísica la que se ocupa de sondear las primeras causas y principios de las cosas.

Al igual que en el pintor italiano Giorgio de Chirico (1888-1978), al que se toma como introductor de elementos de la metafísica en las artes, las escenas lógicamente construidas por nuestros cuatro artistas nos inquietan por la intensidad de vida que emanan. Las sombras que se proyectan en el plano y que son el resultado casi siempre de una luz melancólica nos resultan obsesivas. Los personajes representados parecen estar dotados de visibles cualidades móviles que les permitirán trasladarse hacia nosotros de inmediato o bien permanecer rígidamente indiferentes por siempre.

Las escenas desarrolladas contienen así elementos literarios no extraños a la metafísica, hay en ello una intención de construir o reconstruir una historia.

En ?Fósil? (2007) un óleo sobre tela, Juan Becú nos muestra un paisaje idealizado y a la vez misterioso que situamos en tiempos prehistóricos. La construcción aparenta asimismo aceptar los paisajes de fondo de personajes retratados por los grandes maestros. Las montañas nevadas a lo lejos y una cascada entre las rocas nos lleva a escenas románticas, aún cuando aquí están tratadas con cierta frialdad, como una composición inmóvil o como una fotografía.
Quizás en ?El viejo pescador?(2007), en su simplicidad se encuentre un relato del personaje austero e inmóvil, de espaldas a un paisaje cambiante que transita desde un fondo invernal a otro de vegetación plena y de un lago de aguas serenas que se observan agitadas en las cercanías del hombre. Los ojos grandes y remarcados parecieran querer rendir homenaje a pintores argentinos de antaño como Spilimbergo o Berni.

En la pintura de Alejandro Bonzo el carácter metafísico de las composiciones resulta más acentuado, como en ?Más allá del camino? (2007) con esa escena de enigmático personaje transportando sobre sus hombros un enorme y pesado bulto y próximos a ser engullidos por la alcantarilla.

Las luces y las sombras de Max Gómez Canle construyen escenas de historias a punto de ser contadas, algunas en paisajes similares a los ya descriptos.

Los retratos de Nahuel Vecino portando frutos del mar, en posiciones estáticas, cercanas a la estatuaria parecen aguardar nuestras preguntas para contar sus relatos.